La startup que ayuda a descubrir moléculas en la nube

Un empresa barcelonesa ha democratizado el cloud computing para acelerar el I+D+i de cualquier laboratorio científico para el descubrimiento de moléculas.

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Alfons Nonell, fundador de Mind the Byte

Que sí, que hay moléculas que se descubren por casualidad. Que llega una niña espabilada de 10 años de un colegio privado de Kansas (EE UU) de postín y se encuentra con una molécula capaz de almacenar energía, combinando al azar nada del otro mundo (oxígeno, nitrógeno y carbono) y deja boquiabierta a la comunidad científica internacional. Pero eso no es lo habitual.

Lo normal para cualquier empresa de base científica que quiera descubrir nuevas moléculas es gastarse 60.000 euros en software de descubrimiento de moléculas (por ponerle un nombre genérico) al año, comprar al menos 60 unidades de procesamiento (CPU), mantenerlas, actualizar los equipos... ¡ah!, y esperar a que los unos y ceros den resultados.

Así que todo lo que permita ahorrar dinero y tiempo, eliminar el azar todo lo posible y adelantarse a los descubrimientos serendípicos escolares es una propuesta de valor en toda regla en el mercado de la investigación científica. Si puedes pagar menos de 300 euros por cálculo y encima no tener que gastar ni un euro en CPUs y poder utilizar 100 o 1.000, ¿no te dejarías de licencias y máquinas? Porque, por si no lo sabes, niñas como la de Kansas no abundan.

Diseño de fármacos computacional

La idea es de Mind the Byte, una empresa alojada en el Parque Científico de Barcelona, que empezó ofreciendo servicios para el diseño de fármacos computacional para ayudar, con modelos matemáticos, a las farmacéuticas y a negocios biotech a optimizar sus investigaciones. Luego se dio cuenta de que tenía más sentido si lo había en la nube y, por último, pensó que no sólo servía para el sector farma.

“Nos dimos cuenta de que el diseño de fármacos computacional lo hacían más empresas en España, no éramos únicos. Cuando íbamos a ver a un cliente nos decía: ¿Qué hacéis diferente del resto? Les decíamos precios, formas de hacer... En ese punto nos dimos cuenta de que lo que no hacía nadie más era cloud computing científico. Todo el mundo hace cloud, pero científico no había, así que pensamos: por qué no tiramos por esta línea...”, explica Alfons Nonell, su fundador.

“Así que decidimos coger todo nuestro software y empaquetarlo para venderlo como SaaS pensando en cliente–empresa, diseñando un interfaz fácil, incrementando la seguridad y haciéndolo colaborativo”, resume.

“No hay que pagar licencias ni instalar máquinas de cálculo. Si lo haces por el método clásico, tienes que abonar una fortuna en licencias y comprar máquinas e instalar el software. Nosotros cobramos por cálculo, y ya está, y como lo ponemos en la nube no tenemos límite de cálculos, ni de equipos”, concluye.

Exportar a otros sectores

“Arrancamos en un sector, el biofarmacéutico, muy reacio a los cambios. Con una biotech es más fácil. A una biofarmacéutica le cuesta más trasladar su estructura y su forma de trabajar al cloud. Es un sector muy clásico en temas TIC, así que comenzamos a abrir nuevos sectores. Nuestra tecnología la estábamos aplicando al drug discovery porque esto era lo que sabía hacer la empresa de origen, pero se puede aplicar a los sectores agro, cosmética, alimentario y al mar, una fuente inmensa de nuevas moléculas para muchas farmacéuticas”.

www.mindthebyte.com

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