03 Jun, 2020

Las tecnologías que luchan por hacerse con el mercado de la desinfección

Rayos ultravioletas, ozonización, ionización…son algunas de las tecnologías que se debaten el mercado de la desinfección

La lucha de las tecnologías por la desinfección

“Parece que se ha abierto la caja de Pandora y ahora todos venden soluciones mágicas para la higienización y desinfección de espacios” observaba María Visa, CEO y cofundadora de la empresa MTS Tech. Cierto que son muchos los negocios e instituciones que se están interesando por tecnologías que garanticen la higiene y esterilización ambiental al objeto de recuperar la confianza de los clientes cuando se encuentren en un espacio cerrado y con una importante concentración de personas. Valga el caso de un hospital, pero también el del transporte público, un hotel o una discoteca.

Según la OMS, el virus SARS-CoV-2, causante de las infecciones de COVID-19, se transmite principalmente a través de dos vías: por la inhalación de pequeñas gotas de líquido contaminadas, expelidas por una persona infectada que se encuentre a una distancia aproximada de un metro, a través de su tos, estornudos, etc., y a través del contacto con superficies en las que el virus pueda permanecer viable y que hayan sido contaminadas con estas pequeñas partículas de líquido. El contagio se puede producir al tocar superficies u objetos contaminados, y luego tocarse los ojos, la nariz o la boca. A la complejidad de este virus se añade el hecho de no saberse con precisión el tiempo que permanece activo en el ambiente, ni abierto y cerrado, aunque algunos apuntan a una mayor supervivencia en los espacios cerrados.

Para paliar sus efectos han surgido en el mercado numerosas soluciones. La más común y eficaz para la limpieza de superficies es la lejía y otros productos virucidas para desinfectar superficies. Para divulgar los que se pueden utilizar y los que no, el Ministerio de Sanidad hizo público un listado con los virucidas y biocidas autorizados en España por haber demostrado eficacia contra el virus. El riesgo que conllevan es el de posible intoxicación para el personal que lo maneja de aquí que en muchas ocasiones se recomiendo su uso por parte de personal profesional especializado.

Túneles desinfectantes

Una nota posterior del Ministerio advertía de la inexistencia de cualquier producto virucida autorizado para su uso por nebulización sobre las personas. Por tanto, esta técnica de aplicación que se anuncia en los denominados túneles desinfectantes de ningún modo puede ser utilizada sobre personas. “Un uso inadecuado de biocidas introduce un doble riesgo, posibles daños para la salud humana y dar una falsa sensación de seguridad”.

Relacionado con con esta tecnología la startup orensana Myboxexperience se apresuró a lanzar en plena pandemia el producto Box Purefy, un “túnel de higienización portátil” para uso en superficies con gran flujo de personas lanzado al mercado al precio de 30.000 euros. Se trata de una especie de contenedor cerrado del que se supone que, una vez que lo atraviesa la persona, sale de él totalmente desinfectada, en ropa y piel. Del producto, suministrado en forma de nebulizador, lo único que especifican en la web es que no contiene ni ozono ni derivados de lejía “dado su carácter tóxico”.

La ozonización

El ozono se ha convertido en otro de los productos estrella de la pandemia. Numerosos establecimientos se han animado a comprar máquinas de ozono para la higenización de los artículos. No obstante, el Ministerio de Sanidad se ha apresurado a alertar de que esta sustancia biocida se encuentra todavía en fase de evaluación dentro de la Unión Europea y recomienda la adopción de medidas de seguridad. En este sentido, el Ministerio recuerda que, el ozono, al igual que otros biocidas, “no se puede aplicar en presencia de personas”, que los aplicadores deben vestir el equipamiento de protección adecuado; la ventilación del espacio antes de ser ocupado de nuevo y el riesgo de reaccionar con sustancias químicas inflamables. Recuerdan, finalmente, que al ser una sustancia química peligrosa “puede producir efectos adversos como irritación en la piel o daño ocular.

Aún así, se han publicado ya informaciones relacionadas con la adquisición de máquinas de ozono para uso doméstico. Es el caso de numerosos taxistas que han adquirido generadores de ozono para desinfectar el vehículo cada vez que cambien de pasajero. Es una forma de ganarse la confianza del cliente a la desesperada.

El ultravioleta C

Ya hemos mencionado María Visa Graduada en Ingeniería y Diseño Industrial por la Escuela Superior Elisava y CEO de la startup MTS Tech. La empresa acaba de sacar al mercado un robot con el que dice desinfectar espacios con rayos ultravioleta con una eficacia del 99,96%. De los tres tipos de ultravioleta que existen, ellos trabajan con el C, que es el germicida. La startup, surgida en febrero de 2019, se mueve dentro de la robótica móvil. Hace unos meses que empezaron a investigar alguna forma de aportar valor al mero hecho de mover cosas de un punto a otro mediante robots y una de las líneas abiertas era la de aprovechar el movimiento de la máquina para desinfectar espacios mediante luz ultravioleta. Una vez que se declara la pandemia y se inicia su propagación decidieron acelerar el desarrollo del robot que ya está funcionando en algunas superficies.

Pese a reconocer el peligro que entraña para la salud las largas exposiciones a estos rayos -por eso se aplica con un robot autónomo- a María Visa no le faltan argumentos para defender el uso del ultravioleta en la desinfección. “Prescinde de componentes químicos, de manera que no resulta contaminante para el medio ambiente y es mucho más eficaz”. Otra de las ventajas que señala es la rapidez de su aplicación, en aproximadamente 5 minutos puede estar desinfectada una habitación de hospital de 30 metros cuadrados y desalojada y ser de nuevo ocupada inmediatamente después, sin necesidad de ventilaciones, como pasa con el ozono.

El único inconveniente que reconoce, es que el ultravioleta no surte efecto en las zonas carentes de luz, como pueden ser los cajones de una mesilla o los bajos de una cama si no se mueve. Es decir, que las zonas de sombra se quedan sin limpiar. Al precio de 70.000 euros en el mercado el robot está concebido para el uso en hospitales, laboratorios, transporte o grandes superficies.

Ionización

Este es el método para garantizar la calidad del aire que está ganando puntos en esta pandemia. A su investigación se están dedicando a marchas forzadas en la startup Cedrión, centrada hasta hace unas semanas en sistemas de refrigeración para el sector aeronáutico. A raíz del brote de listeria en la carne mechada el pasado verano en España, el equipo de Cedrión empezó a investigar el uso del plasma que ya utilizaban para matar bacterias, tanto en productos alimentarios como en material quirúrgico. En esta última vertical decidieron volcar todo su esfuerzo cuando estalló la pandemia lanzando dos proyectos: uno para matar posibles virus y bacterias concentrados en ambientes cerrados y, otro, sistemas de esterilización, sobre todo para los equipos de protección individual (Epis) del personal sanitario.

El que aquí nos interesa es el de los ambientes. Según cuenta Enrique Medina, CEO de la organización, el desarrollo ya lo tienen validado y certificado para matar bacterias. Lo que tienen ahora que demostrar y certificar es su eficacia para matar el coronavirus, un proceso algo más complejo dado que, como señala Medina, al contrario que las bacterias, los virus no son seres vivos y para analizar su comportamiento los tienes que inocular en otros seres en un laboratorio y con muchas medidas de seguridad, “algo que en estos momentos resulta difícil”.

La ionización de plasma produce gran cantidad de moléculas de oxígeno cargado de iones y se sirve de la difusión del aire del sistema de climatización de un edificio para repartirlos por todo el aire interior. En contacto con una partícula de signo contrario, pongamos por caso un virus o una bacteria, en su necesidad natural de buscar el equilibrio, la molécula de oxigeno ionizado cede el ion sobrante, produciéndose la oxidación del virus o bacteria, provocando su inactivación o muerte.

La idea de Cedrión es validar cuanto antes su solución en el virus con una gran eficacia, “nosotros vamos, si no a por el 99,99% de efectividad, sí por lo menos a por los dos nueves”, dice Medina. Una vez conseguida la certificación, les gustaría salir al mercado a finales de año. Prisa no tienen porque, además de preferir hacer bien las cosas, saben que el problema de la calidad del aire, va para largo y la suya, además de diferente, es una solución mucho más económica y saludable que las existentes ahora.