Casos de éxito en la resurreción de los mercados

Te mostramos varios ejemplos de negocios que están triunfando en los nuevos mercados.

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Libros La Casquería: Vender libros de segunda mano ‘al peso’

Venta de libros de segunda mano al peso. La insólita iniciativa es de seis amantes de la lectura, y se puso en marcha cuando descubrieron que el mercado de San Fernando, en Lavapiés –barrio en el que viven–, alquilaba sus puestos a cualquier actividad por un precio muy por debajo del de un local a pie de calle. El proceso fue sencillo, en palabras de Luis Alonso, uno de los socios de Libros la Casquería, nombre que hace honor a la actividad que antes se realizaba en el local: “La asociación de comerciantes del mercado tenía mucho interés en rentabilizar los espacios libres”, explica.

Así que Luis y sus cinco socios se constituyeron en asociación cultural y se pusieron manos a la obra con la colaboración de la gerencia del mercado. Pocos meses después de su apertura, el proyecto entra en vías de autogestión y ya se baraja la idea de contratar a un dependiente, ya que por ahora lo atienden los socios, pese a que mantienen otras actividades.

“Nos ha sorprendido mucho la repercusión que hemos tenido, ya que vendemos bastante más de lo que contemplamos en nuestras previsiones”. Como explicación, Luis cree que lo insólito de la idea –la venta de libros al peso– ha sido un gran reclamo mediático. Sobre la experiencia, destaca que el mercado es muy solidario, “o funcionamos todos o no funcionamos ninguno”.

Significa que muchos de los nuevos negocios han sido puestos en pie por cooperativas y asociaciones.

Mas Gourmet: Charcutería premium en un mercado tradicional

Jorge Mas es el gerente de la red de 15 charcuterías de Mas Gourmet en Barcelona y Madrid, y un convencido de estas ubicaciones: “Durante 67 años siempre nos hemos movido de cara a los hábitos del consumo, y ahora los mercados municipales van a contar con su favor”.

Esta saga de charcuteros barceloneses tuvo que asumir que la gran distribución diera al traste con su apuesta por crear una red de supermercados, plan iniciado por la segunda generación en los 80. Una vez resuelto que la empresa se replegaría a la charcutería (“lo que mejor sabíamos hacer”), los nietos del fundador decidieron que “había que refinarla y ambientarla de forma más lujosa”. Hoy cuentan con 15 establecimientos en Madrid y Barcelona, seis de ellos en el emblemático mercado de la Boquería, del que Mas es vicepresidente de la asociación de comerciantes.

Esta empresa maneja un catálogo de 4.000 referencias, lo que permite especializar y diferenciar la oferta de sus locales según su ubicación. Una oferta que Jorge califica de premium, queriéndose distanciar del más elitista gourmet: “Nuestras tiendas son para la compra diaria”, defiende.
La selección del producto es una de las claves de su negocio.

Una actividad que complementa con su departamento de I+D+i, que desarrolla especialidades gastronómicas tan sorprendentes como la butifarra de rosas: “Nuestro objetivo es llegar al fan de la gastronomía”. Su empresa facturó 12,4 millones en 2011, cifra que este año esperan mejorar en un 5%.

Pescaderías Ollomol: Controlar toda la cadena de valor en un comercio tradicional

“Es que tengo un horario de trabajo muy heavy”, advierte Miguel Oliveira al tratar de cerrar una cita con este grupo de pescaderías que cuenta con ocho tiendas en Galicia, una de ellas en el Mercado de Santiago de Compostela. Trabajar toda la noche es el peaje para alcanzar el que considera mejor elemento competitivo: “Calidad y frescura. De otra forma no nos iría como nos va”, asegura.

Pescaderías Ollomol, regentada por los hermanos Roberto, José Ramón y Miguel Oliveira, selecciona a diario su oferta en los mercados mayoristas. Con esta práctica elimina los intermediarios, ya que cuenta con una flota de transporte propia para garantizar la mejor conservación de las mercancías. La negociación de grandes volúmenes de compra es la otra clave para llegar al punto de venta en condiciones competitivas, si bien no niega que “la calidad tiene un precio”.

Una filosofía que en su opinión conecta con la demanda de mercados como los de Santiago o Pontevedra. Y pese a la crisis, Miguel constata que “los jóvenes vuelven al mercado en busca de cercanía”. Un público al que hay que darle un buen escenario de venta.

La Finca de Jiménez Barbero: Carnicería de valor añadido para el consumidor responsable

Para los hermanos David, Alberto y Álvaro Jiménez ubicar su carnicería en un mercado tradicional, pero moderno como el de San Antón en Madrid, ha sido clave para crear marca antes del lanzamiento de La Finca de Jiménez Barbero, su gran proyecto.

Estos emprendedores del pueblo madrileño de Santa María de la Alameda, han invertido cinco millones de euros “en el proyecto de nuestras vidas”, según confiesa Álvaro.

Al benjamín de los hermanos le cuesta encontrar las palabras que hagan honor al esfuerzo de la iniciativa. Se trata de unas instalaciones que apuestan por “la ganadería responsable de calidad”. Un total de 600 hectáreas en donde se controlan los procesos en la producción de carne a excepción de la matanza, garantizando “un producto de máxima seguridad  y calidad”.

La Finca también apuesta por ofrecer experiencias de ocio, por lo que a partir de su inauguración en noviembre, se podrá visitar o comer en su restaurante.

Álvaro define sus tres puestos de venta como “embudos” hacia La Finca. En especial el ubicado en San Antón, “que ha sido de utilidad para dar a conocer la marca, testar el producto y acercarse a clientes de alto valor añadido”, como la larga lista de restaurantes que es capaz de citar en breves segundos.

Con una producción de 1.500 cabezas de vacas, terneras y de los apreciados bueyes, La Finca baraja diferentes canales de comercialización: “Trabajamos en el diseño de una novedosa forma de vender carne en autoservicio en la tienda tradicional”. Un concepto en el que, asegura, también incorporarán productos de cuarta y quinta gama preparados en sus instalaciones.

Más avanzada está su estrategia online, que después de un año de funcionamiento despacha de seis a ocho pedidos diarios, “un logro para el que tienes que conseguir unas 1.000 visitas diarias”.

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