Tecnología española en el futuro de las bibliotecas digitales

Esta empresa permite a las bibliotecas de todo el mundo prestar contenido digital. Compite en igualdad de condiciones con gigantes de la tecnología gracias a su modelo de negocio.

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Rodrigo Rodríguez, director general de Odilo

En ocasiones, por muy buena que sea tu tecnología, te va a ocurrir como con el viejo dicho sobre el honor y los héroes: que se presupone, así que si quieres rescatar a la princesa, necesitas un plan. Vamos, que si quieres clientes (la correspondencia empresarial de ‘princesa’) no vas a tener más remedio que diferenciarte por otra cosa. Como, por ejemplo, por el modelo de negocio. Sobre todo en un mercado en el que tu competencia sube un 700% los precios a sus clientes en un periodo de cuatro años. Pensarás que la forma de competir es con una tecnología igual de buena, pero siendo más baratos. Pero, claro, ¿cómo eres más barato? ¿Vendiendo más barato? No. Siendo escalable. La forma de competir es con un modelo SaaS en el que se pague por el uso: si crece el consumo, se paga más, proporcionalmente.

Del mercado genérico a los nichos

También lo habitual en el mercado es comenzar a atacar un nicho o varios y luego ir ampliando el rango a una oferta más genérica en la que puedan entrar más clientes. La idea es aumentar el espectro, pero el negocio –a veces– está en hacerlo al revés. En probar con el mercado genérico y luego, una vez demostrado el modelo, atacar distintos nichos. Es lo que ha hecho Odilo. Esta empresa que nació en Cartagena (Murcia) y que tiene ya oficinas en Miami y Nueva York ha desarrollado una tecnología que permite que cualquier editor de contenidos digitales (libro electrónico, audio y vídeo) pueda prestarlos y venderlos, que cualquier biblioteca pública y privada pueda adquirir estos contenidos y luego ofrecerlos en formato de préstamo e, incluso si le gusta al lector, vendérselos. Empezaron por las bibliotecas públicas (en la actualidad trabajan para el sistema de bibliotecas públicas de tres estados en EE UU), ampliaron a sistemas públicos de bibliotecas (Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos de Chile), universidades (como la Universidad de Valencia), ayuntamientos y colegios profesionales (como el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid).

“Empezamos sólo con la bibliotecas públicas. Lo habitual es arrancar con algo muy genérico y luego ir hacia un nicho concreto. Nosotros hemos hecho el camino inverso. Ahora acabamos de lanzar un nuevo marketplace que permite a cualquier institución comprar contenido para ofrecérselo a otro. Hemos pasado de trabajar con bibliotecas públicas a hacerlo, también, con universidades, colegios públicos y privados, asociaciones y colegios profesionales, ayuntamientos... Nuestro crecimiento viene de poder ofrecerlo a cualquier sector. Desde el genérico hemos ido al especializado (p.e. asociación de bibliotecas religiosas). También hemos entrado en el sector médico, en arquitectura...”, explica Rodrigo Rodríguez, cofundador.

¿Cómo comunicar algo complejo?

Rodrigo Rodríguez. Director general de Odilo

“Lo complicado del proceso comercial ha sido explicarlo”, reconoce. ¿Con qué argumentos han ido al mercado? “En España y Latinoamérica decimos: es un modelo para pasar a gestionar mundo digital, abierto 24 horas y rentabilizar contenido. En Estados Unidos nos diferenciamos por el modelo de negocio: ganamos dinero en funcion del uso. El modelo de negocio de otros competidores se basa más en el dinero que puedan generar por la venta de contenido. Nosotros les ofrecemos la tecnología y ellos pueden comprar los libros donde quieran, y si quieren comprárnoslos a nosotros, también pueden”, explica.

www.odilo.es

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