Desarrollos basados en el mercado

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Ernest Mendoza quería entrar en el mercado de los catalizadores de los vehículos y se encontró con más mercado: purificación de aire en submarinos, alimentación...

"Encontramos un material capaz de eliminar contaminantes en aire, y teníamos una idea de cómo convertirlo en producto, pero ha sido a partir de preguntas de potenciales clientes que nos preguntaban ¿vosotros podéis hacer esto otro? como hemos ido desarrollando nuestro portafolio de productos. Teníamos la idea de que venderíamos un tipo de producto muy determinado, incluso licencias de uso, y el mercado nos ha pedido productos terminados ad hoc para su sector”, explica Ernest Mendoza, cofundador de Goldemar, una spinoff de la Universidad Politécnica de Cataluña especializada en la purificación del aire con partículas de oro, que colabora ya, por ejemplo, con la U.S. Navy.

¿La verdad? No es habitual que un proyecto salido de la universidad se dedique primero a preguntar a potenciales clientes no sólo qué necesitan, sino cómo lo necesitan. Muchos equipos de investigación resuelven complicados dolores de un mercado, pero no son capaces de tranformarlos en un producto vendible. Por eso nos sorprendió el viaje de Goldemar para dar con su portafolio de productos. Nunca gastaremos suficiente tinta para insistir en que tener tecnología no es lo mismo que tener producto.

Goldemar: adiós contaminantes en el aire

“Nuestros clientes potenciales nos decían: ¿y no podéis hacer también esto...?”

¿Coches con filtros que eliminen el monóxido de carbono? Venga ya. Que sí, que es posible. La tecnología ya existe, surgió por accidente, como ocurre en tantas ocasiones en los laboratorios, hace ocho años y desde hace dos tiene forma de negocio. Un investigador, un microscopio electrónico, una sala oscura y un momento de sorpresa. ¿Y qué más da que fuera por accidente? Lo que te importa es que ese accidente resuelva un verdadero problema y que llegue a ti ese beneficio. Y a la empresa le interesa que sea en forma de producto... Porque para llegar a eliminar el monóxido de carbono hay que pasar primero por otros sectores. El investigador que miraba por el microscopio era el físico Ernest Mendoza, que trabajaba con nanopartículas de oro.

Con lo que se encontró fue con un método sencillo para fabricar unas partículas de oro que tienen la capacidad de oxidar varios tipos de moléculas que contaminan la atmósfera. Resulta que este afortunado error tiene aplicación en el ámbito de la purificación de aire y la eliminación de emisiones contaminantes nocivas para la salud (compuestos orgánicos volátiles, monóxido de carbono y ácidos nitrosos) en varios sectores: automoción, alimentario, electrodomésticos, defensa y aeroespacial.

Quisieron empezar por el sector del automóvil, pero los clientes con los que se encontraron con el camino (esos que te hemos contado que son a los que preguntaron) les reclamaron para otros sectores. Así que todo llegará. Nos referimos a los filtros para los coches.

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