Oportunidades en las ciudades inteligentes en Latinoamérica

Un potente plan de infraestructuras y mejora de la sostenibilidad, al amparo de nuevas tecnologías, y el respaldo de grandes organismos financieros, es la oportunidad que se abre en Latinoamérica a las pymes relacionadas con las ciudades inteligentes.

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Imagen de la jornada celebrada en la sede de la CEOE

La misma tendencia global a acumular mayor población en las ciudades; cierta demora en la asunción de medidas sostenibles; el vínculo cultural de España con Latinoamérica y, sobre todo, el respaldo de organismos multilaterales de la talla del Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco Europeo de Inversión o la Cámara Andina de Comercio, hacen más que apetecible el reclamo para pymes españolas enfocadas a la búsqueda de soluciones para las ciudades inteligentes, smart cities.

Hay una necesidad, que en algunos casos es problemática, dinero y voluntad política para solucionarla. Cuestiones como la actualización del alumbrado público, la gestión del tráfico o soluciones para el tratamiento de las aguas, sobre todo residuales, salieron a relucir en el transcurso de la jornada sobre "Oportunidades de negocio en smart cities en Latinoamérica" organizada por la consultora Gedeth Network en colaboración con AECIM (Asociación de Empresas del Metal de Madrid).

Saltarse pasos

“Lo interesante de estos mercados es que, como casi todo es de nueva implantación, no tienen nada que desechar por lo que adquieren la tecnología más punta”, argumenta Juan Manuel Millán, experto en internacionalización y socio director de Gedeth. Compara Millán la oportunidad con el fenómeno experimentado por la banca móvil en algunos países africanos donde recurren a ella mucho más que en Europa, aunque sea por falta de infraestructura. Ese saltarse pasos es lo que abre las puertas de los mercados emergentes a desarrollos tecnológicos ya probadas con éxito en otros lugares.

Fuerza de arrastre

Otra ventaja que observa Juan Manuel Millán es la existencia en España de “grandes Integradoras y grandes concesionarias”. En este juego correspondería a las mayores corporaciones captar la contratación de los proyectos y delegar luego en las pymes y startup tipo EBT la implementación de las soluciones tecnológicas, mucho más especializadas y ágiles en los procesos de desarrollo.

Dinamizadores robustos

Programas públicos auspiciados por los Gobiernos y administraciones de cada país, y un empeño global por ayudar a la mejora ambiental y de calidad de vida en la región, son también avisos para pensar que esto va en serio. El BM, el BID o el Banco Europeo de Inversiones (con oficina ya en la zona) son sólo algunas de las fuentes de riego para las futuras iniciativas orientadas a la optimización de los recursos y la mejora medioambiental. Además de “los fondos públicos reservados a hacer las ciudades sostenibles, el respaldo institucional se entiende como valor añadido y garante de la seguridad de las transacciones”, dice Millán.

Nexos culturales

Recuerda finalmente Millán que en Latinoamérica existen dos principales mercados de referencia: Estados Unidos y España, aunque en algunos casos provenga sólo de la comodidad de compartir el idioma y los tratados de cooperación. “A veces es por facilidad, pero existe también una transferencia de conocimiento muy rica entre ambas partes que se observa en los convenios y programas de colaboración entre las Universidades. El valor de la marca España y el conocimiento tecnológico de las empresas nacionales tienen mucho reconocimiento en estos países de América Latina”, advierte Juan Millán.

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