Menos espacio, más calidad

Estrategias tan básicas para darle la vuelta a un negocio como introducir nueva maquinaria para fabricar el producto o reducir el tamaño del local pueden darle la vuelta también a sectores tradicionales.

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Santiago Rigone y Patricia Alda, fundadores de Toma Café.

Hay sectores tradicionales donde parece que todo está ya inventado. Que quieres montar un restaurante, pues ya sabes, 100.000 euros de inversión y sota, caballo y rey. Para una cafetería, tres cuartos de lo mismo... Espera, ¿tres cuartos de lo mismo? ¿Estás seguro? A ver si conseguimos que cambies de opinión. Se están comenzando a introducir mejores cafeteras en los hogares, ¿por qué no también en las cafeterías? ¿Tendría sentido?

Tomemos por ejemplo, la Marzocco GB5, una máquina de café con nombre de chasis de motocicleta de GP, hecha a mano por una empresa de origen florentino, fundada en 1927. Es probablemente una de las mejores máquinas de café que se fabrican en el mundo. No en vano cuesta 13.000 euros. Y, ojo, no es la más cara. Pero que el precio no te impida ver el bosque.

Resulta que en el sector de las cafeterías son los proveedores de café los que proveen también las máquinas, y, por lo que defienden las cafeterías de tercera generación, no son las mejores. ¿Qué pasa si dejas de trabajar con esos proveedores, compras una máquina de Primera División? ¿Qué pasa si compras el café que tu quieres, haces tus propias mezclas? ¿Y si abres un local pequeñito donde lo importante sólo sea el café y no echar la tarde? ¿Y si compras más máquinas y las alquilas en formato corner? Entonces pasa que te encuentras con una idea de negocio. Le ha ocurrido a Santiago Rigone y Patricia Alda.

TOMA CAFÉ
Llega la cafetería de tercera generación

Toma Café, un nuevo concepto de cafetería que propone mejores máquinas (han traído a España la Marzocco GB5, el Ferrari de las cafeteras), un café mejor (seleccionado por ellos, según sus gustos y no según los del canal de distribución), una mayor proporción de café (no más líquido, sino más gramos en cada taza, si el sector pone 7 gr de café para un expresso, ellos ponen 11 gr), un local pequeñito en frente de una universidad y un centro de salud, y ganar, de momento, menos, para ir vendiendo cada vez más y, a la larga, vender más que los que ahora venden más ofreciendo menos. Llevan ya un año en el mercado y están creciendo con corners en otros locales y con consultoría a cafeterías tradicionales. Santiago Rigone, cofundador de este negocio de cobre, asegura que “huimos del modelo de negocio tradicional de un único proveedor. Ahora mismo tenemos seis”.

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