Cómo crear un negocio en el sector de los wearables

Aún no se los has visto a nadie por la calle y quizá, como con el móvil hace 15 años, te preguntes quién va a ser capaz –y para qué– de vestir un reloj o unas gafas inteligentes. Al wearable aún le queda camino para llegar al gran público, pero varios sectores e industrias se preguntan ya cómo aprovecharse de él.

Como mucho, has visto a alguien llevar una pulsera que registra su actividad física (Jawbone, FitBit...) y apps que la monitorizan, pero la wearable technology (tecnología para llevar puesta) empieza a ir a más: relojes que extienden la pantalla del teléfono (Sony y Samsung ya lo tienen), gafas inteligentes que se controlan por voz, como las presentadas por Epson, las Moverio, que utilizan Android.

Mientras, las Google Glass, que han generado mucha expectación, ya van por la segunda versión, en tanto que en lanzamiento de Apple Watch se ha producido en las últimas semanas. “El modelo actual no es el definitivo. Va a ser diferente. Así que desarrollar accesorios puede ser desperdiciar recursos”, asegura Julián Beltrán, CEO de Droiders.

Con este movimiento, Google dice “apostamos por los wearables”, otros fabricantes piensan en nuevos dispositivos ahora que el mercado y la adopción del público pueden crecer, los desarrolladores de aplicaciones en nuevos productos y tú, emprendedor, en dónde hay oportunidades de negocio.

El esperado reloj inteligente de Apple, Watch, llegará al mercado el próximo año. Su fuerte es el diseño.

¿En fabricar otros dispositivos?

Si aumenta la adopción del público, ¿por qué no darle una vuelta al diseño, precio y funcionalidades de los wearables y meterse a fabricar uno propio? Varias startups están en ello. Pebble es un reloj inteligente más barato que el resto: cuesta 150 dólares y hasta que nació, gracias al crowdfunding (para que te hagas una idea del furor, pedía 100.000 dólares y consiguió 10 millones), todos los relojes eran complementos de lujo.

Las españolas WeOn, también financiadas mediante microdonativos, son unas gafas con bluetooth para conectarse al móvil que, quizá, sí llevarías por la calle porque parecen gafas normales, no como las Glass. eNest, también española, comercializa una pulsera + dispositivo enfocada a la seguridad personal (ver cuadro). Y una startup inglesa ha creado su propio reloj inteligente: se llama Blocks, aprovecha el sistema operativo de Android y su plan es hacer un reloj personalizable, modular, en el que el usuario escoja las piezas y se lo monte como más le guste.

¿En aplicaciones para otras industrias?

“Creemos que ahora hay oportunidades en el B2B, en ofrecer a empresas mejorar sus procesos”, afirma Julián Beltrán, de Droiders. Con las gafas inteligentes, “por una sencilla razón: deja las manos libres”, continúa Diezma. Por eso los sectores estrella para los que desarrollar en wearables son hasta la fecha los que necesitan manos libres: salud, emergencias y hospitalario, seguridad, procesos industriales y logística. “Por ejemplo, para empresas de aeronáutica, que dejan de lado las tabletas y consultan información sólo en la pantalla. Imagínate el mantenimiento de un avión, para el que usan manuales que ocupan una mano o las dos”, señala Beltrán. “Con las gafas puedes estar subido en una turbina y abrir información, seguir avanzando o reconstruyendo un vídeo... Te libera las manos y es realmente útil”, añade.

Por modelos de negocio
Explicadas las posibilidades de la tecnología, ¿cómo rentabilizarlas? Lo habitual es el desarrollo para terceros, pero te proponemos alguna otra vía de negocio.

Venta del producto (y diferentes formas de comercialización). Si desarrollas tu propio wearable, y teniendo en cuenta que aún es un producto muy de nicho, además de la venta directa, hay otras vías de comercialización. Algunos de los brazaletes se prestan al cliente y se recogen después e incluso algunos hoteles, como Ushuaïa Ibiza Beach Hotel, dan la pulsera como sustituto a la tarjeta para abrir la puerta o pedir las copas en el resort. eNest, una pulsera de seguridad personal, se distribuye a través de empresas de teleasistencia. Son quienes tienen el contacto con sus potenciales usuarios: personas mayores y enfermos independientes.

Desarrollo, marketing y consultoría para otros. Hay grandes empresas que quieren deshacerse de la tableta y mejorar sus procesos dejando las manos libres a sus trabajadores. Probados los prototipos, necesitarán integrar los sistemas que ya tienen en estos nuevos dispositivos. Y en lo que no tiene que ver con procesos sino con gran consumo, varios sectores – banca, turismo, audiovisual...– también se han apuntado a la moda wearable.

En los almacenes, las gafas inteligentes sustituirían a las tabletas y también permitirían optimizar la labor de los reponedores.

Lo que depara el futuro
Pasará mucho tiempo hasta que veas la televisión y leas el periódico en unas gafas o lleves una pulsera para pagar en el banco, pero algunas marcas, ya sea por marketing o por no volver a perder el carro de la innovación, están desarrollando aplicaciones y necesitan a alguien que lo haga. También puedes planteártelo a la inversa. Si los wearables se asientan y nacen startups que necesiten desarrollo de producto, tú puedes ejercer el mismo papel que hoy tienen los desarrolladores de apps móviles para terceros: prototipo, producto y mantenimiento, además de consultoría de negocio para que sean negocios lean (el mantra de la creación de startups).

Suscripción. En el móvil ha sido sota, caballo y rey: o cobras por la app o por micropagos dentro de la app o pones publicidad. Las Google Glass aún no permiten cobrar ni poner anuncios. Pero, como en los teléfonos inteligentes, las pantallas son muy pequeñas, la publicidad será intrusiva y los dispositivos son aún más íntimos...

Phil Libin, CEO de Evernote, consideró en una conferencia sobre wearables que el modelo de negocio natural iba a ser la suscripción. “Lo que estamos trabajando va por ahí”, reconocen en Droiders. “Por ejemplo, en los servicios que hemos desarrollado para médicos cobramos una modalidad por el acceso a los servicios de streaming, a los datos en la nube... Más que cobrar por las aplicaciones, cobras por acceder a los datos de las aplicaciones”.

Análisis de datos. A veces no es necesario desarrollar las últimas tecnologías para encontrar nuevas líneas de negocio y productos con una utilidad concreta. Con códigos RFID o bluetooth, el sector de los eventos profesionales y de ocio lleva tiempo probando tarjetas de visita o pulseras interactivas para repartir entre sus asistentes. Llevan datos de contacto, Facebook, Linkedin... y cuando dos chocan entre sí intercambian la información. Es lo que hace la startup inglesa Blendology, que se dio cuenta de que el negocio no estaba en alquilar su producto (en este caso es una tarjeta, pero hay dispositivos que hacen lo mismo, con la misma tecnología, en forma de pulsera) al promotor del evento, sino en venderle el análisis de datos (el llamado big data) de interacciones entre asistentes o salas más visitadas.

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