Liight: la herramienta contra el cambio climático en el bolsillo de cualquiera

Liight es una aplicación móvil que motiva a los ciudadanos a reducir su huella de carbono a través de estrategias de gamificación y una serie de recompensas a aquellos que más contribuyen a la sostenibilidad de las ciudades.

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Liight. Fundadores

La solución de Liight tiene una doble vertiente. Está, por un lado, la parte técnica mediante el desarrollo de un algoritmo que, valiéndose de la Inteligencia Artificial, permite verificar la contribución de cada ciudadano particular a reducir la huella de carbono. La otra pata corresponde a la parte social. Liight pone a las personas en el centro de la acción climática y, en lugar de penalizar las malas prácticas, lo que ellos hacen es recompensar la eficacia y el dinamismo de quienes acometen iniciativas personales para combatir el cambio climático. Valgan como ejemplo el uso del transporte público, de la bicicleta, el coche compartido o el reciclaje.

La idea, surgida en un hackathon hace unos años, corresponde a Santiago Jiménez, el CEO de 26 años, y Carlos Rosety, el CTO de 22 años. Ambos son amigos y fundadores de Liight, una aplicación con la que quieren concienciar a la ciudadanía de que el cambio climático es un problema grave y responsabilidad conjunta porque, en mayor o menor medida, a todos nos corresponde una huella de carbono.

La inspiración la encontraron en otra app, Runtastic, para cambiar el estilo de vida de los ciudadanos a través de la práctica de este deporte. De ellos adoptaron la inclusión de elementos de gamificación, en su caso para fomentar el afán de superación, la competitividad sana y, sobre todo, la concienciación con la sostenibilidad. Con este fin lanzan retos a la comunidad y, para recompensar a los ganadores, disponen de una moneda virtual (liights) canjeable por descuentos y premios directos en las empresas e instituciones con las que han llegado a un acuerdo. De esta forma tan sencilla los usuarios pueden obtener entradas gratuitas para el cine, suscripciones a servicios como Netflix y Spotify o vales de descuentos en Goiko Grill u otros bares y restaurantes.

Para conseguir estas recompensas solo hay que descargar su app -disponible en Android e iOS- y sumarse a algún reto ‘eco’, competir en rankings o subir de nivel conforme a los liights que se quieran conseguir y el tipo de recompensa a la que se aspire. Mediante su algoritmo y obteniendo información de los distintos sensores del teléfono móvil para cruzarla con bases de datos y APIs integradas, Liight registra y valida el CO2 equivalente en emisiones que reduces en tu día a día.

Como empresa, Liight nace en el verano de 2017, pero ya antes habían dedicado muchos meses al desarrollo de la idea, de la tecnología y a la ejecución de programas piloto que demostrasen el encaje de la propuesta en el mercado. Para completar la formación empresarial, participaron en programas como Yuzz -ahora Explorer ‘Jóvenes con ideas’-, Talentum Telefónica o el programa de Emprendimiento de la Universidad Carlos III donde Santiago Jiménez cursó un Máster en Iniciativa Emprendedora y Creación de Empresas. Entre los méritos de la startup está también haberse hecho con uno de los premios de la competición internacional JA Enterprise Challenge como uno de los proyectos más sostenibles de la competición.

El foco que necesitaban

Gracias a estos foros se dieron a conocer y consiguieron ir ampliando la comunidad de usuarios, cuando todavía su objetivo primordial era validar la tecnología. A la aceleradora de EIT Climate-KIC entraron en 2018 y aquí han permanecido nueve meses hasta superar la primera y la segunda fase. Y aunque ya tenían cierto rodaje antes de incorporarse a la Comunidad Europea del conocimiento e innovación para la acción climática, reconocen que llegaron con todo muy abierto.

“Habíamos trabajado ya con algunas organizaciones, como Ecoembes -cuenta Jiménez- y hablado con varios Ayuntamientos, pero todavía andábamos un poco como pollo sin cabeza. Teníamos la tecnología y el producto validado, pero estábamos muy desorientados en lo que respecta a cómo abordar el mercado. En Climate-KIC nos ayudaron a poner foco y hacer de nuestra tecnología un producto atractivo. Con ellos mejoramos el engagement con los usuarios, simplificamos la interfaz de la aplicación y analizamos al detalle el modelo de negocio para hacerlo escalable”.

Hasta ese momento, el equipo de Liight monetizaba la solución integrándose en proyectos de terceros tales como ecoembes u otras iniciativas enmarcadas dentro de las smart cities y sistemas de transporte público. Ahora buscan la alianza directa con las marcas, bien en un win to win para que sean ellas mismas las que lancen sus propios retos ganando así en promoción y RSC, bien en un B2B, ofreciendo su tecnología a otras corporaciones, como Calidad Pascual o Estrella Galicia, que figuran ya entre sus clientes planteando desafíos sostenibles a sus propios empleados.

El otro fallo referido antes de entrar en es el de la escalabilidad. “Al principio, ofrecíamos un producto tan a medida que era difícil escalar. Ahora, aunque seguimos personalizando una parte, hemos definido las funcionalidades que pueden ser compartidas por cualquier cliente. Ahora somos mucho más ágiles”.

Tras la incorporación de todas las correcciones señaladas, el equipo de Liight ha conseguido multiplicar por cuatro sus cifras de facturación en menos de un año, un ritmo que confían en mantener gracias a los nuevos contactos que les han proporcionado en Climate -KIC y al incremento paulatino de su base de usuarios que va ya por las 10.000 descargas y una recurrencia que oscila entre los 1.500 y 2.000 usuarios. En este sentido y a título anecdótico refiere Santiago Jiménez, que si la orientación inicial se dirigía a un público joven y universitario, les ha sorprendido la aceptación de la app en personas de edad superior, entre 35 y 40 años, donde las madres se convierten en las ganadoras mayoritarias de los retos.

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