Emprender en Health Tech para mejorar la vida de las personas

El procesamiento computacional de imágenes médicas, podrían ahorrar al paciente la invasiva prueba de la biopsia.

Añaden un eslabón más en la especialidad clínica de diagnóstico por imagen, pero lo hacen con tal acierto que sus resultados actualmente están siendo empleados por el médico para detectar y evaluar el grado de agresividad de la enfermedad, al igual que lo hace la biopsia-muestras biológicas. De aquí que bauticen su solución como biopsia virtual.

Hasta ahora han sido especialidades complementarias. Cuando una imagen clínica anunciaba un diagnóstico sospechoso de lesión o enfermedad, se procedía a realizar una biopsia, consistente en la extracción del tejido dañado. Este era sometido a diferentes técnicas antes de ser analizado por la mirada experta del patólogo. Ponía así nombre y apellidos al material remitido, dando cuenta de la agresión y anunciando un pronóstico.

Pero la digitalización de la imagen radiológica, la computación y la detección de nuevos biomarcadores no paran de avanzar y conviene aprovechar el uso de las nuevas tecnologías que apuntan a una visión longitudinal, precisa y personalizada de la enfermedad. Bajo esta premisa surge Quibim un “laboratorio central virtual para procesamiento de imágenes médicas que ofrece un servicio innovador de la extracción de los biomarcadores de imagen y presentación de informes estructurado”.

Para no seguir utilizando términos que nos vienen grandes, diremos que el procedimiento que siguen en Quibim es el siguiente: tras una valoración inicial por parte del facultativo de la imagen médica obtenida por los métodos convencionales, ésta es remitida al “laboratorio central virtual” de Quibim, donde se somete a un proceso computacional avanzado, esto es, a los algoritmos propios desarrollados por su equipo de investigación, y que arrojan toda la información cuantitativa que el ojo humano del radiólogo es incapaz de detectar. Los resultados finales se traducen en un informe estructurado, “similar al de las analíticas de sangre que miden determinados parámetros y su aproximación o lejanía a los rangos de normalidad”. Los resultados,ahora ya cuantitativos, y la imagen se mandan de vuelta al especialista para complementar el informe de la lesión.

Tratamientos personalizados

Lo que recoge este informe es la medición objetiva de características de la lesión obtenidas a partir de una imagen radiológica, indicadores de un proceso normal o patológico, pero identifican también el estadio de la enfermedad, la agresividad de la dolencia, su tamaño y localización. De esta manera, los biomarcadores de imagen aportan, según sus defensores, un diagnóstico temprano y preciso con objeto de evitar al paciente pruebas de biopsia invasivas.

Otro avance lo introducen en la personalización de los tratamientos y la eficiencia terapéutica guiados por los biomarcadores, dado que estos también son capaces de valorar precozmente la respuesta en el organismo del paciente, 7 o 10 días después de haber iniciado un tratamiento farmacológico, un periodo que con el método convencional se dilata semanas.

Biobanco de imágenes

Creada en 2012 como iniciativa conjunta y multidisciplinar entre ingenieros biomédicos y radiólogos, Quibim se autodefine como spin-off del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe, de Valencia. La involucración del equipo sería inicialmente necesaria en los procesos referidos al diagnóstico radiológico, para garantizar su integridad. De aquí la pretensión de crear, también, un biobanco de imágenes radiológicas almacenado en su servicio en la nube, para ulteriores revisiones de los pacientes y correlación entre los hallazgos observados en las imágenes radiológicas y los diagnósticos patológicos acumulados

Los biobancos de imágenes son bases de datos muy amplias que incluyen las imágenes médicas y sus biomarcadores de imagen asociados. Con el fin de integrar estos biomarcadores de imagen en la rutina clínica, la compañía ha desarrollado Quibim Precision®, la primera plataforma en la nube para el procesamiento de imágenes médicas automatizadas.

Como segunda línea de negocio, Quibim colabora con compañías farmacéuticas para agilizar los procesos de validación de los medicamentos lanzados al mercado. Competencia internacional si tienen, pero en España “no tenemos competencia real”, afirma Encarna Sánchez, responsable de marketing de la compañía. Asimismo, como expertos en imagen médica, ofrecen servicios de consultoría centrados en la optimización de la adquisición de las imágenes y asesoramiento estratégico para el análisis estadístico de los datos. Además de en la Fe de Valencia, entre susearly adoptersse encuentran el Hospital de Vall d’Hebron o la Fundación Jiménez Díaz. No obstante, el primer cliente lo consiguieron en Estados Unidos y están ya también en Australia, India y Europa. El proyecto, acelerado por Lanzadera, es uno de los seleccionados entre los 100 finalistas de South Summit del próximo mes de octubre.

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