Tecnología al servicio de la calidad del agua de las playas españolas

En Sea Water Analytics quieren monitorizar las playas para garantizar la calidad de sus aguas. Se tecnología se apoya en Big Data y el Internet de las Cosas.

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Javier Moya y Javier Colmenarejo, fundadores de Sea Water Analytics

Este verano varias playas españolas se están viendo obligadas al cierre temporal al baño debido a la contaminación de las aguas. Las causas pueden ser varias, desde fenómenos naturales hasta vertidos incontrolados. Sin embargo, en temporada de verano, el principal motivo suele ser las deficientes instalaciones de algunos municipios costeros en sus sistemas de depuración para acoger a una población que triplica a la habitual. Cuando dichas instalaciones reciben un caudal muy superior al convenido, lo normal es que las aguas residuales se desborden y vayan a parar al mar produciendo lo que se conoce como contaminación fecal.

La consecuencia es el cierre hasta subsanar el problema, una medida con un serio impacto económico para estos municipios costeros que tienen en el sol y la playa su principal fuente de riqueza además de la mala reputación como destino turístico.

Situaciones como esta podrían evitarse con la solución inteligente que proponen en Sea Water Analytics , una startup fundada por Javier Colmenarejo, ingeniero de Caminos, y Javier Moya, ingeniero industrial, que pretenden convertirse en el sello de calidad del mar en poblaciones de costa y hacer de ellas ciudades turísticas inteligentes.

La idea es monitorizar el mar instalando sensores en boyas u otras zonas capaces de medir parámetros como la temperatura del agua, PH, turbidez, el oxígeno disuelto, la conductividad...además de recopilar información relativa a la dirección de las mareas, altura del oleaje, radiación solar, etc. Acumularían así la mayor cantidad de datos posibles para establecer correlaciones y, en función de los resultados, arbitrar medidas de prevención garantizando de esta forma la salubridad de las aguas para los bañistas y mejorando la experiencia de usuario. La solución se vale pues de tecnologías como el Big Data y el Internet de las Cosas.

Miden también lo que denominan el sentimiento del turista. Para ello, además de recopilar sus opiniones en redes sociales mediante palabras clave, han creado una aplicación que consulta directamente su opinión sobre el estado de las playas en cuanto a olor, color, presencia excesiva de algas o medusas o cualquier otra anomalía que detecten.

El programa piloto los están llevando a cabo este verano en el municipio alicantino de Jávea. En principio, esos serían sus principales clientes: los Ayuntamientos de las localidades costeras. Hasta ahora dice Javier Colmenarejo que han mantenido reuniones con 8 alcaldes y que todos acogen la propuesta con entusiasmo. El ‘pero’ llega cuando toca hablar de financiación y se entra en el debate sobre el organismo o institución que debería asumir los costes de un turismo sostenible. No olvidemos que el Estado español afronta una multa millonaria impuesta por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea por mala depuración de las aguas urbanas, según información publicada hace unos días.

Así las cosas, los responsables de Sea Water Analytics saben que les va a resultar complicado disponer de recursos suficientes para desarrollar el proyecto contando con las corporaciones locales como únicos clientes. Por eso, como consultora tecnológica de ingeniería civil, han buscado alianzas con otras empresas, como TEC4, consultora que presta servicios de ingeniería y arquitectura en el área de la construcción, o Talentum Servicios Tecnológicos Avanzados. Uniendo fuerzas confían en tener músculo suficiente para acceder a una ayuda de los fondos CDTI y llevar a cabo la ejecución del proyecto hasta el final.

El objetivo a largo plazo es convertirse en certificadora oficial y expendedora del sello de calidad del mar en las ciudades turísticas, de forma similar al funcionamiento de la entidad que otorga la bandera azul como distintivo de calidad y que muchas localidades utilizan como reclamo turístico.

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