Del Magreb a Europa

Compra personalmente los productos, buscando la exclusividad y la fabricación artesanal para orientarlos al mercado español y europeo.

image
Patricia Hernández sacó la empresa adelante sin inversión externa.

En su entorno, a mucha gente le llamaba la atención la forma de vestir y la decoración de la casa de Patricia Hernández, y muchos le preguntaban dónde podían encontrar ese tipo de cosas. La realidad es que no estaba muy a mano, ya que la mayoría de esos artículos los compraba ella misma en sus viajes por el norte de África, recorriendo zocos y tiendas. Su pasión por esta zona del mundo y su reciente maternidad le animaron a dejar su trabajo como directora de marketing en una multinacional estadounidense y a montar por su cuenta un negocio de venta de artículos de decoración y complementos magrebíes.

Podrás pensar que una tienda de artículos árabes o empresas especializadas en la importación de estos ya existe. Pero lo que plantea Patosemuá, y sobre todo la forma de trabajar de Patricia es lo que nos ha llamado la atención. "La clave es la selección de los productos, hecha de forma personal. Lo que nosotros ofrecemos son cosas difíciles de encontrar incluso en el país de origen", explica Hernández. Y es que es ella la que ha ido buscando por diferentes puntos de Marruecos o Túnez los más de 500 artículos que venden en su página web o en algunas tiendas físicas elegidas con cuidado. Eso sí, siempre trabajan con pocas unidades, además de porque no son productos que se puedan comprar en masa, porque de ese modo pueden ir rotando su stock.

La ventaja de trabajar con estos productos en estos países es que los costes suelen ser baratos y el factor de la negociación siempre está presente. ¿Las desventajas? "La primera gran compra que hicimos se nos quedó bloqueada en la frontera tunecina en plena Primavera Árabe, con cambios en las instituciones y una situación política complicada: atentados, asaltos a embajadas y toques de queda. Tras muchas luchas pudimos desbloquear la mayor parte de la mercancía", cuenta esta emprendedora.

El negocio lo lleva ella sola, aunque en ocasiones cuenta con algunos freelance para tareas puntuales. También lleva a cabo colaboraciones con otras empresas, como por ejemplo intercambios de productos en el caso de sus etiquetas, tarjetas y packaging, que pagan con algunos de sus artículos que el proveedor vende por su cuenta en su tienda.

La inversión inicial fue de unos 8.000 euros de fondos propios, que utilizaron para comprar el primer surtido de productos. En su primer año facturaron más de 40.000, que han ido reinvirtiendo en la empresa. Para el 2014 esperan doblar esa cifra y abrirse más al mercado europeo, donde ya cuentan con varios clientes.

www.patosemua.com

Publicidad - Sigue leyendo debajo