Idea nº2: Asistencia ilustrada

Segunda idea de negocio. Esta vez, de una de las fuentes de negocio que más peligro tienen: se te ocurre una idea por algo que has visto en la calle.

Imagina que un redactor de Emprendedores va a hacerse un análisis de sangre. Imagina que coincide en la sala de espera de la clínica con un señor de unos 70 años y la persona que lo cuida. Y que los dos hablan de literatura. A un nivel poco habitual. Imagina que al redactor se le ocurre, en bruto, la idea de una ‘asistencia a domicilio ilustrada’ para la tercera edad, con ‘asistentes’ expertos en distintas áreas culturales.

Constrastamos con el sector

Lo primero que diría a quien me preguntara por la viabilidad de un proyecto de este tipo es que no se podría llamar atención a domicilio. Hace referencia a un tratamiento sanitario, a hacer una rehabilitación... La primera barrera en este sector está en cómo llames al servicio que vas a dar. A una persona, porque cumpla años, no se le puede asociar con estar enferma. Si el público al que queremos llegar es gente sana, que lo que quiere es compañía, o un foro donde poder relacionarse, no puedes hablar de atención a domicilio. Ni lo va a querer oír”, nos aconseja Catalina Hoffmann, fundadora de la cadena de centros de día Vitalia.

Catalina Hoffmann, fundadora de Vitalia.

Paquetes de sesiones
“Es mucho mejor hablar de taller de lectura a domicilio o taller de teatro en casa. Te diriges a una clase con poder adquisitivo alto. Alguien va a tu casa para darte una lección de ópera o para ver ópera juntos o asistir a la ópera. No lo orientaría a estar todo el día juntos, sino como un complemento para una persona que necesita socializar. Por tanto, se tiene que enfocar como regalo: como te apasiona este campo, que siempre has querido aprender... Un mes de cuatro sesiones de escuela de música”.

¿Cómo lo comunicas?
“Es importante cómo lo comunicas: nada que ver con enfermedad ni con atención. Debe estar más enfocado hacia el concepto de ‘escuela’; cuando hablas de enfermedad, mal. Montaría un equipo de profesores, asesores, formadores en varios ámbitos: sobre todo, de la cultura (cine, teatro, música, literatura...). Eso no existe. Mi modelo de negocio sería: un perfil de persona superexperta en ópera que va una vez a la semana a dar una clase a domicilio, pero también le introduce en foros de aficionados”.

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