Nanomedicina con visión de mercado

Una startup de investigación médica que fabrica cosmética para regenerar la piel demuestra que se puede trabajar en oncología desde un laboratorio de seis personas y ser rentable.

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Judith Sendra y Joaquín Querol, cofundadores de esta startup alojada en el Parc Cientific de Barcelona.

Endor es una startup de investigación médica atípica. Tendrían que haber buscado un capital riesgo, tenían que haber lanzado una nota de prensa para calentar el ambiente, tenían que haberse metido en un laboratorio durante 8-10 años, y a ver qué pasa con las pruebas clínicas cuando lleguemos. Es lo habitual. En esos ochos años, la mayoría de estas startups termina vendiendo la tecnología a una empresa más grande o lanzando un producto descafeinado que nada tiene que ver con la idea original porque el capital riesgo quiere recuperar su dinero, y han terminado confundiendo a inversor con cliente. Pues bien, no hicieron nada de todo eso.

Un modelo atípico de nanomed

Endor Nanotechnologies, para empezar, es una empresa diferente porque no la ha montado un equipo de investigadores científicos. La ha montado un físico curtido en el mercado de la electrónica de consumo, Joaquín Querol, una bióloga con experiencia en gestión de proyectos públicos, Judith Sendra, y un economista, Javier Fernández, que buscaban una tecnología innovadora.

Endor es también un negocio atípico porque tenía claro el tipo de tecnología que quería emplear (nanotecnología aplicada a las ciencias de la salud), el tipo de mercado en el que quería entrar (gran consumo) y el tipo de producto que quería desarrollar (innovador y que se pudiera fabricar a escala industrial), pero no sabía qué producto iba a ser ese producto. Decidieron empezar a investigar en oncología y regeneración de tejidos (esta tecnología podría convertirse a corto plazo en una ayuda real para tratar las lesiones en la piel de los pacientes que reciben quimioterapia) y por el camino, mientras esperaban a los resultados de su I+D, se encontraron con que todo lo que habían aprendido lo podían aplicar al sector de la cosmética. “Nos hemos encontrado con un arsenal de recursos técnicos que nos ha permitido desarrollar unos productos a mucha velocidad, muy eficientes que se desmarcan de lo que actualmente hay en el mercado”, explica Joaquin Querol. Así nació Y.en, un revitalizador cosmético de las células de la dermis y epidermis a través de un principio activo desarrollado con nanopartículas.

Y esto es sólo el principio. “Ahora nos centramos en la marca cosmética y esperamos que las ventas nos ayuden a sostener la investigación oncológica y a la vez a realimentar a la propia marca cosmética y hacerla crecer. Además tiene que servir también para financiar la investigación de las siguientes aplicaciones del principio activo que serán de tipo médico y con las que entraremos en el canal médico con nuestra propia marca. Eso no quiere decir que, además, no compartamos la tecnología con otros laboratorios”, asegura.

Joaquín Querol. Cofundador Endor Tech

Apostar por una marca propia

“No sabíamos nada de la comercialización de productos dermatológicos. Nos fuimos con nuestra tecnología a hablar con los grandes laboratorios cosméticos. Nos encontramos con que no eran especialmente proclives a la innovación tecnológica. Ni los nacionales, ni los internacionales. Así que desarrollamos toda la colección cosmética nosotros. Hicimos las pruebas de eficacia y los resultados fueron tan buenos que pensamos: qué pena que no lo vamos a hacer nosotros... Y pensamos: pues lo hacemos nosotros. Y decidimos lanzar nuestra propia marca (Y.en)”.

endornanotech.com

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