Las arquitectas que quieren que te sientas en el trabajo como en casa

El movimento 'slow' llega a la arquitectura y devuelve al cliente al lugar que le corresponde: el centro del diseño. Este equipo de arquitectas ha desarrollado el concepto Slow Home Office para que te sientas en el trabajo como si estuvieras en casa.

Se inspiraron en los apellidos de las 3 integrantes de la sociedad para poner el nombre a la empresa (Nahia Macon, Lara Muñoz y Ana Martín). Las tres arquitectas se conocieron en un máster de diseño de interiores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y decidieron sumar la experiencia laboral acumulada para hacer las cosas de otra forma en el mundo del diseño. De ahí nació emmme studio, un estudio de arquitectura de interiores especializado en slow design o diseño sostenible donde el mensaje principal que desean transmitir a los clientes es que ellos son los protagonistas y el centro del diseño.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Para ello dicen tomar como referencia ‘el movimiento slow’ a raíz del cual han desarrollado una metodología de trabajo colaborativa, basada en conocer bien a las personas que disfrutan los espacios y trabajar con ellas para conocer sus necesidades. Se declaran pioneras en trasladar estos principios al diseño de interiores apoyándose en tres pilares básicos: El trato de tú a tú entre el profesional y el cliente; proceso de diseño compartido y búsqueda de soluciones creativas, sencillas y pragmáticas puesto que pretenden el “punto justo y el gasto útil pensando en el presente y en el futuro”.

Antes de constituir la empresa analizaron el entorno. “Lo que encontramos fue que, durante el boom inmobiliario, los proyectos, tanto residenciales, locales y oficinas, se realizaban de forma estandarizada, copiando y pegando tipologías existentes”. La consecuencia fue, en su opinión, la bajada del nivel de calidad en pro del beneficio urgente y en detrimento del usuario final. Entienden que, como consecuencia de ello, existe una desconfianza generalizada hacia la figura del arquitecto y los agentes de la construcción que ellas confían en restituir con un servicio de cercanía y la incorporación de otros valores, más allá de los económicos. “Ahí es donde surge la oportunidad de negocio”, afirman.

Crearon la empresa en mayo de 2014 y esa mismo año obtuvieron sus primeros ingresos con un primer encargo. Esta circunstancia les permitió autofinanciarse y quintuplicar la facturación al año siguiente, que cerraron con 56.000€. La previsión para este año es seguir creciendo y aumentar en un 15 % la facturación del año anterior (65.000€) “teniendo en cuenta las acciones de futuro a corto plazo que hemos determinado, entre las que se incluyen una escuela de slow design y el lanzamiento de una línea de mobiliario con nuestros valores de marca”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Mientras tanto, se sustentan con la doble línea de negocio que han establecido. Una primera, en un modelo B2C, consiste en ofrecer servicios de diseño de interiorismo, mobiliario y reformas a los clientes finales, y una segunda B2B que contiene trabajos de diseño integral de marca, interiorismo para locales, diseño gráfico y web, oficinas en casa y slow homeoffice.

Espacios de trabajo actuales

Dentro de este último campo destacan por el desarrollo de un nuevo concepto creado para los espacios de trabajo actuales “Slow Home Office, en el trabajo como en casa". “Se trata de una idea que tiene dos objetivos claros: mejorar nuestro bienestar en el trabajo y romper la barrera entre empresa y cliente”, dicen. Están convencidas de que crear entornos físicos de trabajo agradables mejoran no sólo el bienestar de los empleados, sino también su rendimiento y productividad.

Pero el concepto transciende también de cara a los nuevos consumidores, más proclives a estructuras horizontales y a la eliminación de barreras. “El cliente de hoy en día reclama la cercanía y las relaciones transversales, la manera de vender ha cambiado para orientarse a estas nuevas necesidades. La configuración del entorno donde se desarrollan las relaciones B2C también debería cambiar”.

Para predicar con el ejemplo, ellas mismas han introducido todos estos valores en su estudio de la calle Montera de Madrid, concebido como un LIVING LAB en el que introducen todos los valores del Slow Homeoffice. A saber: calidez, identidad (porque una empresa tiene que reconocer sus valores en el espacio donde desarrolla su actividad), descanso, versatilidad de los espacios y vida (incorporación de motivos florales y plantas). IKEA colaboró con ellas para el lanzamiento del demostrador Slow HomeOffice que es su propio negocio.

Publicidad - Sigue leyendo debajo