La empresa que quiere sustituir las escayolas por férulas en tres dimensiones

Férulas diseñadas en 3D para colocar en el paciente al instante.

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De izda. a dcha., Lucas Pedrajas, Toni Climent, Juan Monzón, Javier Muñoz y Rodrigo Gálvez.

Completamente disruptiva. Así es la propuesta en la que trabaja Juan Monzón, cofundador de Exovite: sustituir el tradicional yeso de las clásicas escayolas por férulas diseñadas en 3D y con electroestimuladores incorporados. “Recuerdo –dice Monzón- cuando, con 16 años, me rompí la pierna y estuve seis meses inmovilizado y otros seis, de rehabilitación. Cuando me quitaron la escayola, a parte de que olía fatal, no podía casi andar y había perdido mucha masa muscular. Ese episodio quedó en mi memoria. Con el tiempo, trabajando con marketing digital en una multinacional, le daba vueltas al tema de la tecnología 3D. En mi cabeza, había tres ideas de impresión en 3D. Una de ellas era hacer férulas mejoradas”.

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Tras dejar su trabajo, entró en el programa de preaceleración Startup Pirates, de Zaragoza. Allí, se centró en la idea de las férulas. Conoció a diferentes expertos, entre ellos, al traumatólogo Abel Gago y a Lucas Pedrajas. Poco a poco, fue creciendo y mejorando el diseño de las férulas. “El proyecto es muy grande, porque estamos trabajando en el desarrollo de un escáner impresora que imprima la férula directamente en el cuerpo del paciente. Hemos hecho nuestro propio electroestimulador, que está conectado al móvil del paciente. También hemos desarrollado un software para la gestión de ese elecroestimulador, el escaneo y la impresión. Y también, otro software, tanto para Andoid como iOs, para controlar los electros. Y además, estamos trabajando en una nueva división centrada, única y exclusivamente, en hacer prótesis internas, tanto orgánicas como inorgánicas. Vamos a empezar por los meniscos”.

Monzón explica que, básicamente, cuando a un paciente le diagnostican la rotura de un hueso, por ejemplo, de un brazo, “escaneamos la zona afectada y obtenemos un modelo en 3D de ese brazo. Estamos terminando de desarrollar un sistema para imprimir en un minuto esa férula directamente en el brazo del paciente. Esto permite ahorrar un 60-70% del tiempo que se tarda en escayolar. Además, instalamos unos electrodos en la piel de la zona afectada del paciente que van conectados a un electroestimulador y a su vez al móvil del paciente. El fisioterapeuta, a través de Internet, puede generarle un tratamiento específico para cada caso. El paciente se lo descarga en su móvil y puede iniciar en su casa los ejercicios que le recomienda el fisioterapeuta. Con todo esto conseguimos que el paciente pierda la tradicional masa muscular en gran medida. De esta forma, se recupera un 30% más rápido. Y lo puede hacer desde su casa, porque el sistema le manda un feedback al fisioterapeuta de cómo se encuentra su salud muscular. Esto permite que la mayoría de los tratamientos se puedan hacer en el 80% desde casa y ahorrar (además del 30% del tiempo) otro 30% en coste general”. Ya han hecho con éxito pruebas en pacientes de varios centros clínicos y de una mutua de accidentes.

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Exovite ha captado la atención de Microsoft Ventures, que invitó a Monzón a participar durante cinco meses en su programa de aceleración. “También participamos en Acción Impulsa Emprendedor del Centro Europeo de Empresas e Innovación de Navarra, que también nos dio un poco de dinero y visibilidad. Y tras volver de Israel, entramos en Lanzadera”.

Ahora, tras recorrer varios fondos de inversión, Exovite trabaja sobre dos posibles escenarios. “Uno sería encontrar un inversor de los que nos gusta, de los de smart money, que no sólo pone dinero sino que aporta conocimiento del mercado, internacionalización, etc. Y un segundo escenario, si no conseguimos a ese inversor, lo haríamos por nuestra cuenta, viviendo de nuestros clientes”.

En cuanto al salto internacional, Monzón asegura que cada sistema de salud es diferente en cada país, lo que les obliga a hacer una estrategia diferente para cada mercado. “Estamos trabajando ya con un grupo hospitalario en Francia. Empezaremos, primero, en España, trabajando con mutuas. Luego, Francia e Israel, donde también tenemos contactos. Y, poco a poco, nos iremos extendiendo por toda Europa. Cuando tengamos el marcado CE seguiremos el proceso para la aprobación por la Food and Drug Administration (FDA). En ese momento, daremos el salto a EEUU”.

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