Startups de bicicletas eléctricas y conectadas

Un sector en alza y en el que hay mucho por innovar, con modelos de bicis más baratos y ligeros, nuevos accesorios y nuevos servicios.

Critical mass cycling event in Lisbon
Enrique Díaz / 7ceroGetty Images

Una bici de hidrógeno

La compañía francesa Pragma Industries está detrás del modelo Alpha, la primera bicicleta eléctrica de hidrógeno fabricada a gran escala. ¿Por qué un sistema de hidrógeno y no las baterías tradicionales de las bicicletas eléctricas? Porque los cartuchos de hidrógeno con los que se fabrica triplican la autonomía de la batería (hasta 150 kilómetros cuando la media de las otras está en 50) y reducen considerablemente el tiempo de recarga (bastan 2 minutos escasos, cuando lo habitual es emplear entre 3 y 4 horas para cargar la batería). Dos razones más que suficientes para elegirla como opción de compra. Sus creadores, además, están trabajando en cartuchos de hidrógeno reutilizables, que se podrían rellenar aumentando así la autonomía cuando sea necesario. Los primeros modelos estarán en el mercado este año y están pensados inicialmente para plataformas de bicicletas compartidas, servicios públicos y empresas. Hasta 2021 no estarán a la venta para el consumidor final.

Eso sí, Alpha tendrá que luchar con las nuevas marcas que están saliendo al mercado para reinventar las eléctricas con propuestas basadas en mejor precio y modelos más ligeros y estéticos. Entre otras, la holandesa Cowboy https://cowboy.com/, la italiana Zeroundici http://zeroundici.com/it/, la española Capri (la caja tiene forma de botellín) o la danesa Mate X (plegable).

Un accesorio que convierte cualquier bici en un modelo eléctrico

Una propuesta mucho más original para impulsar el uso de las bicicletas es la que trae la startup CLIP, con el lanzamiento de un accesorio capaz de convertir las bicicletas normales en un modelo propulsado. Un accesorio de quita y pon para convencer a los más perezosos a utilizar la bicicleta como medio de transporte habitual en las ciudades. Cuenta con un motor de 450 W, para impulsar el vehículo en tramos con cuesta, ofrece una hora de autonomía y se recarga en 15 minutos. La idea es que CLIP lo utilicen por igual los propietarios de bicicletas que no la pedalean habitualmente por falta de costumbre o baja forma, como empresas de alquiler de bicicletas que quieran reconvertirlas en eléctricas según la demanda de sus clientes.

El Google Maps de la bici

Sí, una plataforma que ofrece información sobre las rutas más adecuadas para viajar en bicicleta. Cyclers utiliza inteligencia artificial para proponer las mejores rutas, teniendo en cuenta datos clave para los ciclistas como las pendientes que encontraremos en el camino, el tiempo o, incluso, las posibles alternativas para combinar el uso de la bici con otros medios de transporte. La aplicación también aprende de los usos y gustos de cada usuario y es capaz de proponer rutas personalizadas y un sistema de gamificación para impulsar el uso de este medio de transporte por parte de las instituciones.

Bicicletas y remolques asistidos para reparto

La bicicleta eléctrica también está presente en negocios de última milla que proponen soluciones de movilidad y transporte para reducir la contaminación y el ruido en las ciudades. Hemos visto la alemana Nüwiel, con un remolque basado en tecnología de sensor que sabe cuándo acelerar, desacelerar y frenar y con el que se pueden transportar hasta 200 kilos de peso a una velocidad de 40 kilómetros por hora. Otra propuesta similar es la de la holandesa Cargoroo, enfocada al transporte de cargas en espacios de vecinos con un modelo de bicicletas compartidas con la que quieren disuadir a las familias de que tengan coches en propiedad. O K-Ryole, remolques eléctricos para acoplar a bicicletas tradicionales capaces de transportar hasta 250 kilos de carga.

Luces de seguridad

Mejorar la visibilidad del ciclista es el problema que quiere resolver la startup italiana Cycl, con su sistema de luces de señalización que se montan sobre los extremos del manillar. Funcionan de una forma similar al de las motos, luces intermitentes que indican los cambios de dirección y los giros del ciclista. Aumentando así su seguridad.

Soluciones para la recarga de las baterías

Si el uso de la bici eléctrica se extiende, resulta lógico pensar que necesitaremos también sistemas de recarga adicionales para cuando nos quedemos sin batería en cualquier lugar. En esta línea ha trabajado Earthdas una startup que propone baterías de grafeno para conseguir una recarga de vehículos eléctricos mucho más rápidas que las tradicionales: hasta 12 veces. Pensada originalmente para la recarga de bicis y motos eléctricas, ha desarrollado también formatos para coches. Puede cargar en seis minutos un coche eléctrico frente a las baterías de litio, que necesitan una hora para recargarse. La gran aportación de esta firma catalana es que han conseguido reducir el coste del grafeno a una tercera parte, convirtiendo así este material en una opción factible para comercializar baterías basadas en él.

Uso compartido de bicis eléctricas enfocado a empresas

Beryl es una startup británica que propone el uso compartido de bicicletas y que ha entrado en el mercado con un modelo de pago que no tenía la competencia: el pago por minutos. Dicen que en Inglaterra los servicios basados en la suscripción mensual o anual desincentivan a quienes quieren realizar trayectos muy cortos (desde cinco minutos) y a quienes solo utilizan las bicicletas como medio de transporte urbano cuando hace buen tiempo. Con su modelo de pago resuelven esa lacra. Han creado también una línea de servicio de bicicletas compartidas y su mantenimiento enfocadas a empresas, universidades y negocios locales que quieran incluir este medio de transporte entre los beneficios para sus empleados.

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