¿Cuándo te interesa seguir el camino difícil?

El canal de ventas que asegura la viabilidad de tu proyecto empresarial no siempre es el más obvio. En ocasiones debes tomar el camino difícil. Si no, que se lo pregunten a SM Genomics.

Si llega alguien y te dice que ha diseñado un test genético que permite saber a años vista las lesiones que es más propenso a padecer un deportista, lo más seguro es que le digas que se lo venda a deportistas de élite. Si estamos en España, o en Italia, o en el Reino Unido, además, le dirás que se lo venda a los clubes de fútbol, ¿no? Parece lo lógico. Pues no. Plantéatelo de la siguiente forma: puedes dirigirte a los veinte clubes de fútbol de la Liga de Fútbol Profesional española o a los 208 millones de europeos que realizan algún tipo de actividad física al menos una vez por semana. Los primeros, a primera vista, pueden parecer más tentadores: más dinero (en teoría), más repercusión para el negocio (en teoría)... Piensa, por ejemplo, en los tiempos de decisión de compra de tu producto... ¿Ya? ¿Verdad? No son los mismos.

Es exactamente así como se lo planteó Oriol Llampayas, uno de los dos emprendedores detrás de SM Genomics, una startup del Parc Cientific de Barcelona que hace precisamente esto. En lugar de dirigirse al canal obvio, está tejiendo una red comercial a través de médicos especializados en medicina deportiva para prescribir su test genético. Primero España, luego Estados Unidos y Europa. No es el camino obvio, y sin embargo...

SM Genomics: genética para prevenir lesiones

SM Genomics es una spin-off de la Universidad de Barcelona creada en 2013 por los emprendedores, Rosa Artells y Oriol Llampayas que retoma como negocio la investigación científica iniciada en 2009 con el doctor Ricard Pruna –médico del FC Barcelona– que permite evaluar la predisposición a sufrir lesiones musculares, ligamentosas y tendinosas de no contacto de un deportista con un análisis genético. “El resultado del test permite luego personalizar la actividad deportiva según el tipo de deporte practicado, intensidad, regularidad y datos antropométricos como la edad, peso, altura e historial de lesiones”, explica Oriol Llampayas.

“Queremos acercar al deportista no profesional nuestro servicio y experiencia profesional en la aplicación de la genética al deporte para que pueda realizar una práctica deportiva correcta y equilibrada reduciendo sus efectos negativos a medio y largo plazo. Hacer deporte tiene numerosos efectos positivos; pero si no se practica de forma correcta y en función de las características físicas y antropométricas de cada persona puede tener también importantes efectos negativos: lesiones, artrosis prematura, tratamiento ortopédico, cirugía, absentismo, gasto económico, dolor y malestar y muchos otros que, en algunos casos, derivan en el abandono de propia actividad física”, asegura.
Los tests genéticos tienen, además, aplicaciones en otros campos (el mercado internacional de la hípica, por ejemplo, ya se ha puesto en contacto con ellos para análisis en animales), pero, de momento, eso lo dejan para una segunda fase.

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