Este negocio me suena, y sin embargo...

Una idea de negocio funciona y emprendedores de todo el mundo tratan de replicarlo... sin éxito. Salvo unos pocos que entienden que se puede ofrecer lo mismo, pero de otra manera. Parece lo mismo, y sin embargo...

Nada más y nada menos que hemos encontrado cinco startups francesas de cajas de suscripción con productos delicatessen para perros y gatos, mientras preparábamos el dossier sobre ideas para importar. Cinco. Misma oferta, mismo modelo. Sí, has leído bien: cinco. Y con la misma propuesta de cajas sorpresa de chuches y accesorios de lujo para canes hemos encontrado otras tres startups en Alemania. Tres. Sí, has leído bien: tres. Está claro que en estos dos países, está hiperdesarrollada la clase social de Bobos (bohemios burgueses, sin niños, que se fueron pronto de casa y que tienen dinero; una clase que, por cierto, te digan lo que te digan, no se ha desarrollado todavía en España). Y no ha sido el único modelo de negocio que hemos encontrado repetido, una y otra vez, en distintos países, de negocios que han demostrado ya que funcionan y de otros tantos que no han tenido tiempo de defender su propuesta de valor, pero que ya tienen sus clones.

La alargada sombra de los hermanos Samwer

No vamos a entrar ahora en el debate de los clones, que incubadoras como la alemana Rocket Internet han elevado a la categoría de fábrica (de ahí ha salido, por ejemplo, Zalando, un clon europeo de Zappos, o Windu, el homólogo local de Airbnb). Queríamos hablarte de una rara especie de clones: aquellos que cuestionan los modelos en que se inspiran. Son negocios que cambian los proveedores, o la propuesta de valor, o el modelo de ingresos... Se parecen poderosamente a los negocios orginales y, sin embargo, no son lo mismo. Mientras preparábamos el dossier nos encontramos con tres negocios que encajan en esta descripción: Deliveroo, Farfetch y Patreon.

Oro parecen, plata no son

A nadie se le escapa que Just Eat (en España adquirió SinDelantal) ha tenido éxito al ser capaz de inventarse una nueva categoría: el take away online, y de conseguir que se le asociase con ella. Además consiguió posicionar su marca como un negocio de entretenimiento asequible no como un servicio de comida a domicilio. De todos los clones sólo uno, el británico Deliveroo.co.uk, ha entendido que había dejado un hueco sin ocupar en esta categoría: el reparto a domicilio de comida de restaurantes buenos que nunca se habían planteado este servicio.

Etsy, como sabes, es un marketplace de aficionados a la moda y la artesanía que tiene en esta plataforma online un escaparate en el que vender sus productos. Larga es la lista de clones que han intentado seguir sus pasos (en España, la difunta Uniccos.es): marketplace de modistos o fabricantes amateurs. La replicabilidad está en su condición de marketplace alternativo. El problema es que ya cubre a los aficionados. La franco-estadounidense Farfetch.com reúne en una de estas centrales de compra a modistos profesionales alternativos.

Das una patada a una piedra y te encuentras con una plataforma de crowdfounding al estilo de la estadounidense Kickstarter. Eso sí, todas ellas cofinancian el mismo tipo de ideas y con el mismo modelo: un único proyecto que requiere mucho dinero. A nadie se le había ocurrido que hay proyectos que no son puntuales, que tienen un desarrollo en el tiempo y que pueden estar buscando este mismo tipo de financiación. Es la propuesta de la estadounidense Patreon: músicos, fotógrafos, animadores, autores de podcasts y blogs.

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