La empresa que es capaz de solucionar todos los conflictos

Seleccionado entre los finalistas de la European Social Innovation Competition, el proyecto de raíz española persigue acabar con todos los conflictos, globales y particulares.

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Imagen de una de las experiencias

Imaginemos una solución que acabe con todos los conflictos, todos, desde el racismo o el problema de los refugiados, hasta la violencia de género o la falta de entendimiento de un jefe con la plantilla. Eso es, nada menos, lo que se propone el equipo de beanotherlab, un grupo de investigadores multidisciplinar y multicultural que tiene su origen en 2012, en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, y se extiende ya por Francia, Alemania, Colombia, México, Brasil o Estados Unidos.

El objetivo es potenciar la tolerancia y el entendimiento hacia aquellas personas que nos producen rechazo y con las que solemos entrar en conflicto. La táctica, consiste en conseguir que te pongas en sus zapatos, convencidos de que la autocomprensión propicia la empatía hacia los demás. Para conseguirlo, han diseñado the machine to be another, que podría traducirse como la máquina de la empatía, en cuyo desarrollo intervienen antropólogos, neurocientíficos, expertos en realidad virtual, performancer, psicólogos, educadores, actores…un equipo sin organización jerárquica en el que sólo 4 personas trabajan a tiempo completo.

“Nuestro principal interés a través de este enfoque es el uso de la 'Máquina' como una herramienta para ayudar a promover la empatía entre las personas de diferentes contextos sociales, culturales e ideológicos. Sin embargo, también estamos abiertos a nuevos puntos de vista e intereses que podrían ser ofrecidos por los colaboradores”, dicen. Y en esos nuevos puntos de vista se abre un inmenso abanico de posibilidades que podrían cambiar de forma radical la relación del médico con sus pacientes, del maestro con los alumnos o del vendedor con sus clientes.

Ciencia cognitiva y tecnología

Para conseguir que te encarnes en el cuerpo de otro han desarrollado, sobre la base de la ciencia cognitiva, una metodología que ofrece una experiencia multisensorial que permite a los participantes, literalmente, intercambiar los cuerpos, perspectivas y pensamientos. Lo consiguen mediante una serie de estímulos audiovisuales y táctiles que, apoyados con la Realidad Virtual y juego de espejos, generan la ilusión de situarte en el otro cuerpo que comparte contigo la sala u otro espacio controlado donde se lleva a cabo el experimento. Es lo que ellos denominan embodyment, encarnarse en el cuerpo de otro.

Daniel González, uno de los investigadores integrantes del equipo, lo define como una metodología que funciona con un protocolo del que se derivan tres partes. Al body swuap (intercambio de cuerpos), le sigue la body narrative o narrativas encarnadas. En esta experiencia, quien hace uso del casco de la VR puede compartir actividades o historias de otras personas tal y como ellos las han vivido o narradas por actores. Jóvenes con anorexia, personas transexuales, un inmigrante senegalés y su travesía en la patera, son algunas de las que ya se han contado y que terminaron con lágrimas y abrazos de quienes las escuchaban. La tercera posibilidad, que es la que están desarrollando actualmente, es la librey yourself o experiencias pregrabadas, donde pretenden reunir un banco de historias contadas por personas de todo tipo y de cualquier parte del mundo para compartirlas con otros y las vivan en remoto a través de la Realidad Virtual. “Ya pueden verse vídeos 360 en Youtube con esas gafitas baratas de cartón que existen”, dice Daniel.

El proyecto de Beanotherlab, figura entre los 30 semifinalistas de la European Social Innovation Competition, seleccionados entre los más de 1000 proyectos presentados y cuyos ganadores se conocerán en octubre. El producto es altamente escalable y su potencial parece bestial. Sin embargo, desarrollan herramientas de Creative Commons en abierto que cualquiera puede aprovechar e implementar, de manera que los ingresos son más bien escasos. Se han constituido provisionalmente como Asociación sin ánimo de lucro subsistiendo a base de premios, becas y la organización de actividades itinerantes, pero “ya veremos luego como nos articulamos”, dice Daniel González.

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