Loco Polo, polos cremosos con rellenos elaborados artesanalmente

Cuenta ya con 12 puntos de venta físicos y siete 'pop ups' estacionales

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De izda. a dcha., Íñigo Galdona y Oier Almandoz, de Loco Polo.

¿Se puede innovar y hacer negocio de algo tan tradicional como los polos? Pues sí. Íñigo Galdona y Oier Almandoz lo han hecho realidad con su proyecto Loco Polo. Y lo han hecho desde una de las cunas de la gastronomía por antonomasia: San Sebastián.

Desde esta ciudad, estos dos jóvenes donostiarras apostaron en 2017 por ofrecer una alternativa fresca y original al helado tradicional. “Tras más de dos años analizando el proyecto, investigando el producto, la maquinaria adecuada para elaborarlo y la inversión económica necesaria para ponerlo en marcha, ese año abrimos nuestro primer establecimiento. Estábamos convencidos que había hueco para unos polos cremosos con rellenos naturales”, afirman.

Diferentes a lo tradicional

El objetivo de Loco Polo era comercializar un producto que gustara. “En un mercado donde cada día se lanzan cientos de referencias y donde los consumidores tienen millones de ofertas a su alcance, apostamos por hacer un producto diferente, innovador, llamativo y sano, pero, sobre todo, que estuviera bueno. Por esa razón, centramos nuestros esfuerzos, y lo seguimos haciendo, en la calidad del producto, para que la gente rompiese la barrera psicológica del polo como ‘un pedazo de hielo congelado con colorantes’, y se diera cuenta que nuestros polos son un capricho, un producto artesano y natural”.

Los polos de esta firma vasca se formulan con base de leche o de agua y se pueden acompañar de diferentes toppings y coberturas de chocolate. "Esta personalización del producto in situ es, junto a su característica cremosidad y sus distintos rellenos, la clave del producto. Disponemos de un recetario de más de 900 referencias que van rotando a lo largo de todo el año, donde se encuentran sabores tradicionales, con relleno o nuevas opciones más originales. Igualmente, en invierno, ofrecemos varias especialidades como el polo caliente –que va envuelto en un hojaldre a la plancha–, el gofre o la tarta que queso, cuya masa se elabora de manera casera y artesanal y con huevos ecológicos".

Expansión y planes de futuro

Desde entonces, Loco Polo cuenta ya con 12 puntos de venta: cinco son tiendas propias en San Sebastián, Barcelona (marzo de 2019), Madrid (abril y julio de 2019) y Sevilla (julio de 2019), y siete pop ups estacionales. “En estos pop ups, ofrecemos dos opciones: pueden ser propios, a través de acuerdos de arrendamiento con los gestores de locales a pie de calle, centros comerciales u otros, y también pueden gestionarse en formato franquicia, que es lo hemos empezado a potenciar este nuevo año”, subrayan estos emprendedores, que emplean a unas 30 personas en temporada baja y hasta 70, en temporada alta.

La compañía, que hizo una inversión inicial de 250.000 euros, prevé cerrar 2019 con una facturación cercana a los dos millones de euros, gracias a los más de 600.000 polos que venden.

“Tenemos más de 300 leads de gente interesada en nuestro modelo de negocio y estamos poniéndonos en marcha para ver qué propuestas pueden, realmente, aportar valor a la marca. Lo interesante es que, además de tener un gran número de ofertas en España, en torno al 30 por ciento proviene de países como Portugal, Francia, Italia, Alemania, Holanda, Inglaterra o Noruega. Esto nos abre el abanico de posibilidades, pero tenemos claro que si hasta la fecha hemos rechazado más de 100 propuestas ha sido porque no queremos precipitarnos. Todo lo que hacemos, está meditado y estudiado al detalle”, concluyen estos emprendedores.

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