Coche eléctrico

España, segundo productor de coches de Europa, se mantendrá durante la próxima era del coche eléctrico como un mero ensamblador industrial, sin marcas ni tecnologías propias.

Pese a que el diseño de los nuevos vehículos eléctricos y sus componentes, en especial las baterías, se inició en los 90, las empresas de componentes españolas apenas han participado en su desarrollo. En el programa SuperLIB (2011-2014) no hay ninguna firma española. Igual que en el Helios –en el que se evalúan varias combinaciones de litium–, en el que solo participan empresas y universidades francesas, alemanas, austríacas o suecas. Un intento de Cegasa por entrar en el sector en 2009, no ha dado resultado.

Tampoco las iniciativas de Cidetek-IK 4, un centro tecnológico vasco. Lo peor es que las firmas españolas no sólo no han logrado diseñar sus propias baterías sino que ni siquiera las están produciendo: los vehículos eléctricos que se están ensamblando en España llevan baterías importadas. La única excepción es Ficosa, que firmó un contrato con Volkswagen para el suministro del sistema de control de la batería para su eUp. Luego está la producción de cargadores (para los vehículos eléctricos), un sector en el que han entrado empresas como Circutor, Ingeteam o BlueMobility.

Todo esto pone en riesgo el futuro de uno de los grandes sectores industriales, de capital español. Además, porque según Sernauto, la patronal del sector, el porcentaje de piezas producidas por la industria española bajó del 53% del 2005 al 30% del 2011.

Datos destacados

Ahora: Somos el segundo productor de coches de Europa.
Mañana: En la era del coche eléctrico, sólo seremos ensambladores.

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