Otro nicho es posible

Aviso para navegantes: continúan existiendo nichos en sectores tan maduros como la abogacía. Más allá de los directorios de profesionales...

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Manuel Gabarre y Jorge Gil, abogados y residentes en Madrid.

Nunca insistiremos lo suficiente sobre la importancia de un buen posicionamiento. Puedes abrir otro un simple despacho de abogados o un despacho de abogados que trabaja con marca blanca para cubrir los picos de producción de otros bufetes (como Contrataabogadas), o especializarte en simplificar procesos legales habituales –como divorcios y herencias– a través de paquetes legales por medio de Internet (como Simpley), o atender las necesidades legales de galerías de arte, museos, arquitectos o creadores visuales (como Por&Para;). No es lo mismo.

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Desde que el mes pasado publicamos un artículo sobre cómo en determinados sectores se están creado algo que se parece poderosamente a burbujas, hemos recibido unos cuantos correos electrónicos de emprendedores que no entendían el sentido del artículo. No es que haya actividades donde no se pueda emprender, sino que hay empresas que insisten en hacer exactamente lo mismo que ya hacen otras sin estudiar si hay mercado.

Por eso nos hicieron los ojos chiribitas cuando nos llamaron dos emprendedores que acababan de montar un despacho de abogados para actores y escritores. No es más de lo mismo.

Platea asesores: Abogados para oficios ancestrales
Si esto fuera Estados Unidos (afortunadamente, no), este artículo comenzaría con un chiste del estilo: ¿Cuántos abogados hacen falta para asesorar y formar en materia legal y fiscal a profesionales del espectáculo y de la cultura? La respuesta es dos: Manuel Gabarre y Jorge Gil, dos abogados especializados en Propiedad Intelectual y Derecho Mercantil, que han puesto en marcha Platea Asesores. “Nos dimos cuenta de que los profesionales del sector cultural y el espectáculo tenían la necesidad de conocer el entramado legal en el que se desenvuelven, y también de que no había una oferta de formación para ellos, ya no sólo sobre derechos de autor, sino también sobre fiscalidad y necesidades administrativas”, explica Gabarre, curtido en departa-mentos jurídicos de multinacionales del sector musical y editorial.

“Nuestra innovación reside en proporcionar servicios jurídicos especializados para pymes y para los profesionales del sector cultural con precios ajustados. Anteriormente, ni se planteaban contratar estos servicios, ya que quedaban fuera de sus posibilidades presupuestarias. Nuestra experiencia como actores también nos ayuda a entender las necesidades de nuestros clientes”, apunta Gil, que además de abogado ha trabajado como actor en cine y televisión.

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