Garantías sobre inquilinos y caseros

Los sistemas de reputación tienen muy buen resultado en Internet. Dos ingenieros informáticos lo han extrapolado al mundo inmobiliario y lo han convertido en idea de negocio.

Alquilar una casa siempre es un salto de fe, tanto para los inquilinos como para los propietarios. Ambas partes van a mantener una relación entre sí y apenas se conocen más allá de las referencias que haya entregado el arrendatario o el breve rato que haya durado la visita a la casa. Luego llegan las historias para no dormir que todos conocemos de primera o segunda mano tanto de damnificados por una parte o por otra y a todos les gustaría contar con más garantías en el momento de alquilar una vivienda.

Cárlos Mérida e Iván Fontanals también conocían ese tipo de historias de cerca y pensaron que sería una buena idea crear un sistema por el cual tanto el inquilino como el casero se evalúen al terminar un contrato, de forma que cada uno de ellos se vaya creando una reputación de cara a futuros alquileres. "Se trata de un método activo. No aporta sólo información, sino que hace que tanto propietario como inquilino tengan una motivación para comportarse bien en el alquiler" explica Mérida.

Su modelo de negocio consiste en cobrar a ambas partes una tarifa de 9 euros una sola vez por todo el alquiler, y cuando éste termine valorarán con un sistema de preguntas y respuestas online a la otra parte. También ofrecen un servicio de búsquedas (para personas que ya tienen el perfil hecho de veces anteriores) para conocer la reputación de alguien por un coste de entre 5 y 15 euros.

Al desarrollar ellos su web y todo el sistema ellos mismos, su mayor inversión fue en costes legales de asesoramiento. "Al gestionar opiniones sobre personas físicas es necesario asegurarnos de que nuestro negocio no puede verse comprometido por cuestiones legales y hemos puesto todos los medios necesarios al respecto", asegura Mérida.

Se dan a conocer a través de su web y de agencias inmobiliarias principalmente, con la idea de crear una red de afiliados desde las que distribuir el producto. Se dirigieron a ellas para realizar el estudio de mercado y, aunque a la mayoría les pareció una gran idea, otras no parecieron muy interesadas. "No tenían un interés real de conseguir un buen inquilino, sino en conseguir cualquier inquilino y cerrar el trato lo antes posible. Hay muchos tipos de agencias y conocer su ecosistema nos llevó algo de tiempo", afirma Mérida. De momento trabajan con cuatro del área de Barcelona, aunque su idea es expandirse por el resto de España y más adelante si ven que funciona, llevarlo a otros países.

www.sicapi.com

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