La empresa de drones española que sedujo al rey del software libre

¿Quién nos iba a decir que el proyecto más serio para popularizar los drones en todo el mundo iba a venir de la mano de una empresa de Vitoria?

El gen emprendedor, en contra de la creencia popular, no tiene que ver con tener tolerancia al fracaso o con ser una persona lanzada por naturaleza, sino con reconocer cuándo pasa por delante de tus narices una oportunidad de negocio y no dejarla pasar.

Mira, por ejemplo, a Víctor Mayoral, cofundador junto a su hermano David de la firma alavesa Erle Robotics, que diseña y fabrica sistemas de vuelo no tripulado (drones) de bajo coste y que acaba de impulsar la primera tienda de aplicaciones para estos robots. Resulta que Víctor, trabajando en el Open Source Robotics Foundation, uno de los centros de referencia de software para robots en Silicon Valley, se cruza un buen día con Mark Shuttleworth, el tipo que vendió Thwate (una empresa de certificación digital) a Verisign por 575 millones de dólares y que con ese dinero montó Canonical, una empresa de nombre poco conocido que fabrica un software libre que a lo mejor te suena: Ubuntu, y sabe que ésa es su oportunidad. Así que le suelta: “Mark, somos una startup española que estamos haciendo drones Linux. Piensa que la mayoría está haciendo cosas embebidas, empotradas, controladores... dispositivos dedicados a un uso específico difícilmente inteligibles, que la gente no va a saber tocar, ni trastear con ellos. Le dije: Estamos empujando esta iniciativa para el futuro. Pensamos que la gente va a poder desarrollar así aplicaciones, que la gente va a poder utilizar en sus escenarios... Y le encantó la idea. Me dijo: Vale, vamos a poner Ubuntu en esto y a empujarlo juntos. Y comenzamos a trabajar juntos”.

¿Quién dijo dinero?

La oportunidad no está en ganar dinero, que también –se llevan una comisión de las ventas de herramientas para drones–, sino en la verdadera oportundidad de popularizar la tecnología detrás de los drones. Una tecnologia que hasta ahora, como nos contaba Mayoral, “ha prometido mucho, pero ha entregado poco”. “Concluimos que lo mejor era empujar esto desde una tienda de aplicaciones para robots, un concepto que no es trivial. Un robot no es igual que un móvil o que un ordenador. Interactúan con nosotros, tienen detrás una complejidad técnica muy grande y necesitábamos a alguien con la capacidad para soportar una estructura así. Somos fabricantes de drones y de cerebros de drones. Es una cuestión de capacidades, pero también de no perder foco”, continúa.

“Mucha gente nos dice: ¿Vais a dejar que otros desarrollen las aplicaciones no es peligroso para vuestro modelo de negocio? ¿Por qué no habéis montado vosotros la tienda de aplicaciones? Pueden unirse más fabricantes... Estamos encantados de que más gente se sume a esta iniciativa. Creo que se entiende pensando en el símil de Android. Al final, el mercado se va a terminar polarizando: va a salir un Android y un iOS. Queremos impulsar este concepto abierto, que inspire a las empresa a construir cosas nuevas”, señala Mayoral.

“Además, nuestro foco de negocio está en fabricar Erle Brain, un cerebro Linux que permite crear robots con diferentes características, tanto copters, como aviones y rovers, y también estamos trabajando en nuevos vehículos, intentando dar soporte a submarinos y a otras configuraciones terrestres, como hexápodos”. Y cobrar por ello, claro.

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