Bicis eléctricas para rutas

El proyecto nace como un producto turístico de alquiler de bicis eléctricas con GPS para hacer rutas rurales.

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Salas y Casas ofrecen crear centros Burricleta con una inversión de 150.000 €.

Regina Casas y Juan Salas, enamorados de la comarca del Lluçanès deciden emprender, en 2009, con el objetivo de dar a conocer los recursos culturales y naturales de la zona. Tras estudiar la realidad socioeconómica de la zona, comprueban que, pese a que la comarca tiene una buena red de alojamientos, no hay ningún servicio complementario a la oferta turística. En ese sentido, deciden crear un tipo de servicio que incremente los recursos locales dando a conocer sus parajes y la riqueza cultural. “Sin embargo, debido a la orografía de la comarca –con importantes desniveles– se dan cuenta que para visitarla es necesario estar en buenas condiciones físicas, ya que la única manera de conocer la zona de forma respetuosa con el entorno, es practicando el senderismo o la mountain bike. Nuestro planteamiento fue preguntarnos qué y cómo podíamos hacer accesibles todos los recursos que ofrece la comarca a cualquier persona que quiera desconectar y le guste la naturaleza”, afirman.

Valores empresariales
Las respuestas las encontraron en la bicicleta eléctrica. Y buscaron una que transmitiera sus valores: ecología, sostenibilidad, respeto por la naturaleza y que también fuera un homenaje a la vida rural. Y así nació la Burricleta que “es el resultado del amor apasionado de un burro catalán por una bicicleta de buen ver”, explican sus creadores.

Junto al productor Ecobike desarrollaron su bicicleta eléctrica. Y con el apoyo de varios proveedores (GPS, cascos y merchandising, entre otros) y de la Asociación de Agroturismo del Lluçanès, lanzaron el proyecto en febrero de 2010, con 160.000 euros.

www.burricleta.com

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