El envase inteligente que evita la contaminación por listeria

Han desarrollado el primer aditivo para envases alimentarios capaces de eliminar la bacteria que causas la listeriosis, protagonista de la última crisis alimentaria en España que provocó tres fallecimientos, siete abortos y afectó a 300 personas tras consumir carne mechada.

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Encapsulae

Encapsulae es una empresa surgida en 2018 como spin-off del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que se ha especializado en la elaboración de aditivos para envases activos y biodegradables. En términos generales, esto quiere decir que con sus aditivos son capaces de hacer envases con funcionalidades inteligentes, como el que han diseñado para matar la presencia de la bacteria de la listeria en la carne, pero también envases que se convierten en material biodegradable en el plazo de 90 a 45 días en lugar de los cientos de años que puede necesitar actualmente un plástico para desaparecer del planeta.

El problema es que, según Javier Menéndez, ingeniero industrial y CEO de Encapsulae, “el plástico, a corto plazo, no va a desaparecer porque tiene propiedades únicas que lo hacen muy atractivo para la industria”. Así las cosas, parece que la única salida para combatir su presencia es, por ahora, echarle creatividad al problema y buscar soluciones que, si bien no logran erradicar estos materiales y sus derivados, consiguen al menos mitigar su efecto contaminante.

En esta línea se mueven en Encapsulae, dentro del sector de la biotecnología en cuyo equipo fundador figuran, junto a Menéndez, José Francisco Fernández-Lozano (CTO) y Txomín Marza (CFO). Además del envase antilisteria que ya se comercializa, tienen también un tapón de corcho para botellas de vino que evita su oxidación, así como otros envases a los que añaden distintas funcionalides al objeto de alargar la vida útil de los alimentos. A esto se refieren cuando hablan de envases inteligentes. ​El reto es garantizar al máximo la seguridad de los consumidores, evitar el desperdicio y paliar los efectos que la conservación de los alimentos en sus envases acarrean al cambio climático dándole, en la medida de lo posible, un enfoque circular, esto es, hacer de un residuo, un recurso.

Además de sostenible, también hay que ser rentable

A comienzos de 2019, Encapsulae resultaba seleccionada para formar parte del programa de aceleración de EIT Climate-Kic en España, con sede en Valencia. Se integraron en la primera fase, siguiendo los planteamientos básicos de la organización: startups ambiciosas con un alto potencial de crecimiento empresarial y un alto nivel de impacto climático.

El papel que Encapsulae puede jugar en este sentido es principal si tenemos en cuenta que, de los desechos generados por el hombre en la actualidad, solo un 25% son orgánicos y, en consecuencia, biodegradables. Pero, como recuerda Javier Menéndez, “en Climate nos enseñaron a trabajar con foco y a empezar por lo que puede tener más adaptación en el mercado. La idea es conseguir ser rentables y facturar desde el principio para garantizar la supervivencia de la startup y luego, con los ingresos obtenidos, ir a por objetivos mayores. No podemos olvidar que más de 90% de las startups no superan ni los dos años de vida”.

Este es el motivo por el que el discurso actual de Encapsulae se centra principalmente en su envase antilisteria, el primer producto lanzado al mercado por la startup y que, en su llegada al mercado, ha contado con el asesoramiento de los mentores de Climate. “A nosotros nos pusieron unos mentores que, en mi opinión, son profesionales como la copa de un pino -prosigue Menéndez- y eso que son bastante más jóvenes que yo, pero me superaban con mucho en conocimientos de temas de patentes, legalidad, permisos, comunicación y en otras áreas de negocio. Les estoy también muy agradecido por el positivismo que han mostrado siempre con el proyecto y que han sabido transmitir al resto del equipo”.

Una vez superada también la segunda fase de Encapsulae en Climate-KIC, la empresa cuenta ya con numerosos clientes, nacionales y foráneos, a quienes abastece de sus aditivos que elaboran desde una planta piloto que se emplaza en Castellón, con capacidad de producir 15 toneladas de aditivos al mes. Menéndez cree que, por ahora, van bien encaminados y la esperanza es cerrar el próximo año con la apertura de nuevos mercados, como Estados Unidos y Latinoamérica, y una facturación que supere los 600.000 euros. “Nada de esto lo hubiésemos conseguido tan rápido sin el apoyo del equipo de Climate y los partners con los que nos han puesto en contacto dentro de su gran red europea de innovación y conocimiento que nos ha enriquecido muchísimo”, concluye Menéndez.

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