La emprendedora guerrillera de la medicina reproductiva

Ginecóloga y obstetra, Juana Crespo se decantó desde sus orígenes por la medicina reproductiva. Ahora, además de médico, es emprendedora al frente de una innovadora clínica que no para de superar retos.

Juana Crespo, emprendedora en medicina reproductiva

Juana Crespo se licenció en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia en 1985, un año después del nacimiento del primer bebé fecundado in vitro en España y el cuarto en Europa, Victoria Anna. Para entonces, la doctora Crespo ya tenía claro que su misión en la vida iba a ser “dar vida” y ayudar a miles de parejas con problemas de fertilidad a ser padres. Y vaya si lo ha conseguido porque, hasta ahora, habrá ayudado a nacer a más de 40.000 niños.

En aquellos momentos, el tema era muy controvertido, razón de más para que el carácter retador de Juana Crespo la condujera al terreno de la medicina reproductiva, convencida de que estaba asistiendo a la revolución del mundo de la ginecología. Abanderó la defensa de la primera ley en España que regulase las técnicas de reproducción asistida, promulgada finalmente en 1988 y posteriormente derogada y sustituida por la Ley 14/2006. Esta propició un marco legal mucho más avanzado que en el entorno europeo que ha permitido a España beneficiarse de los avances de la medicina reproductiva y convertirse en referente mundial, aunque algunos se refieran a nuestro país como el granero europeo de óvulos.

Sin embargo, a Juan Crespo fue un mundo que le fascinó desde que empezaran a realizarse las primeras fecundaciones in vitro. Hizo la Residencia en el Hospital Universitario La Fe de Valencia, posteriormente obtuvo dos becas en París, una en el Instituto Pasteur y otra de Formación Profesional Investigador en el Hospital Port Royal. Ya en 1991 es nombrada Jefe de la Unidad de Reproducción del Hospital Dr. Peset Aleixandre de Valencia, actividad que compagina con la creación del Instituto Valenciano de Infertilidad, IVI

El salto al emprendimiento

Durante dos décadas trabajó Juana Crespo para el IVI con cargos como la dirección médica en Valencia. Pero llegó un punto en el que dejó de interesarla el proyecto. “Yo siempre he creído en la medicina personalizada. Cuando el IVI creció tanto que empezaron a aplicarse protocolos cerrados, me sentía atada, que no podía avanzar. El objetivo parecía abrir clínicas como si fuese un Zara y a mi esto no me interesaba. Yo quería un Dior para la medicina reproductiva”, cuenta Juana Crespo.

Para poder ejercer la medicina en la que siempre ha creído, la reacción fue vender las acciones del IVI y reinvertir el dinero en un nuevo proyecto emprendedor, aprovechando el know how adquirido y su reputación profesional. Al principio fue una pequeña clínica a pie de calle y, años después derivaría en lo que hoy es la clínica de fertilidad Equipo Juana Crespo, un proyecto que arrancó con 8 personas en el equipo, a quienes Juana Crespo se refiere como “mi guardia pretoriana” y que hoy cuenta ya con una plantilla de 105 que trabaja en un edificio de, aproximadamente, 3.500 m2, que se emplaza en el centro de la capital valenciana y con el que llegó a facturar el año pasado 12M de euros.

Cuestionada sobre cómo fue el tránsito de la medicina al emprendimiento, Juana Crespo responde: “No hubo tránsito. Aunque sea médico, yo siempre he sido una mujer muy emprendedora. En caso contrario, hubiese permanecido en la zona de confort desde que obtuve la plaza en la Seguridad Social. Pero no es esa mi condición, nunca he querido formar parte del Ejército, soy más de guerrilla. Siempre he mantenido un pulso con la naturaleza, a la que respeto y considero sabia, pero también injusta. Por eso me niego a que una mujer o un hombre no puedan ser padres porque la vida así lo que querido”, declara.

Abanderada de la telemedicina

En línea con ese carácter innovador y disruptivo, el Equipo Juana Crespo acaba de poner en marcha un pionero programa de atención basado en la telemedicina con el que persigue combatir las restricciones de movilidad ocasionadas por la pandemia sin restringir la calidad de la atención sanitaria. 

Teniendo en cuenta que más de la mitad de los pacientes que atienden en la clínica proceden de fuera de Valencia y que la media de visitas necesarias para un tratamiento se aproxima a la veintena, el equipo ha desarrollado una solución en la nube capaz de reducir los desplazamientos presenciales a la clínica a uno o dos. La paciente solo tiene que acudir para realizar la punción ovárica y la transferencia de embriones. 

Para ello, Equipo Juana Crespo ha adaptado el protocolo presencial de la clínica a las nuevas tecnologías de manera que es la paciente quien se hace las ecografías y las analíticas necesarias desde su domicilio subiendo luego los resultados, anónimos, a la nube al objeto de que el especialista pueda monitorizarlos desde la consulta.

El proceso consta de tres fases principales. La primera es la anamnesis, que consiste en la recogida de datos del paciente para elaborar la historia clínica mediante un sistema de videollamada. Le sigue la fase del diagnóstico donde, con la historia y anamnesis desarrolladas, el ginecólogo se encarga de pedir una serie de pruebas y analíticas que la paciente puede realizar en su lugar de residencia y enviar a la clínica sin necesidad de desplazamientos, recomendándoles centros de confianza cercanos a su domicilio.  Con todos los datos, el ginecólogo explica a la paciente en una videollamada cuál es el tratamiento a seguir y la medicación que se debe suministrar. La última fase corresponde al seguimiento del tratamiento. Para la exploración ginecológica y el seguimiento del ciclo, la clínica facilita las herramientas necesarias para que la paciente pueda realizarse en casa una exploración ginecológica guiada y valorada en remoto por su ginecólogo en tiempo real. Cuando el ginecólogo considera que la paciente está lista para la punción ovárica, será el primer momento en el que tenga que desplazarse a la clínica y posteriormente volverá para la transferencia de los embriones.

Esto es lo que Juana Crespo considera “un paso más hacia el futuro de la medicina reproductiva”, sirviéndose de la tecnología y centrada en la personalización.

La sucesión planeada

Aunque el nombre de la clínica invite a pensar que nos encontramos ante un proyecto muy personalista, Juana Crespo lo niega. “Tanto es así que tengo ya mi sucesión planeada, en otra codirectora que es mas joven y sabe ya más que yo”, afirma. Juana Crespo (59 años) asegura que el nombre elegido para la compañía es algo que “todavía me pesa” y lo atribuye más a una decisión del equipo inicial, que quiso aprovechar su reputación en la medicina reproductiva, que a una cuestión de ego. 

“Siempre he tenido claro que la clínica no era yo, sino un equipo muy potente de personas, que al final es lo que importa. Al fin y al cabo, la tecnología es sencilla porque puede comprarse, pero a las personas no y yo siempre he procurado rodearme de los mejores”, concluye.

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