Ejemplos de emprendedores que hacen lo que más les gusta

Lo que les interesa a estos emprendedores es el sector agroalimentario donde, haciendo uso de nuevas tecnologías, introducen mejoras en toda la cadena de valor, tanto en origen como en el producto final.

Emprendedora en Queralt Oriols

Bodegas de Ramón Roqueta: etiquetas inteligentes para garantizar la calidad

Esta bodega está probando el uso de etiquetas inteligentes, con el fin de controlar la calidad y evolución del vino una vez que sale de la bodega. Queralt Orriols, enóloga de Ramon Roqueta, explica que se trata de una etiqueta “con electrónica impresa, sin baterías, con sensores de temperatura y de calidad que permiten la monitorización del producto con la botella cerrada, ya que los sensores incorporados en la etiqueta permiten verificar el contenido de la botella sin abrirla”. Estos datos son accesibles a través de la tecnología NFC, “haciendo posible una alimentación y comunicación inalámbrica con una aplicación móvil”, detalla. Los sensores de las etiquetas nos permiten monitorizar parámetros enológicos como la temperatura, grado de coloración o estado de maduración del vino, si la botella estaba abierta o cerrada en el momento de la lectura, etc. También nos permiten conocer la geolocalización de la persona que ha hecho la lectura”, especifica.

Estas etiquetas inteligentes se probaron el año pasado, pero no llegaron al punto de venta, al tratarse de un prototipo. Sin embargo, la bodega ya sabe qué ofrecerá. “Cuando el consumidor realice la lectura, la aplicación le indicará la temperatura a la que está el vino, precisando si es óptima o no”, comenta Orriols.

Natrus: calidad alimentaria y bienestar animal

Esta empresa usa tecnologías como blockchain e IoT para garantizar la procedencia y calidad de sus hamburguesas de ternera de raza angus. “Controlamos el 100% de la vida del ternero: dónde ha nacido, dónde ha pastado, cuánto come y bebe cuando pasa a cebadero, condiciones de las cuadras, información de los transportes del animal…”, explica Sergi Pujolriu, director ejecutivo de Bas Alimentaria, productora de la marca Natrus. Coloca a sus vacas unos collares con conectividad Sigfox o GSM (2G o 3G), que miden la temperatura del animal y su actividad, ya que cuentan con acelerómetro, giróscopo y GPS. 

Además, son una especie de ‘nodo’ al que se conectan por bluetooth los crotales de los terneros, una especie de ‘pendiente’ que se pone a las crías al nacer. Estos tags también se vinculan con dispositivos instalados en las cuadras, que miden temperatura y ruido, tamaño de los corrales, densidad de ocupación, etc. 

Cuando los terneros abandonan a la madre y se envían a los cebaderos, los crotales se vinculan con los sensores instalados en las básculas de los abrevaderos, permitiendo saber cuánto comen y beben. En los diferentes transportes de los animales -de la finca de cría al cebadero y de éste al matadero-, se conectan con sensores instalados en los camiones, que registran la densidad de ocupación, temperatura, humedad y polvo en el transporte, distancia recorrida, etc. 

Estos dispositivos garantizan el cumplimiento de los protocolos de bienestar animal y calidad: acceso de las reses a comida y bebida, espacio libre para moverse y pastar, tiempo en pastoreo, etc. En caso de producirse algún fallo en el protocolo, Natrus recibe un aviso. Y si no se corrige, se genera un registro en blockchain, identificando al animal afectado por la alerta, que no podrá venderse con ese sello de calidad. 

El cliente final sólo tiene que escanear un código QR en el envase para acceder a la información: origen del animal, horas de pasto, tipo de cebo, etc. La crisis generada por la COVID-19 ha retrasado su puesta en el mercado, pero su lanzamiento está preparado. 

Montsoliu y Pulpo de Lonja: contra el fraude alimentario

La aplicación conjunta de blockchain y códigos QR es perfecta para combatir el fraude y facilitar información de valor al cliente. Montosoliu decidió utilizar estas tecnologías como respuesta ante la detección por parte de las autoridades de casos en los que huevos no ecológicos eran comercializados como si realmente lo fueran. David Rabelo, director comercial de la compañía, se dio cuenta de que había una manera de dar respuesta a este problema. 

Blockchain es un notario digital, que certifica y da fe de que todos los procesos son verídicos y no se pueden manipular. Pensé que esto nos podía posicionar como un referente dentro del sector avícola ecológico, permitiéndonos combatir el fraude y garantizar al consumidor que el precio que pagan por nuestros huevos es porque realmente lo valen. Además, al vender un producto perecedero, es muy importante poder garantizar que nuestros huevos son superfrescos”, explica. 

También apuesta por los códigos QR y blockchain la marca Pulpo do Lonja, desarrollada por la unión de seis cofradías de la Costa da Morte gallega. “Cada unidad que procesamos va datada con una etiqueta QR, con la que el consumidor puede saber el barco que lo ha pescado, la lonja a la que ha ido, el día de captura, etc. Es un proceso más lento, pero es lo que nos diferencia de otros, tanto a nivel nacional como internacional”, detalla Fernando Simón, gerente de la enseña. 

Así pues, sus capturas pasan primero por lonjas con el certificado PescadeRías, que también ofrecen trazabilidad respecto a la primera venta. Y después se decide si el pulpo va a venta en fresco o pasa a transformación. El pulpo que es procesado y congelado para la venta es etiquetado, incorporando un código QR único en la caja de cada lote. 

Oído Cocina Gourmet: con ERP y Business Intelligence

Oído Cocina Gourmet está especializada en la elaboración y venta de croquetas caseras congeladas, tanto al canal Horeca (hoteles, restaurantes y catering) como al consumidor final, desde su web o a través de distribuidores como El Corte Inglés o Carrefour. Cristina Comenge está  en la cocina, mientras que su marido, Diego Gómez, se ocupa de la gestión. “Queríamos hacer que el proceso productivo y toda la parte de back office del negocio estuviera muy protocolizada y sistematizada. Todo se estandarizó para que siempre obtuviésemos el mismo producto, con idéntico sabor, y que fuese fácil de escalar en cuanto a volumen, con proyección a futuro”, señala Gómez. 

Para ello, se apostó por el uso de herramientas ERP. “Todas las materias primas que entran reciben un código de trazabilidad. Así sabemos a quién las hemos comprado, sus características, a qué temperatura han llegado, qué caducidad tienen, tiempo que pasan en las cámaras, etc. Y cuando empiezan a ser procesadas en las diferentes etapas de elaboración, sabemos cuándo y cómo se utilizan, a qué temperatura, dónde se han utilizado, etc. También podemos saber cuántas bolsas de croquetas se han hecho de un lote, de qué sabores, qué día se elaboraron, con qué materias, etc. 

Toda esta información es esencial en caso de producirse un problema sanitario, permitiendo localizar el producto afectado y saber a quiénes se le ha vendido, pudiendo avisar a los clientes para retirar esa partida concreta. 

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