Traductores en primera persona

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Luis Rodríguez montó Okodia hace dos años.

Uff. Otra agencia de traductores, pensarás. Es un mercado saturado, con mucha oferta, sí. Tienes razón, pero resulta que todavía había hueco para innovar. ¿Cómo? Especializándose en documentos de exportación, olvidándose de contratos de permanencia, eliminando los gastos fijos para poder bajar los precios sin que repercuta en la calidad, sin intermediarios, hablando directamente con el traductor...

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Luis Rodríguez montó Okodia, la agencia de traductores en la que le gustaría trabajar, hace dos años. Rodríguez empezó trabajando para una empresa de localización (traducción) de software y después de cuatro años como disciplinado empleado pensó que había cosas que sobraban y que se podían cambiar.

¿Por ejemplo? “La empresa tenía muchos gastos fijos que se repercutían, al final, en el precio al cliente. Así que decidí prescindir de gastos de oficina, de mantenimiento, de todo el personal que no se dedicara a generar valor para el negocio. Además, en mi anterior empresa, cuando bajaba el ritmo de trabajo, se inventaban algo para que estuvieras ocupado y terminabas haciendo cosas que no te gustaban y para las que no habías sido contratado. Así que en mi empresa sólo quería autónomos [trabajan habitualmente 40 profesionales autónomos]. El coste por servicio es más caro para mi que un empleado fijo, pero compensa”, explica.

Web: www.okodia.com

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