¡Buena idea! El negocio de innovar con el ajo

El ajo, un producto cuyo precio estaba en declive, se reinventa, aunque sea en otro color.

El desafío era grande, pero el objeto que lo planteaba pequeño. Introducir tecnología punta en una cabeza de ajo, en plena City, Las Pedroñeras, y hacer de un producto que tira a vulgar algo glamuroso, tanto como para llamarlo “nutriciónico de gourmet”, no era un plan fácil. Lo consiguieron en Mouse Hill, tras varios años de investigación colaborando con la Universidad de Castilla-La Mancha, aunque ahora sean varios los que se atribuyan la autenticidad y la autoría del ingenio que ha logrado poner en valor un producto que no paraba de ver caer sus precios en el mercado.

Lo cierto es que ni para unos ni para otros. El mérito se debe a los coreanos y a los japoneses que fueron los primeros en comercializar el ajo negro. “Lo que sí, puedo decir es que somos los mejores”, declara Jesús Esteban Iniesta, socio de la cooperativa Mouse Hill Garlic, antes profesor y psicólogo especialista estrés. “Yo conocía a Luis José García Cano -otro de los socios- porque era gerente de la empresa familiar Regar Agrícola. Allí producían ajo negro a pequeña escala que luego yo recetaba a los pacientes en la consulta profesional. Lo recomendaba para la ansiedad, para pacientes que necesitan mejorar el sistema inmunológico, el circulatorio…Así que decidimos investigar para obtener datos reales, información objetiva e implementar todas sus cualidades naturales. Confirmadas las hipótesis, el paso siguiente era impulsar la ingesta haciendo productos más atractivos”.

La primera resonancia magnética a un ajo

Desarrollaron así una amplia gama de productos, “con grandes propiedades nutracéuticas”, que introduce el ajo negro en forma de bombones, miel, mouse o directamente empaquetado en pequeños sobres de papel kraft con un meticuloso cierre para su conservación. Todos los productos están certificados por el Departamento Tecnológico de los Alimentos de la Universidad de Castilla-La Mancha donde procedieron, por vez primera, a analizar con rigor la materia prima del ajo sometiéndolo a resonancia magnética. Cuentan, también, con la Certificación Ecológica de Sohiscert (SHC), organismo de control para la producción ecológica. La innovación serviría para galardonar a Luis José García con el premio Joven Empresario (AJE) de Cuenca en 2014.

Las diferencias

Otro aspecto que, según Esteban Iniesta, distingue sus productos de la competencia, es el tiempo de elaboración, un proceso que, en su caso, se alarga durante 3 meses “mientras que los otros lo preparan en unos días”. Aclarar, también, que el ajo negro se obtiene tras someter las cabezas frescas a un lento proceso de fermentación controlado en un horno. En el proceso no sólo cambia el color y la textura del ajo, sino también el sabor, olor y sus propiedades. “Yo siempre utilizado la analogía del vino, para que se entienda”.

Jesús ha dejado de lado su actividad docente y médica para centrarse a tiempo completo en el negocio del ajo. Empezaron la distribución como producto gourmet para restaurantes y siguieron luego por los herbolarios. El deseo ahora es ampliar los puntos de venta y popularizarlo en establecimientos de alimentación. Las ventas las hacen a puerta fría aunque saben que su capacidad de producción es todavía limitada.

“Igual tendríamos que pensar en contratar a más gente”, dice Esteban Iniesta, dando a entender que el negocio progresa, aunque no facilite datos de facturación. Además del mercado nacional, Mouse Hill vende ya en Japón, Italia y Alemania, país este último, donde los bombones de chocolate, ajo y azafrán son muy bien aceptados. Se hallan también en negociaciones en el mercado chino.

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