Biicode: ¿Y si los ingenieros tardaran la mitad en programar?

Este argumento de venta es, reconócelo, incontestable. Ahora bien, como no haya una estrategia de negocio detrás para hacérsela llegar a unos clientes que no creen que tengan un problema, ni músculo financiero, apaga y vámonos. Pero si lo hay, ay si lo hay...

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Manuel Arrufat y Diego Rodríguez–Losada, dos de los fundadores de Biicode, en sus oficinas de Madrid.

Cuando un emprendedor sabe cuáles son todos y cada uno de los puntos débiles de su negocio y va y te los cuenta, a mí me recuerda a uno de esos entrenadores de película estadounidense que acepta entrenar a un equipo de fútbol americano al que hasta ese momento nadie había sabido sacarle su talento y de la noche a la mañana, ¡boom! En los últimos tres años nos han llegado a la Redacción varios intentos de crear repositorios online de código: unos no sabían exactamente qué problema le solucionaban a su cliente, otros no tenían claro quién era este, la mayoría no tenía músculo financiero para aguantar hasta que tuviera suficientes usuarios, y otros tenían a programadores sin experiencia al frente del proyecto.

¿Por qué nos ha llamado la atención BiiCode? Precisamente, porque ninguno de esos errores son sus puntos débiles: cuentan con una inversión de un millón de euros de capital inteligente, saben los rodeos que tienen que dar para llegar a su cliente y han fichado a programadores de primera línea –bueno, a los que han conseguido convencer–. “Nuestra idea es poder reutilizar código ya existente, tanto tuyo como de otros, de forma fácil. Resulta que hemos heredado la forma de programar de hace 40 -50 años, que en muchas cosas no ha cambiado. El valor es claro: te ahorra tiempo en cosas poco atractivas para un programador. Es como si haces limpiar el quirófano a un cirujano. Son cosas de poco valor añadido, aunque resultan fundamentales. No le pidas que barra el quirófano. A los programadores les pasa lo mismo: tienen que barrer el quirófano. Van a poder dedicar más tiempo a operar rótulas. Si hay 20 millones de programadores en todo el mundo que tienen el doble de tiempo...”, plantea Manuel Arrufat, cofundador de Biicode.

El proyecto plantea reutilizar de forma gratuita si se comparten los unos y ceros resultantes y un modelo de suscripción mensual, en función del número de usuarios para quien quiera reutilizar, pero quedarse con el resultado. “Sabemos que los programadores no entienden que eso es un problema. Están tan acostumbrados a trabajar de la misma forma. Tienen sus herramientas y sus procesos automatizados a su forma, tienen sus inercias, sus sinergias... Así que nos va a ser más fácil entrar en el mercado si nos comienzan a utilizar los usuarios más noveles, programadores que han salido de la carrera hace menos de dos años, para los que cada cosa nueva es un extra que les dificulta su trabajo. A un programador experto, de primeras, se lo cuentas y dice: Sí, es un dolor, pero soy tan experto que ya lo sé resolver”, plantea Diego Rodríguez–Losada, otro
de los socios.

Una buena idea

Manuel Arrufat. Cofundador Biicode
“Antes de pedir dinero, le presentamos un prototipo a los inversores. No era un producto. Era un 20% del desarrollo del Producto Mínimo Viable. El producto sólo funcionaba para tres casos concretos. Si le pedías algo más, petaba. Pero mostraba el potencial. Los inversores lo veían a nivel de negocio, pero como no entendían la tecnología que había detrás, nos trajeron a los CTO de sus participadas... y pasamos el examen”.

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