Precisión para la industria deportiva

Desarrollan y fabrican tecnología de cronometraje para la industria deportiva ofreciendo, en un modelo de negocio B2B, sus sistemas a los organizadores de eventos deportivos.

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Algunos de los integrantes del equipo de Macsha

La empresa la fundó en España el argentino Federico Diato junto a Pablo Miguel Maccarone, CEO de la compañía, y desde que la constituyeron en agosto de 2013 no han parado de crecer a un ritmo superior al 200 % anual, confiando en cerrar el ejercicio actual con medio millón de euros facturados. De dos, han pasado a ser ocho los integrantes del equipo que trabajan a tiempo completo a los que se suman, de manera puntual, becarios de diferentes países. “Siempre hemos pretendido que el equipo fuese, además de multidisciplinar, internacional, ambición que forma parte del ADN de la empresa”, dice Federico Diato.

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Esa ambición de trascender, casi desde sus orígenes, las fronteras nacionales les ha valido para contar ya con 80 clientes que se reparten por Italia, Reino Unido, Portugal, Francia, Estados Unidos y varios países latinoamericanos aprovechando, además, la inexistencia de barreras a la venta de sus productos. “Nos hemos posicionado como la primera empresa del segmento en España y la tercera en Europa”, aseguran.

Tecnología UHF

Sus desarrollos se valen de la tecnología UHF para el cronometraje de las competiciones deportivas que requieren de este sistema, desde maratones populares hasta carreras de caballo, a lo que hay que añadir los chips descartables que se adhieren a cada participante. Ellos mismos asumen la fabricación con centros de producción en Buenos Aires y Santiago de Chile, aunque la sede se emplaza en Barcelona.

Por otro lado, tan importante como la calidad del producto, cuyo coste varía entre los 3.000 y los 8.000 euros, consideran el soporte técnico que la empresa debe brindar al cliente con un servicio de asistencia que ofrecen las 24 horas de los 365 días del año. El último producto lanzado es el Swim Macsha, para natación, pero la idea es continuar con nuevos desarrollos y proseguir con la expansión internacional. Para ello, estudian distintas vías de financiación que, según Diato, harían en tres etapas.

Ayuda para crecer

Una de las vías que contemplan es recurrir a la solicitud de un crédito participativo de Enisa porque en su deseo entra “conservar el mayor control posible de la empresa, de la que todavía somos propietarios al 100 %”. De optar por la ayuda pública solicitarían una cantidad de entre 400.000 y 500.000 euros. No sería esta la primera vez que se acogen a las ayudas de este organismo con el que tuvieron su primera experiencia en 2014. En aquella ocasión obtuvieron un crédito de 60.000 euros que les sirvieron para ampliar la plantilla, emprender alguna campaña de marketing y acumular stock inicial. “Estoy tremendamente agradecido por la ayuda y la confianza inicial que depositaron en el proyecto y eso que yo, como argentino, tenía dudas de que me lo fueran a conceder”, dice Federico.

www.macsha.com/

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