Timpers: el valor de sus zapatillas reside en el tacto

“Zapatillas diseñadas por ciegos para todo el mundo” es el lema de Timpers , una compañía que comenzó a gestarse en el año 2017 dentro del equipo de fútbol para ciegos de la ONCE en Alicante.

Fundadores de Timpers
Timpers

En aquel año, dos de sus fundadores, Aitor Carratalá y Roberto Mohedano, eran entrenador y guía en el equipo, donde conocieron a Diego Soliveres, invidente y diseñador de la marca. “Ellos acababan de montar una empresa de zapatillas tradicionales y trajeron a un entrenamiento uno de sus modelos, para enseñarlas y... para ver si nos las vendían, todo sea dicho. Les resultó muy curioso cómo los ciegos del equipo “veíamos” las zapatillas: el material, la flexibilidad, los cordones... Se quedaron tan sorprendidos que pensaron en fabricar un modelo único diseñado por los ciegos del equipo”.

Se pusieron manos a la obra, y presentaron el proyecto en un concurso de emprendimiento social de la Universidad de Alicante, donde los tres estudiaban. “Ganamos el concurso y los medios empezaron a hacerse eco. Carratalá y Mohedano decidieron pivotar para convertir su empresa en una marca de zapatillas diseñadas por ciegos para todo el mundo. Ahí es cuando yo me uno a tiempo completo”, recuerda Soliveres.

El paso siguiente fue diseñar su primera colección, que salió a la venta a finales de 2018 y cuyas existencias se agotaron varias veces. Este éxito les catapultó hasta la aceleradora Lanzadera, donde aterrizaron en mayo de 2019 y que, según valoran, les está ayudando a crecer. Tanto es así que terminaron el año con una facturación de 50.000 euros, una cifra que esperan cuadruplicar en 2020, tras la apertura de su primera tienda física, en el Centro Comercial Portal de la Marina de Alicante. “Las tiendas físicas es lo congruente para Timpers, ya que nuestro valor reside en el tacto de las zapatillas. Que el cliente pueda sentirlo antes de hacer su compra es clave”. El proyecto culminará con su primera contratación que, como ellos tres (Mohedano es trasplantado de riñón, Carratalá padece fibrosis quística y Soliveres es invidente), será una persona discapacitada. “Queremos demostrar que una empresa formada por una plantilla “tan capacitada” como la nuestra puede ser rentable y exitosa. Hay empresas como Ilunion o Cerealto que lo han demostrado. Además, queremos y debemos eliminar todas las barreras y estereotipos al respecto”, explican.

Diseño inclusivo y sostenible

El principal valor de la firma es el diseño de sus zapatillas que, aunque está pensado para cualquier cliente, presenta unas características para que los invidentes sientan el producto como suyo. En esto es clave el trabajo de Soliveres, que habla del proceso de diseño “casi como un juego de niños”. Tras recopilar muestras de materiales por varias fábricas, “nos reunimos en una mesa grande, colocamos todas y voy tocando cada material. En este proceso, me fijo en lo que me dicen las texturas y selecciono las que más me gustan. Después, Aitor y Roberto ayudan en el tema de los colores y las combinaciones, siempre respetando la filosofía de la marca”.

El resultado es un catálogo de zapatillas que se caracterizan por el contraste de los materiales y sus texturas, diseñadas con la intención de que “el tacto sea el vehículo para ‘ver’ la zapatilla”. Además, la firma de la marca se imprime en lenguaje braille y todos sus cordones son redondos, “fáciles de atar y desatar para los ciegos, y con menos riesgo de que se hagan nudos”. En cuanto a los colores, Timpers opta por contrastes muy fuertes entre el cuerpo de la zapatilla y los detalles, pensando en que las personas con baja visión tengan menos dificultades a la hora de localizarlas.

Por otro lado, la empresa siempre tiene en cuenta el impacto del producto en el medio ambiente. “Además de una zapatilla, vendemos toda una experiencia detrás. Nuestro público es tanto el que le gusta la moda como aquél que está concienciado con la sostenibilidad y la integración”. Una filosofía que, contra lo que se pudiera pensar, no siempre se traduce en un aumento significativo de los costes de fabricación. “Nos hemos dado cuenta de que hay muchos materiales sostenibles que no son tan caros con respecto a los demás”.

En este apartado, el del precio, Timpers intenta también ser accesible para todo el público, por lo que ajustan los márgenes al máximo. Sus modelos tienen un precio que ronda los 50 euros, y también ofrecen cordones con distintos colores y estampados desde tres. “Siempre intentamos que nuestros diseños tengan unos precios asequibles. De momento, nos funciona, porque la gente compra”, valora Soliveres. Un público, por cierto, en su mayoría formado por personas sin discapacidad, “aunque también hay clientes que cuentan con invidentes en sus entornos, como familiares o amigos”, y personas ciegas, ya que “dentro de los colectivos hay mucho corporativismo...”, bromean.

Su preocupación social, unida a un crecimiento continuado, han llevado a Timpers a ser galardonado con el Premio a Emprendedor con discapacidad en la XV Edición de los Premios Emprendedores, un reconocimiento que la revista otorga en colaboración con la Fundación Once y el Fondo Social Europeo . “Es un galardón que nos da un prestigio y un reconocimiento que nos indica que estamos trabajando en el camino correcto, a la vez que nos aporta una gran visibilidad y la oportunidad de seguir creciendo”. Aunque todavía lo ven lejos, se permiten seguir soñando. “No vamos a parar de luchar como emprendedores hasta que consigamos ganar el premio a Mejor Empresa”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo