Nuevas ideas de negocio que triunfan por ser originales

Por tradicional que sea un sector, siempre quedan nuevas vetas que explorar. Es cuestión de creatividad. Estos son algunos ejemplos.

Zankyou: Todos los recursos del sector en Internet

Guillermo Fernández Riba, el fundador de esta plataforma por Internet (PC o móvil), presume de que su portal es el más internacionalizado. Pese a que se fundó en 2008, “en Zankyou –dice– recibimos 5,5 millones de visitas al año y se registran unas 300.000 novias”. Sólo parte son de España, ya que Zankyou está presente en 23 países (Europa, América, India, Rusia...), lo que le obliga a trabajar en 12 idiomas distintos. Al fundador, la idea de crear un portal de novias le vino viviendo en Francia. “Llevaba 11 años ahí, me tenía que casar con mi novia, de otro país, y comprobé que no había casi nada en Internet para bodas mixtas”, afirma. Dejó su trabajo como director de un banco por Internet, Boursorama, y con su socio, Javier Calleja, director de desarrollo corporativo de Firmenich, una multinacional química, fundaron Zankyou.

El objetivo es facilitar a las parejas de novios toda la información y ayuda disponible para que organicen su boda. “Para ellos es vital, pues organizar una boda con 200 personas es muy difícil”, afirma. Se les facilita todos los recursos a través de directorios específicos para cada una de las necesidades de la celebración, incluida una lista de bodas (internacional, solidaria, ecológica...). Los usuarios no pagan nada por utilizar sus servicios, excepto, apunta Fernández, “si desean algún tipo de recursos premium. Pero el 80% de los ingresos procede de los listados”. Pese a que cualquier empresa puede registrarse en estas listas, “si quiere aparecer en lugar destacado, tiene que pagar. Somos un negocio de clasificados”, explica. Fernández asegura: “Hemos estado doblando la facturación todos los años”. Los dos socios montaron la empresa con sólo 200.000 euros de sus ahorros. “Luego ampliamos capital hasta el millón, con la ayuda de amigos. Ahora ya no nos hace falta más dinero. Los beneficios bastan para seguir creciendo”, añade. La firma, que logró el breakeven (umbral de rentabilidad) en 2013, tiene 140 trabajadores (sólo 70 hace dos años), de alta cualificación, en Madrid y en sus delegaciones por el mundo; entre ellos, programadores, comerciales, gente de atención al cliente y periodistas, que desarrollan los contenidos de la web.

All seasons weddings: Todo un espectáculo

Estos últimos años han crecido en España los famosos wedding planners, tan habituales en Estados Unidos desde hace décadas. A cambio de una comisión o fee, estas empresas organizan una boda como si fuera un espectáculo: tras decidir con los novios que evento quieren, buscan el resort, un espectacular recinto, contratan el catering, decoran el espacio, traen a los músicos y la animación, gestionan la lista de bodas y hasta la luna de miel. Ante esta tendencia imparable, José Antonio Nieto y Mayte Lóren, decidieron iniciar su propia planificadora de bodas en 2014, montando All seasons weddings una idea que surgió en 2012 cuando el cofundador hacía un MBA en una escuela de negocios. En el proyecto invirtieron sus ahorros de 30.000 euros. José Antonio, ingeniero técnico, trabajaba en proyectos tecnológicos en una consultora y Mayte, diplomada en Dirección Hotelera, se ocupaba de la organización de eventos en NH Hoteles.

No fue una decisión fácil. Los dos se lanzaron a la aventura en plena recesión, con las bodas cayendo en picado, “lo que nos daba un poco de miedo”, reconoce él. Eso sí, “nos arriesgamos porque veíamos que el sector necesitaba profesionalización”.

Además, se dieron cuenta de que se estaban disparando las bodas entre extranjeros e inmigrantes, una nueva necesidad: “Se trataban de matrimonios mixtos o gente de fuera que venía a casarse en España y necesitaban ayuda para organizar el evento”. Las bodas de All Seasons suelen estar en torno a los 30.000 o 50.000 euros.

Belleza online

Los tiempos cambian y las personas quieren tener sus vidas en sus smartphones... y el modo de contactar con su salón de belleza favorito no es una excepción. Esta podría haber sido la necesidad sobre la que Javier García de la Calera y Pablo Lago fundaron Bucmi, una web que permite reservar en salones de bellezas y spa... y que se ha convertido en una referencia del sector de belleza online en España. La empresa comenzó a operar en 2013 y hoy Bucmi lleva clientes a más de 3.500 centros de belleza, repartidos por toda España. Con estos datos, parece evidente que la crisis no supuso traba alguna para el crecimiento de la empresa “Lejos de limitarnos, la crisis supuso una oportunidad para nosotros, ya que el sector de la belleza en España también se había visto afectado por la crisis y Bucmi representaba para ellos otra manera de atraer clientes”. Esta otra forma es la digitalización del sector: “Servicios que siempre se habían reservado por teléfono, ahora se pueden hacer online”, añade.


Con respecto al funcionamiento de la fórmula de negocio, es bastante sencilla. Tal y como explica Pablo, “Bucmi es una plataforma presente tanto en web como en app y permite a los usuarios reservar tratamientos de belleza 24 horas al día, 365 días 
a la semana directamente desde su ordenador o dispositivo móvil (tabletas, iOS y Android), sin necesidad de preocuparse por horarios de atención o disponibilidad telefónica. Los usuarios pagan el servicio en el momento en que lo reservan, lo que se traduce en reservas garantizadas para los centros. A cambio le cobramos a los centros un 12% de comisión (+ IVA) por cada servicio reservado, es decir, que si un centro no recibe reservas, no paga nada”. También los centros pueden personalizar sus perfiles, con precios especiales que los usuarios sólo podrán encontrar a través de Bucmi: “Además, nosotros también ofrecemos descuentos puntuales”. Respecto a los planes de futuro de Bucmi, en el momento de hacerse esta entrevista declaraban: “de momento son consolidar el liderazgo de las reservas de tratamientos de belleza en España y Portugal. No tenemos pensado expandirnos a otros países a corto plazo”.

El Hormigal: Bodas por todo lo alto, y donde el cliente decida

La tendencia de los novios a celebrar su boda, no sólo en sitios con encanto y edificios singulares, sino también –si se da el caso– en su propia finca, llevó a Olga González del Río a ampliar su actividad en 2012. Hasta entonces daba servicio en un palacio del siglo XVIII, El Hormigal, en Collado Villalba (Madrid), propiedad de la empresa. “Pero la gente empezó a preguntarme si podía celebrar una boda o evento en otros sitios que no fueran mis instalaciones”, comenta la empresaria. Tomó la decisión tras el rodaje de la serie Gran Reserva. “Tuvimos que suministrar el servicio en otros lugares, fuera de El Hormigal”, dice, “y vi que nuestro equipo estaba muy consolidado y podía abordar proyectos de ese tipo”. Hoy, Olga organiza 60 bodas y eventos al año, de los que el 50% son en El Hormigal y el resto en otros locales. El Hormigal llega a desplegar cerca de 30 profesionales de la restauración –entre cocina y camareros– en una boda, al margen de otros 10 o 15 colaboradores específicos. Al contrario de otras empresas de celebración de bodas, que se limitan a poner el espacio, Olga se ocupa de la organización integral de la celebración. La empresa tiene sus cocinas, una en El Hormigal y otra en Arturo Soria, en Madrid, lo que le permite ofrecer a sus potenciales clientes un menú de degustación antes de que decidan, ya que el tema de la restauración se ha complicado mucho en los últimos años.

Mimos para las uñas

Tanto de las manos como de los pies se ocupa Nails Factory , una idea de negocio que se le ocurrió a Yolanda Beltrán, fundadora de la empresa. Sobre cómo se le encendió la bombilla a esta emprendedora, fue en sus viajes por el mundo donde detectó la necesidad de importar el concepto de stand para los pasillos o zonas comunes de los centros comerciales. Y es que, hasta 2005, que es cuando Nails Factory empieza a operar, los servicios y tratamientos del cuidado de las uñas en manos y en pies no se hacían de una forma especializada en un centro o local. En realidad, los cuidados de las uñas eran una actividad más de las peluquerías.

Nails Factory empezó a operar como franquicia en 2005, poco antes de que estallara la crisis. Pero, como explica Yolanda Beltrán, “la crisis nos abrió un mundo de oportunidades, pues salimos al mercado con un concepto innovador, con una baja inversión, y una alta rentabilidad (cómo es lógico para la inversión realizada), y además, el negocio es una fórmula perfecta para el autoempleo, de forma que aquellas persona que perdieron su trabajo en los años de la crisis y pudieron capitalizar el pago vieron en nosotros, en Nails Factory, la solución a su problema laboral, convirtiéndose en pequeños empresarios de la noche a la mañana”. Desde entonces, la empresa ha abierto 100 centros Nails Factory por toda España. Con respecto al funcionamiento de la fórmula de negocio de Nails Factory, Yolanda Beltrán lo explica: “El franquiciado firma un contrato de franquicia con nosotros por el que le damos todo lo necesario para el desarrollo del negocio, desde el diseño del mobiliario y su instalación, productos que se utilizan para ofrecer los servicios y para venta al público, así como el equipo informático. Junto con la formación (know-how) de la franquicia para que aprenda a poner en marcha todos los protocolos de actuación...”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo