El desarrollo de este científico coruñés: mascarillas baratas para detectar el Covid en segundos

A César de la Fuente le interesan los microbios y su resistencia, por eso no espera a la llegada de las bacterias para investigar el desarrollo de nuevos antibióticos. Ahora investiga unas mascarillas capaces de detectar la presencia del Covid a través de la saliva en el aliento en cuestión de segundos.

Hasta ahora, César de la Fuente había sido noticia en España por los numerosos reconocimientos y menciones cosechados por su trabajo científico. Coruñés de nacimiento, César de la Fuente es Doctor en Microbiología e Inmunología por la Univesidad British Columbia. Trabaja como profesor e investigador en la Universidad de Pensilvania, donde dirige un laboratorio que se dedica estudiar las resistencias a los antibióticos desde el punto de vista de la biotecnología. 

Por sus investigaciones pioneras figuró entre los jóvenes innovadores menores de 35 años en la lista del MIT Technology Review 2019; se alzó a comienzos de este año como el ganador de la primera edición del Premio Langer a la innovación y excelencia en emprendimiento que otorga el Instituto Americano de Ingenieros Químicos ( AIChE), fue nombrado en mayo mejor investigador joven de EE.UU por la prestigiosa American Chemical Society y ahora ha recibido de, manos de la Universidad en la que trabaja, el Premio Nemirovsky Engineering and Medicine Opportunity (NEMO).

El último reconocimiento referido le llega a raíz del desarrollo de una solución orientada a la detección temprana en personas afectadas por la Covid-19. Se trata de unas mascarillas que permiten identificar en cuestión de segundos la presencia del virus a través del aliento. El proyecto, todavía en fase inicial, persigue crear un test super rápido de COVID-19 integrado en las mascarillas y que podría fabricarse a un precio muy económico, menos de un dólar.

En una entrevista concedida hace unos días a RNE, César de la Fuente explicaba lo que persigue: “Proponemos diseñar un dispositivo para diagnosticar en cuestión de segundos el virus SARS-CoV-2 que causa la enfermedad de la Covid-19 gracias a una tecnología basada en electroquímica que permite detectar la unión, tremendamente precisa, entre el virus y su receptor en humanos, que es una pequeña proteína que se llama ACE2. Básicamente nos aprovechamos de esa unión que ha confeccionado la naturaleza e intentamos detectarla lo antes posible…En principio, el dispositivo podría detectar el virus tanto en muestras de saliva como de sangre y está compuesto de papel, simple carbono, con lo cual sería barato de producir. Calculamos que lo podríamos construir por menos de un dólar”.

Anticiparse a las pandemias

El equipo del laboratorio de César de la Fuente está también inmerso en la carrera global para dar con una vacuna que combata el coronavirus de manera eficaz.

Estos trabajos, ahora prioritarios, suponen un giro en la actividad investigadora que ha venido desarrollando de la Fuente los últimos años. Consciente de que las bacterias evolucionan más rápido que la capacidad científica para producir nuevos antibióticos o tratamientos que las combatan, César de la Fuente se centraba en el estudio de la resistencia a los antibióticos de éstas superbacterías que causan al año más de 25.000 muertes solo en Europa. Suyas son estas palabras que pronunciaba en 2018 para un espacio informativo: “Se calcula que en 2050 las bacterias resistentes acabarán con la vida de 10 millones de personas cada año, una muerte cada 3 segundos».

Para evitar un escenario tan temible es para lo que lleva años investigando. En esta línea, ha desarrollado algoritmos que se inspiran en las leyes de la evolución de Darwin con los que persigue crear antibióticos artificiales optimizados. Con ellos quiere crear antibióticos con ordenadores a partir de moléculas que existen en la naturaleza, para que puedan atacar a bacterias cada vez más resistente. Experto en ingeniería de péptidos para resolver problemas médicos, también ha desarrollado un método para convertir las proteínas tóxicas, como una presente en el veneno de avispa, en una sustancia antimicrobiana. Y ha extraído enormes bases de datos de proteínas del cuerpo humano para descubrir moléculas capaces de matar microbios dañinos.