Industrializar el concepto ‘más difícil todavía’

Un estudio de arquitectura que reinventa la construcción y montaje de áticos.

A ver, si eres periodista de prensa económica (digamos de una revista que escribe sobre gestión y oportunidades de negocio) y alguien te escribe a tu correo electrónico contándote esto: “Quería hablarte de La Casa por el Tejado, en esencia una empresa/estudio de arquitectura que se dedica a construir viviendas nuevas sobre edificios viejos. Aunque llevaban mucho tiempo trabajando como arquitectos, con la crisis, se plantearon un poco su trabajo y vieron una oportunidad en construir en un espacio disponible en el mismo Eixample de Barcelona".

Más de 2.000 nuevas áticos en Barcelona

Esto pasó en 2012. El hecho es que encontraron que en Barcelona ciudad había más de 2.000 fincas que podrían aumentar su edificabilidad (altura). Ahora ya tiene seis micropromociones en marcha, y este año vienen más. Lo más probable es que ocurra esto otro: que tardes menos de 15 minutos en responder que “¿Cuándo hablamos?” y que en menos de una semana estés hablando sobre cómo a nadie se le había ocurrido comprar los derechos para construir áticos encima de esas 2.000 fincas –sólo en Barcelona- y cómo una visión académica se ha convertido en un negocio.

La casa por el tejado

La Casa por el Tejado es una empresa que proyecta y construye áticos nuevos sobre edificios antiguos en centros urbanos, y luego los comercializa. Ésta es la explicación sencilla de este negocio, cuyo nombre es ya un claim publicitario en toda regla. La explicación más larga es esta otra: “La Casa por el Tejado emplea un sistema constructivo industrializado propio –que se fabrica en Gijón– que permite reducir los tiempos de ejecución de la obra de 18 a cuatro meses. La primera fase consiste en retirar algunos elementos de la tradicional cubierta a la catalana, además de cargas adicionales como trasteros, lavaderos y antiguos depósitos. Al mismo tiempo se fabrican en taller los módulos, utilizando estructuras de acero más ligeras y precisas que las de hormigón y ladrillo empleadas en las obras tradicionales. Las nuevas plantas del edificio, generalmente una o dos, suelen tener el mismo peso que los elementos retirados”, explica Joan Artes, uno de los emprendedores detrás de este proyecto.

“El modelo de negocio se diferencia del sistema inmobiliario tradicional: cobramos honorarios para la gestión integral de los proyectos y empleamos a profesionales externos y empresas del sector de la construcción; los titulares de los derechos de vuelo rentabilizan su propiedad; los inquilinos de los áticos acceden a unas viviendas únicas y la comunidad de vecinos mejora su calidad de vida, gracias a unos edificios más eficientes”.

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