sAtt: Proyectos de construcción sostenible y de impacto

Busca 1,5 millones de euros de inversión de impacto para nuevos proyectos

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Iñaki Alonso, cofundador de sAtt Arquitectura Abierta.

Lo de sAtt Arquitectura Abierta es una carrera de fondo, con la mente siempre puesta en la sostenibilidad, que comenzó en 1998, aunque si somos escrupulosamente finos, incluso, dos años antes.

En 1996, Iñaki Alonso se ‘tropezó’ con el libro Los límites del crecimiento, basado en un informe del Club de Roma, donde se hablaba de los problemas que la sociedad iba a tener entre 2000-2020.

“Eso me marcó mucho. Además, desde pequeño había vivido en una finca en la provincia de Segovia en contacto permanente y directo con la naturaleza. Y en mi época de estudiante conocí el peligro de los tóxicos en la naturaleza. Todo eso generó en mi un pensamiento crítico de lo que nos rodea y cuando descubrí el libro me encadenó con otros libros relacionados. Cuando acabé la carrera de arquitectura en 1998 sabía que tenía que hacer algo desde mi posición de arquitecto”, confiesa.

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sAtt (oficina de Greenpeace).

A partir de ese año, empezó a formarse en arquitectura medioambiental y ecológica y realizó unos cursos sobre bioconstrucción a la vez que trabajaba en estudios de arquitectura. En 2001 montó, junto a Alberto Marcos y Pablo Saiz, el estudio de arquitectura B 612, y “en poco tiempo (2002-2003), montamos un departamento de sostenibilidad, un satélite dentro del estudio, que llamamos sAtt. En esa época, hicimos nuestra primera casa ecológica en Colmenar de Oreja (Madrid). Luego otra en Galapagar y después varias viviendas unifamiliares más. En 2005, junto a Álvaro Guerrero, constituyo sAtt como empresa independiente para trabajar en nuevas propuestas de sostenibilidad”.

Bichos raros

Alonso reconoce que, en esa época, el mercado los veía como bichos raros. “Era antes del boom inmobiliario y de la crisis posterior. Se construían 400.000 viviendas al año, una barbaridad, y se vendía cualquier cosa. Nuestro discurso era para gente muy concienciada y muy convencida. Y para eso había muy poco mercado. Con el paso del tiempo, esa mentalidad ha cambiado bastante”.

En esa evolución, ha habido tres hitos que marcaron el desarrollo de sAtt. “Uno es el espacio Ecooo, que hicimos en 2006, y que funciona con biomasa y solar térmica. Otro es la oficina de Triodos Bank que hicimos en 2016, que nos generó varios premios nacionales e internacionales. Y el tercer hito es el proyecto que estamos terminando, que es el de Entrepatios Las Carolinas, un cohousing de derecho a uso en Madrid”.

Se abre una nueva etapa

Estos tres hitos cierran un período y se abre otro enfocado más a la promoción de proyectos ecológicos de viviendas a gran escala. “Si queremos incidir realmente con la sostenibilidad, no podemos hacer viviendas unifamiliares, sino edificios de viviendas, que es donde realmente podemos acotar todos los términos de la sostenibilidad. Para ello, hemos iniciado un proyecto de 18 viviendas en Villaverde (Madrid) para el que buscamos inversores de impacto que quieran generar un beneficio social y medioambiental. En total, buscamos 1,5 millones de euros con préstamos participativos para la compra del suelo y los proyectos, y el resto, con financiación bancaria", explica Alonso.

En esa nueva etapa, sAtt también ha desarrollado dos metodologías en el proceso de diseño. "Una es Ecómetro, una asociación (Asociación para la Medición y Difusión de la Ecología en la Arquitectura) que creamos en 2008 para medir y difundir la ecología en la arquitectura. Y ahí hemos desarrollado herramientas de cálculo de huella de carbono, de análisis de ciclo de vida…, todas relacionadas con la sostenibilidad de un edificio. Y, en segundo lugar, en 2017, desarrollamos una herramienta colaborativa para que los usuarios puedan tomar decisiones en el diseño de un edificio. Creemos que la arquitectura también tiene que pertenecer a las personas que vivirán en un edificio. Esto lo hemos hecho en el proyecto de Entrepatios, donde hemos abierto 22 espacios de participación. Para nosotros es importante que los proyectos pertenezcan a las personas y al lugar".

Inversión de impacto

Y hay una tercera estrategia, relacionada con la parte económica de su modelo de negocio de arquitectura triple balance, que es la inversión de impacto. "Consideramos, en primer lugar, que la arquitectura tiene que construir otra relación con el medio ambiente, a través de iniciativas como el ecómetro y calcular y medir los impactos medioambientales. En segundo lugar, la arquitectura tiene la responsabilidad de construir otra relación entre las personas, a través de la participación en los procesos de arquitectura y en la generación de una arquitectura que sea capaz de construir relaciones sociales. Hasta ahora, entendemos que hemos vivido en un tipo de viviendas que era más un almacén de individualidades donde casi no existen las relaciones sociales. Y la arquitectura puede participar en la generación de espacios comunes de encuentro donde interrelacionen los individuos y generen comunidades. Y, en tercer lugar, y es en el que estamos trabajando ahora más a fondo, es construir otra relación con la economía. Tenemos una economía que trata, por un lado, de maximizar el beneficio y generar empresas con ánimo de lucro, o por otro, fundaciones o asociaciones sin ánimo de lucro, que ya dependen de otras economías, donaciones o subvenciones. Y en este contexto se está creando un nuevo sector que son empresas que tratan de generar, además de un beneficio económico, aunque moderado, un beneficio social y medioambiental. Y en ese sentido, buscamos inversores concienciados en esa mentalidad de triple balance".

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sAtt (proyecto Valdecero).

En esa línea, Alonso sostiene que la inversión de impacto en España todavía es muy incipiente. "Es cierto que está creciendo, pero tiene que crecer más rápido. En nuestro caso, llevamos más de 10 años trabajando con Triodos Bank y el año pasado hicimos una ampliación de capital a través de La Bolsa Social de unos 270.000 euros.

Comunicar los valores

Este emprendedor considera que uno de los problemas es saber comunicar los valores de sostenibilidad de los proyectos que se desarrollan. "En 2006-2007, que veníamos diciendo que hacíamos casas ecológicas, nos paramos a pensar ¿qué diferencia había entre una casa ecológica y otra que no lo era? Cualquier proceso de construcción tiene un impacto, incluso, una casa hecha con balas de paja (que nosotros hemos hecho), donde utilizas, entre otras cosas, un tractor que genera unos residuos. Por tanto, por muy ecológico que sea, todos los procesos industriales tienen un impacto, y lo hay que hacer es medir esos impactos y minimizarlos. Y en ese sentido, debemos mejorar la comunicación sobre cómo se afronta la sostenibilidad y cómo se implementa en un proyecto".

¿Más cara o más barata?

En ese sentido, siempre subyace en la mente de una gran mayoría de personas la duda de si este tipo de construcciones son más caras o más baratas que las convencionales. "Los edificios ecológicos son más baratos que los convencionales, pero hay que cambiar la visión de la economía cortoplacista a una visión más a largo plazo. Y al igual que se cuentan las ventajas en mercados como el automovilístico se debería hacer lo mismo con la arquitectura sostenible. Porque al igual que cuando vas a comprar un coche miras lo que gasta, lo que cuesta y lo que te ahorrarás, se debería hacer lo mismo con las viviendas. Porque no es lo mismo pagar 80 euros al mes que pagar 25. En el edificio de Entrepatios, estimamos un gasto mensual de entre 25-30 euros al mes de electricidad, calefacción y refrigeración. El edificio puede costar un 5% más al principio, pero hay que hacer una visión de la economía a largo plazo, y sale más barato. Y además, en un contexto en el que la energía está subiendo en torno a un 8% anual. En los últimos diez años, la electricidad ha subido un 83% y ese contexto a futuro todavía es más incierto. Hemos pasado el peak oil, es decir, hemos superado el punto de inflexión y hemos consumido la mitad del petróleo que existe en la Tierra y ahora estamos en la curva descendente de la otra mitad que queda, de más difícil extracción y estamos en una época de máximo consumo. En 30 años no sabemos lo que va a pasar con la energía. Yo quiero un edificio que gaste lo mínimo posible".

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