¿Es negocio una empresa social?

La desaparición de las fuentes tradicionales de financiación de proyectos sociales está dando lugar a emprendedores que quieren ocupar ese hueco con un criterio empresarial.

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Jorge García del Arco, cofundador de Flipover.org.

Tú, así, a bote pronto, ¿qué dirías? ¿España es una sociedad solidaria o no? Mientras te haces esta pregunta, te lanzamos otra: ¿Sabes qué posición ocupa la economía española en el ranking mundial? Vete pensando en ello mientras te hablamos de Omaze, una startup social estadounidense, todavía en versión beta, que ha generado mucho ruido en los medios y que ofrece experiencias con personajes públicos y celebridades para recaudar fondos para proyectos sociales. Donas online la cantidad que quieras, con un mínimo de ocho euros, y entras en un sorteo entre todos los participantes para disfrutar de esa experiencia – colarte en un rodaje de una serie de éxito, pasar un día con investigadores del MIT–.

¿Funcionaría en España? La respuesta a esta pregunta te la dan las dos preguntas iniciales. Según el FMI, la economía española se encuentra –midiendo el PIB– en el puesto 14 y en cinco años estaremos en el puesto 16. En cuanto a solidaridad, España, según el barómetro de CAF Charity, está en el puesto 83, de 185 economías. Cruzando estos datos nos hacemos una idea de por qué no funcionaría Omaze en España y de por qué no han terminado de despegar proyectos de emprendedores sociales: no puedes dejar de lado cómo funciona la solidaridad. Pero esta reflexión no es nuestra, nos la ha sugerido Jorge García del Arco, cofundador de Flipover.org.

Alrededor de 70.000 enfermos de Parkinson –de una población de 700.000 enfermos en toda Europa– se podrían haber visto beneficiados por un método no invasivo para mejorar su calidad de vida y que, además, suponía un ahorro sustancial a las arcas públicas que no pudo ser porque nadie quiso invertir en ello. Y es una propuesta en la que merece la pena invertir, ¿no crees?

La idea de intentar financiarlo fue de una bilbaína, Ana Mari, a la que le acababan de detectar Parkinson, a la edad de 43 años, y que removió Getxo con Bruselas para tratar de conseguir fondos para ese proyecto. Así que su hijo, Jorge García del Arco, decidió que alguien con ese mismo interés que su madre no debería fracasar por falta de dinero. Y pensó que se podía montar una empresa que microfinanciara proyectos solidarios ambiciosos, pero, claro, que funcionara de verdad, que tuviera un modelo de negocio detrás que hiciera sostenible la plataforma y que tuviera en cuenta cómo funciona realmente la solidaridad. Estas reflexiones le llevaron a dar forma a Flipover.org, una plataforma de microfinanciación que garantiza la transparencia de las donaciones, que no pide a los usuarios que repitan ni se abran cuenta y que abre la puerta al pago en especie.

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