La senda de 5 pioneros

La innovación puede ser de producto, tecnológica, en conservación, en presentación, en consumo y en tendencia. Es una tarjeta de presentación para salir al exterior, una estrategia habitual en estos modelos de negocio. Toma nota de estos 5 pioneros.

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Porto Muiños: ¿Y por qué no cultivar algas?

Antonio Muiños sabe lo que significa trabajar en un sector en el que está todo por hacer. Tras consolidar su empresa en el cultivo de setas, en 1999 da el salto a la alguicultura o cultivo de algas, hoy su empresa factura cinco millones de euros, ingresos que se reparten al 50% entre las dos actividades.

Tres largos años empleó la empresa en hacer pruebas de recogida, analítica, tratamiento y envasado de las distintas especies antes de presentar su gama de productos. Una labor minuciosa para la que contó con el apoyo de la Universidad de A Coruña y de Santiago de Compostela, abriendo una vía de colaboración que considera “esencial” para su empresa. Una colaboración que también se amplió a escuelas de gastronomía para trabajar en el recetario bajo la premisa de incorporar las algas a platos tradicionales, como ejemplo sirva la empanada de wakame y berberechos, “todo un éxito”, asegura.

Decidida oferta e imagen, se dirigió a los jefes de compras de la gran distribución. Hoy recuerda largos viajes tras los que era despachado en cinco minutos cuando la gran pregunta surgía: “¿Qué rotación va a ofrecernos este producto”. Era un momento en que las verduras del mar no tenían hueco en el lineal, algo que hoy está cambiando gracias a la comunicación y la prescripción de grandes cocineros y dietistas. Muiños no cedió al desánimo, y probó otros canales, encontrando en el de tiendas bio un público más sensible: “Cuando el dueño se interesa en el producto, la venta funciona”.

Esta estrategia fue también la elegida para internacionalizar su oferta, que coloca el 35% de su producción en 35 países. En su opinión, “la innovación no da descanso”. Calcula que lleva invertidos más de tres millones de euros, según el año se destina entre el 2% y el 8% de las ventas.

Hoy 1,5 millones están comprometidos en proyectos vivos, de los que unos 600.000 euros son desembolso directo y el resto a través de ayudas de la Xunta de Galicia. Con el tiempo ha aprendido que se deben primar las líneas de investigación que ofrezcan un retorno más rápido, pero la bilogía marca sus plazos: “Llevamos más de tres años trabajando en una área de cultivo indoor (interior)”.

La innovación en sistemas de producción se completa con el lanzamiento anual de productos. Desde pimientos de piquillo con kombu de azúcar a los arroces con algas, en los que trabajan en la actualidad.

En la foto, Antonio Muiños, que su empresa de cultivo de algas factura cinco millones de euros.

Primaflor: Sistema de goteo en el cultivo de hortalizas

Nacida en Almería a finales de los 60, a Primaflor le precede la reputación innovadora. Dedicada a la venta de flor fresca, en los años 90 la competencia de otros mercados aconsejó la reconversión, que pasó por la introducción de nuevos sistemas por goteo en el cultivo de hortalizas de hoja, un cambio que permitía aprovechar el sistema logístico de la empresa. En la actualidad su catálogo se mueve del producto fresco a ensaladas preparadas de IV gama o complementos como guacamole o salsas.

“Estar en la vanguardia de la innovación cuesta, pero siempre compensa”, opina Lorenzo Belmonte, fundador y consejero delegado de esta empresa “en la que todos los departamentos están involucrados en la I+D”. Primaflor siempre trabaja de forma simultánea en cuatro o cinco proyectos que pueden dirigirse a cualquier área de la empresa, incluidos los canales de venta: “Ahora trabajamos para llegar a la pequeña frutería con el menor coste posible”.

Pero si hay un proyecto que encandila a este veterano empresario es el invernadero automatizado: “En los 30 días de crecimiento, la planta se va moviendo lo que ahorra los costes de almacenaje”. Convencido de que la adaptación tecnológica es garantía de desarrollo empresarial, Belmonte asegura que el futuro de las hortalizas pasa “por su cultivo automatizado y sin tierra”. Eso sí, tras unos segundos de silencio asegura que en su negocio “la calidad y seguridad alimentaria son las barreras a la innovación”.

En la foto, Lorenzo Belmonte, que aconseja estar siempre a la última.

Ingredíssimo: La presentacion es lo que importa

Bajo el eslogan de “ingredientes para cocinar de un modo diferente”, en octubre de 2012 nacía Ingredíssimo. Un lanzamiento que debe cumplir con varios objetivos. El primero diversificar la actividad del Grupo Trades, su empresa matriz, crear una marca dirigida al cliente final y exportable, y convertirse en un operador con influencia en la gastronomía, mundo que apasiona a Eva Durán, consejera delegada de la empresa.

La innovación de Ingredíssimo radica en la selección de sus 23 referencias, que aúnan hasta 10 tecnologías, una selección cuidada que ha sido posible gracias al conocimiento que la empresa tiene de los proveedores con el proyecto Tradíssimo, destinado al cocinero profesional. Agrupadas en cuatro líneas para cubrir todo el menú desde la preparación de cremas o ensaladas al postre, su catálogo ofrece productos como cebolla frita, miel en dados o hilos de chili.

Sin embargo, Durán puntualiza que la gran aportación de la marca es su packaging, que introduce un sistema de monodosis para garantizar toda su frescura. La otra gran innovación de esta empresa barcelonesa es la creación de un recetario que ayuda a introducir el uso de estos ingredientes en la cocina casera. En este empeño se colabora con Esteban Jauregui, “cocinero con 20 temporadas en elBulli que no tiene sólo destreza, sino la línea imaginativa que necesitábamos”.

Con el objetivo a tres años de facturar el millón de euros, el balance de Durán es realista: “La acogida en España es más lenta de lo que esperábamos, y es que las circunstancias no acompañan. Sin embargo en países como Francia o Suiza, estamos satisfechos con los resultados, en gran parte fruto de la decisión de asistir a la feria Sial de París”. De hecho el 80% de sus ventas se dan en el exterior.

En la foto, Eva Durán, que cree que una de las grandes aportaciones de la marca es el packaging.

Cocktelea: Gin-tonics y algo más

En ocasiones tan sólo hay que escuchar al mercado para innovar. El impulso de emprender reunía periodicamente a cuatro amigos en largas charlas, hasta que un día cayeron en la cuenta de que en los gin-tonics que amenizaban la conversación estaba “ese nicho de mercado insatisfecho”. Así nacía en Madrid Cocktelea para ofrecer la gama de aderezos del cóctel de moda: desde frutas liofilizadas o deshidratadas a especias, infusiones o esencias. Con una inversión inicial de unos 25.000 euros, en abril de 2012 empiezan a trabajar en la identidad creativa y en la selección de proveedores. “Si encuentras un nicho de mercado, y te adelantas a la tendencia, con muy poco dinero y tiempo puedes construir una gran marca”, explica Germán Rodríguez, uno de sus fundadores y administrador de la empresa. En octubre todo estaba listo para presentarse a Carrefour. “Hicimos una muestra y apostaron por nosotros. Entrar en la gran distribución abre muchas puertas”, asegura Rodríguez fruto de una experiencia en la que las barreras de grandes como El Corte Inglés, Makro o Vips cayeron.

En los seis primeros meses se han conseguido unas ventas de 200.000 euros, para lo que se cuenta con una estructura muy comercial. De hecho tres de las cinco personas implicadas en el día a día del negocio se encargan de las ventas, uno de ellos en el canal de hostelería, para lo que se trabaja en el lanzamiento de un formato profesional. Sin embargo, Rodríguez insiste en que la meta está en el hogar: “Donde los españoles hemos decidido tomar las copas”.

Innovar en el uso del producto y en su presentación ha sido la apuesta de Cocktelea, que ya trabaja en su próximo lanzamiento: “Una línea de producto también muy novedosa que sólo comparte el tiempo de consumo con Cocktelea”. De momento, prohibido dar más detalles.

En la foto, Germán Rodríguez, que ha declarado ”si encuentras el nicho y te adelantas a la tendencia, puedes construir una gran marca”.

Flores en la Mesa: Caramelizadas y a gusto del consumidor

Eva Amaral degusta con deleite unas delicadas flores en el vídeo promocional de esta empresa. La cantante responde con este gesto a una de las preguntas que siempre plantean a Laura Carrera cuando presenta su proyecto: “¿Pero es que las flores se comen? Investigadora del CSIC, hace tres años Carrera se encontró en la disyuntiva de continuar su trabajo en el extranjero o montar una empresa. Dos razones le inclinaron sobre la segunda opción: un embarazo y una idea que no le abandonaba; la venta de flores comestibles y la flor caramelizada como gran especialidad. El proyecto mereció el premio de emprendedores organizado por Zaragoza Activa, desde entonces suma seis galardones y varios accésits.

En septiembre de 2011 nace la empresa Flores en la Mesa que necesitó de un largo periodo hasta hacerse realidad. En febrero de 2013 llega el despegue comercial con el permiso de Sanidad. “Todo este tiempo me vino muy bien para asentar el proyecto”, explica ahora, “por mucha colaboración con investigadores, la innovación solo funciona si es la empresa la que se compromete en el desarrollo de la I+D”.

Asegura no haber dejado de vender desde el primer día. Sus dos principales líneas son la flor fresca comestible, para lo que ha impulsado una red de agricultores, y la flor caramelizada, que prepara de forma artesanal en su obrador con una caducidad de seis meses. El premio del Salón de Gourmets a la innovación da el impulso definitivo a este proyecto que se comercializa en el canal gourmet en España y en varios mercados europeos.

En la foto, Laura Carrera, que ha invertido 60.000 euros en su empresa.

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