¿Aprovechamos los recursos ociosos?

Dos ejemplos de reactivación en zonas turísticas en horas bajas nos ponen sobre la pista de la colaboración entre empresas.

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Las iniciativas que funcionan obligan a los turistas a pasar por todos los altos del camino: gastronomía, propuestas de experiencias...

A veces, lo reconocemos, nos dejamos seducir por oportunidades de negocio tecnológicas y por canales de venta innovadores –sobre todo, cuando se trata de ponerle las pilas a sectores maduros–, y dejamos de lado ideas de negocio más tradicionales. Así que después de leer en la prensa que el turismo rural está aumentando este año 2015 un 7,8%, se nos ha ocurrido buscar fórmulas para innovar en este sector tradicional y aprovechar esta tendencia.

Nos hemos encontrado con dos iniciativas, una en Cataluña y otra en Aragón, que han conseguido darle la vuelta a zonas turísticas en horas bajas. Resulta que, en los dos casos, cuando todos los empresarios de la zona se sentaron para ver qué podían hacer juntos, se dieron cuenta de que unos podían aprovechar los recursos ociosos de los otros y hacer una venta conjunta de productos y servicios. Puede ser algo tan sencillo como convertir en guías turísticos a agricultores o pescadores locales para que expliquen a qué se dedican. Pero vayamos a los ejemplos.

Resulta que en Sant Carles de la Rápita (Tarragona), una bahía pesquera en la zona del Delta del Ebro, los pescadores cada vez salían menos días a faenar y había barcas ociosas tres días a la semana. Se preguntaron: ¿Por qué no utilizar estas barcas para llevar a turistas y recorrer la costa mientras les explicamos cómo se pesca?

Resulta que el mejillonero de la zona no sacaba provecho de su trabajo más allá del producto y también se preguntaron: ¿Por qué no organizar catas para turistas? Preguntando, preguntando, uno puso las barcas, otro puso el hotel, otro puso la agencia de viajes y diseñaron conjuntamente paquetes de productos turísticos, que no aprovechaban solamente los recursos del mar, sino también los de la tierra (¿por qué no hacemos rutas por las plantaciones de cítricos con un agricultor de la zona?). Y preguntando, preguntando, se plantearon: ¿Y por qué no montamos también una escuela náutica?

“Descubrieron la capacidad de colaborar entre ellos. Encontraron una forma de activar sus recursos ociosos. Han impulsado la economía de la zona con un turismo que no es sólo estructural, sino que de experiencias. La clave está en que ha enraizado entre empresarios y autónomos de la zona un espíritu de colaboración por encima de individualista. No en todos los sitios se tiene que hacer igual, eso está claro, porque los recursos no son los mimos. Pero sí que funciona en todos los casos movilizar a las personas. Los mejores recursos ociosos están en la cabeza de las personas”, explica Pere Monràs, director de Hélix3C, la consultora especializada en reactivación territorial que asesoró a esa localidad.

También en el interior. Otro ejemplo de colaboración en una zona rural que ha funcionado es la comarca de Matarraña (Teruel). Llevaban desde hace tiempo queriendo desarrollar una oferta turística en torno a los caballos. Para ofrecer rutas a aficionados, para formación en liderazgo, para ayudar con determinadas enfermedades... Preguntando, preguntando, resulta que había casas en ruinas que se podían reconvertir en establos, en estaciones de servicio para los caballos...

Estudio de mercado

Crece más el turismo rural extranjero. Las pernoctaciones en alojamientos de turismo rural durante el mes de junio de 2015 presentan un aumento anual del 7,8%. Las de residentes suben un 7,3% y las de no residentes un 9,1%. Illes Balears es el destino preferido, con 113.955 pernoctaciones, un 14,9% más que en junio de 2014. Por zonas turísticas, la isla de Mallorca es el principal destino con 93.969 pernoctaciones.

Crece también la ocupación. En los alojamientos de turismo rural se ocupan el 14,7% de las plazas, con un crecimiento del 7,7% respecto a junio de 2014. El grado de ocupación en fin de semana se sitúa en el 29,7%, con un aumento del 8,0%. Es comunidad balear también la que alcanza el mayor grado de ocupación, con el 59,0% de las plazas ofertadas. Dentro de ella, las islas de Ibiza y Formentera alcanzan la mayor ocupación, con el 61,1% de las plazas ofertadas.

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