Quien tiene un vecino, tiene…

Un negocio. Aunque el sentido común así lo aconseje, no es recomendable mirar a tus vecinos con desconfianza. ¿Has pensado alguna vez que puedes pedir prestado mucho más que sal o un poco de aceite? Una nueva idea de negocio, Neighborgoods.net, pone en contacto a todos los vecinos de un barrio para que pongan en común qué estan dispuestos a prestar o alquilar: desde escaleras hasta bicicletas.