Para que el día más feliz no se tuerza

¿Cuántas futuras novias tendrán el mismo problema que yo? Esta fue la pregunta que se hizo esta joven emprendedora.

Como las grandes historias, la de Carmen Vidal e Iskiam Jara empezó con una boda, la suya. Meses antes del enlace, iniciaron esa frenética carrera por tener todo organizado. “Meses antes, comenzamos los preparativos: el restaurante, la iglesia, las invitaciones y, como no, el vestido de novia. Fui con mi madre y mis tías a comprarlo y en tres días lo habíamos encontrado, pero ¿y los complementos, como el velo, los zapatos, la ropa interior…? Lo que me ofrecía la tienda me parecía poca variedad y caro, así que decidí no comprarlos allí y seguir buscando para encontrar los complementos perfectos”.

En esa búsqueda, había pocos modelos y los que le gustaban estaban fuera de sus posibilidades por precio. “Miramos en Internet y, de nuevo, nada o prácticamente nada. ¿Cuántas chicas se encontrarán en la misma situación? Después de darle muchas vueltas en mi cabeza, le comenté el problema a Iskiam y le propuse montar una tienda online de complementos de novia”. Y así montaron Egovolo, que en latín significa ‘sí quiero’.

Ventajas competitivas

“Nuestro aporte diferencial es la atención personalizada, respondiendo en vivo a sus necesidades. Además, después de la compra, hacemos un seguimiento exhaustivo hasta asegurarnos de que ha recibido el producto y está encantada con él. Es un mercado poco cuidado emocionalmente. Nuestra innovación está en hacer ver a las novias que queremos formar parte del día más feliz de su vida”, explica Vidal, que tan sólo han tenido que invertir 3.000 euros.

www.egovolo.com

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