Y esto luego lo tienes que transportar

En muchos sectores surgen empresas que no se paran a pensar que ese producto que han diseñado tiene que tener un precio, ser fácil de fabricar y que hay que transportarlo.

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Daniel Mayo, fundador de Vivood, en primer plano.

Quieres saber un truco para salir en Emprendedores? Ahí va: no nos digas que eres una empresa líder de construcción modular (hemos conocido medio docena en los últimos dos años). Por ejemplo, dínos: “Hemos diseñado un sistema industrializado de fabricación de casas en el que desde el modelo de cinco metros cuadrados hasta el de 20, tienen una estructura común y el 60% de las piezas de la casa son las mismas. Y eso nos ha servido para poder ahorrar costes”.

Ah, y no te olvides tampoco de decirnos: “Nos basamos en el modelo de venta IKEA. Lo planteamos como un mueble grande que se vende por piezas, que es fácil de transportar y que el cliente puede montar él solo. Y luego damos opciones de transporte y montaje. Está claro que si una casa te cuesta 5.000 euros y luego el transporte te cuesta 3.000 euros, no salen las cuentas”. Si nos cuentas todo esto, seguro que nos va a llamar la atención. Es lo que ocurrió con Daniel Mayo, cuando nos llamó para hablarnos de Vivood.

Vivood: Una casa-navaja suiza

“La Universidad se nos quedó corta a nivel práctico. Así que tomamos la iniciativa. Por una pura cuestión de costes, nos centramos en pequeña arquitectura que pudiéramos construir con nuestras propias manos. Cinco años después, con dos modelos construidos, ganamos un proyecto de investigación científica del Ministerio de Educación para mejorar las condiciones de la vivienda de emergencias. Comenzamos a tocar puertas y nos encontramos con que acceder a suministradores de arquitectura de emergencia era complicado. Y, con el auge del glamping (camping de lujo), se nos ocurrió planteárselo al público general”, explica Mayo.

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