Koroko está triunfando con sus huevos de sabores

El aroma de la trufa despertó el espíritu emprendedor de Cayetano Belso. Cuando aún no había acabado sus estudios, empezó a investigar la forma de industrializar la elaboración de huevos con sabor a trufa. En 2018, vendió 200.000 unidades a restaurantes. Y este año han empezado a comercializarse en mercados y tiendas Carrefour.

Cayetano Belso
Koroko

Coger un producto tradicional e industrializarlo. Este concepto tan simple, aunque no siempre sencillo de ejecutar, impulsó el nacimiento de Koroko, primer productor de huevos frescos aromatizados con distintos sabores. “La idea nació de los huevos trufados que mi madre hacía de manera artesanal en casa. Cogía los huevos y los encerraba con trufa negra en un envase hermético. Por la porosidad de la cáscara, absorbían el sabor de la trufa. Cuando los cocinábamos, haciendo huevos fritos o una tortilla de patatas, sabían muchísimo a trufa. Era un producto que estaba buenísimo pero muy poco accesible para todo el mundo, tanto por el coste de la trufa como por el modo artesanal de hacerlo”, explica Cayetano Belso, fundador y CEO.

De la incubadora a la eclosión

Este joven emprendedor –apenas tiene 26 años– empezó a desarrollar su idea en 2016, como proyecto de fin de carrera en la escuela de negocios EDEM. Su iniciativa interesó a Lanzadera, la incubadora de Juan Roig. “Empecé en uno de los talleres de Lanzadera, que acondicioné para que cumpliera las normativas sanitarias. Y pude empezar a vender a hostelería a principios de 2017”, relata.

Algo más de un año después, en marzo de 2018, Koroko salió de Lanzadera y fue acogida por KM Zero, aceleradora de startups de alimentación del Grupo Martínez, que entró así en su accionariado. Esta plataforma dio el impulso definitivo a Koroko en un cambio de imagen y, sobre todo, logrando colocar sus huevos en los lineales de Carrefour. Además, está ayudando a ampliar su distribución.

Más que huevos de sabores

Koroko comenzó con los huevos aromatizados con trufa, que recogían la receta familiar. Después han ido llegando los huevos con sabor a jamón, queso azul y ajo. Y siguen trabajando en nuevos sabores. Por ejemplo, en una versión dulce para repostería, con sabor a chocolate, café o vainilla. “Con ellos podríamos hacer un bizcocho de chocolate. Con su sabor, pero sin sus calorías”, afirma.

Aunque sus posibilidades son muchas, no es posible aromatizar con todos los sabores. “Hay algunos que tienen más intensidad. Y la volatilidad de los aromas alimentarios cambian dependiendo de los sabores”, reconoce.

Pero el emprendedor no quiere que Koroko sea etiquetada como una “empresa de huevos de sabores”: “La idea es dar valor añadido a unos simples huevos camperos, para usarlos en momentos especiales del día o para cocinar con un toque diferente, dando más sabor y valor a platos sencillos, pero sin liarte a hacer más cosas”, declara.

Belso no ofrece demasiados detalles del proceso de producción, pero da algunos apuntes. “Hemos hecho muchas pruebas, con el apoyo de la Universidad Politécnica de Valencia. Utilizamos unos habitáculos donde se introducen los huevos y el aroma alimentario, como el que utilizan grandes cocinas y chefs. Este aroma penetra por la porosidad de la cáscara del huevo y lo impregna, sobre todo la yema, que es la parte más grasa y la que conduce todo el sabor”.

No emplea ningún tipo de aditivos u otros productos químicos. Eso sí, los huevos requieren un tratamiento para no perder el aroma. “Al ser porosos, igual que cogen el aroma, lo pueden perder. En las primeras pruebas, los envasábamos al vacío. Después hemos desarrollado un proceso de sellado de los poros del huevo, permitido por Sanidad y que cumple con estrictos controles”, reseña.

Salto al hipermercado

Koroko arrancó vendiendo sus huevos trufados a restaurantes y hoteles de Valencia. Después ha extendiendo su comercialización a restaurantes de varias comunidades autónomas. La mayor parte de sus ingresos proviene de la venta a hostelería, donde colocó 200.000 huevos en 2018.

Sus huevos también se pueden comprar en mercados, en alguna tienda gourmet y, sobre todo, en los hipermercados Carrefour, donde se venden desde principios de 2019. Ya tiene presencia en 15 de sus tiendas, repartidas por la Comunidad Valenciana, Madrid, Murcia, Andalucía, Cataluña, Asturias, Castilla-León e Islas Baleares.

También está ampliando el número de tiendas donde tiene presencia y negocia su entrada en otros supermercados. “Nuestra idea es estar en los principales mercados de todas las capitales de provincia. Nos interesa mucho estratégicamente estar en el mercado tradicional, en las hueverías. Tienen un producto muy sencillo y lo que ofrecemos es diferenciador. Les damos la oportunidad de poder contar una historia y cómo se hacen nuestros huevos, además de ampliar su gama y vender otro tipo de productos. Les está interesan- do mucho, porque pueden ofrecer algo más que talla ‘M’ o ‘L’, o morenos o blancos”, detalla. El par de huevos aromatizados se vende en las tiendas a un precio de 1,70 euros.

ALGUNOS DATOS CLAVE: CAPACIDAD DE PRODUCCIÓN 6.000 HUEVOS/HORA. VENTAS A HOSTELERÍA 2018: 200.000 HUEVOS. DISTRIBUCIÓN: HOSTELERÍA, MERCADOS E HIPERMERCADOS CARREFOUR.

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