Margen para la innovación

Muchas veces, a la hora de abordar un sector, llama más la atención un negocio con un fuerte componente tecnológico antes que un modelo más tradicional (aunque también sea tecnológico, pero menos). Así que le hemos pedido a un experto en creación de empresas que analice dos fórmulas de emprender en un sector al azar: la formación musical. 

Opción A

Directorio online

La opción A es un directorio de profesores de música –se puede ampliar también a teatro– que ofrezca clases on y offline y que facilite la reserva y la gestión de los pagos. “El problema que resuelve es universal: cubrir tu tiempo libre de forma inteligente y diferente. Pequeños cursos, conocer gente... En mi opinión, es una necesidad, bien localizada”, apunta Arístides Senra, responsable de Innovación y Creación de Empresas en la UPM.

“Aquí la clave está en el marketing, en dar a conocer la plataforma. Otra cosa es lo barato o lo caro que sea. La tecnología del directorio, la pasarela de pago... Todo eso está más que superado e inventado”.

Diagnóstico: “Una vez tienes la plataforma lista, es cuestión de industrializar. Cada nueva suscripción tiene un margen del 90%.Si controlan los costes, el margen es muy alto”, apunta este experto.

Opción B

Ensayar con músicos en Red

La opción B es una plataforma para poder ensayar con otros músicos online. “El problema es que mucho más de nicho. En ese aspecto, es cierto que hay gente que necesita practicar, pero ¿cuánta? Se hace a través de Internet. No sé si la tecnología lo permite. La ventaja es que resuelve un problema, pero como incoveniente está la tecnología, que no está suficientemente desarrollada”, plantea Senra.

“Además, ¿cómo validas esto? ¿Dónde localizas a los interesados? Es un público muy desperdigado. ¿Dónde se reúnen los músicos aficionados? Más que Google AdWords, es un trabajo uno a uno. La duda ya no es el dinero que necesitas, sino ¿cómo llegas a tu público?”, resume Senra.

Diagnóstico: “Me temo que los números no salen. Es un negocio artesanal. Hay que ir a buscar a los músicos. Decía que el precio no es lo importante. En la opción A puede que te lleves sólo 20 céntimos por cliente, y en la B cobres una suscripción mensual de 100 euros, pero plantéate cuánto te cuesta conseguir que te paguen 20 céntimos o que te paguen 100. Una de las trampas del emprendiemiento es cuando alguien dice es: ¡es mucho más disruptor B! Vale, es una idea nueva que no cumple con el estándar”.

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