Alise Devices: Un negocio de etiqueta

Sólo por no cometer el error más habitual en spinoffs universitarias –creer que una tecnología potente se vende sola y que el modelo de negocio no es importante–, ya se han ganado una página en Emprendedores. Toda una lección de canal para proyectos que salen de centros de investigación.

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Carlos Carrasco y Beatriz Cerrolaza.

Pero es que no sólo no han cometido ese error, sino que tampoco ha cometido el segundo error más habitual en proyectos salidos de la universidad: calentito como se está en una institución académica, mejor no movernos de aquí (esto lo decimos nosotros, calentitos en la Redacción). Carlos Carrasco y Beatriz Cerrolaza , dos de los cinco fundadores de Alise Devices, decidieron dejar de estar calentitos y apostar por su proyecto a tiempo completo: Liliac, una tecnología anti-falsificación en forma de etiqueta de 14 micras, del color, tamaño y forma que se desee, flexible e integrable en cualquier producto.

Pero todavía no hemos llegado a la bueno. Lo bueno llega ahora: “El modelo de negocio ha evolucionado mucho. Nosotros fabricamos un dispositivo que es una solución antifalsificación, pero que no es una solución final. Nuestro producto hay que insertarlo, dependiendo del sector: en una etiqueta en un artículo de lujo, en un documento, en un envase, en un packaging o en una ficha de casino. Nos dimos cuenta de que no podíamos ir a cliente final”, explica Beatriz Cerrolaza.

“Nos quedó claro que no podemos dedicarnos a hacer envases para uno; etiquetas para otro... Hay empresas que ya se dedican a ello. No podemos hacer 1.000 productos. Así que hemos pivotado hacia alianzas industriales en distintos sectores: por ejemplo, imprentas, packaging y organismos emisores de documentos con los que colaboramos. Ellos son nuestros clientes, integran nuestra tecnología en sus productos y son ellos los que van al cliente final”, continúa.

No ignoran a la competencia. Ni tampoco que es un mercado de difícil acceso. “Tenemos que competir con otras soluciones antifalsificación, pero también con la interactividad, con los códigos QR, que son productos sustitutivos”, dice.

“Nuestras tecnología es muy difícil de replicar: somos los únicos que sabemos cómo hacerlo, pero aunque se descubriera cómo se fabrica, no resultaría interesante económicamente hacerlo por la problemática de la inserción del dispositivo”.

Fácil lo complicado
Beatriz Cerrolaza. Cofundadora Alise Devices: "Una de las principales ventajas de nuestro producto es que nuestra tecnología es fácil de verificar: sólo hay que poner la etiqueta a la luz de un móvil. En nuestro nicho hay tecnologías sofisticadas que requieren un dispositivo concreto de verificación, o soluciones en las que el usuario final no distingue claramente la protección de la etiqueta”.

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