Tres ejemplos de emprendedores en el sector de las wearables

Zerintia Technologies, Droiders y E-nest son tres casos de éxito que han encontrado una oportunidad dando una vuelta de tuerca al diseño, precio y funcionalidades de los dispositivos.

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Zerintia Technologies: Integrar los sistemas de otros

El futuro está en los integradores. Va a haber muchos dispositivos ponibles, pero se van a tener que integrar: los CRMs de las empresas, los sistemas que usan los hospitales para retransmitir datos médicos...”, afirma Pedro Diezma, CEO de Zerintia Technologies. Nacida en 2012 como parte del grupo Zerintia, esta empresa está convencida de que más que en desarrollar apps y hardware propio, los sistemas informáticos que ya usa la industria tendrán que adaptarse a las interfaces wearables y que los propios dispositivos tendrán que integrarse entre ellos.

Verticales por sectores
Por poner un ejemplo: uno de sus proyectos para servicios de emergencia integra grabación de vídeo y retransimisión entre un dron y gafas inteligentes. En un accidente, el dron graba toda la zona y los servicios saben así si hay más daños o cuerpos que quizá no hayan visto a la primera. En otros sectores, la razón de fondo es la misma. “Las gafas te dejan las manos libres. En un almacén, te llega un pedido a las gafas y tienes que crearlo y componerlo. Las gafas te pueden decir dónde están los materiales para componer ese pedido, te llevan a ellos... Con el código de barras escaneas los materiales y una vez tienes el pedido cierras la orden, la envías al sistema central y emites una factura. Con la voz y escaneando. Tardas tres veces menos”, explica el CEO de Zerintia Technologies. En  sus dos años de vida Zerintia ha entendido que los sectores que necesitan wearables son, sobre todo, el sanitario y el industrial: “Desarrollamos plataformas verticales, como la de sanidad, o sistemas de comunicación estándar”.

En la foto, Pedro Diezma, consejero delegado.

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Droiders: streaming y realidad aumentada

A Droiders le han pasado dos cosas. Una, que se centró desde sus inicios en el desarrollo para Android. Dos, que fue una de las empresas de la primera tanda de desarrolladores para Google Glass. “Yo no estoy apostando por Google Glass como el dispositivo de hoy sino por el que salga en uno o dos años, que va a ser mucho más de lo que conocemos hoy”, afirma Julián Beltrán, fundador de la compañía. “Quien empieza primero, gana”, añade. Así que además de trabajos para marcas como Coca Cola, RTVE, Banco Sabadell o El Mundo, con los que ha financiado los desarrollos para las gafas (es la única empresa del reportaje que no nace de otra), se ha especializado en aplicaciones para Google Glass. Conclusión: hoy tiene software desarrollado ‘de sobra’ para aplicar a los sectores que lo necesiten. Concretamente, retransmisión en streaming, listas de verificación de tareas y realidad aumentada. Y aunque han colaborado con medios y eventos, la medicina y procesos industriales vuelven a llevarse la palma. 

Cirugía en Standford
“Hicimos la primera cirugía con una retransmisión en directo, por streaming, de lo que veían los cirujanos a la universidad de Standford para recibir indicaciones de cómo hacerlo”, explica. La aplicación incluía realidad aumentada: se hace un tatuaje sobre la zona a operar, el cirujano simula lo que se tiene que realizar y el asistente lo ve a través de las glasses y puede operar.

En medicina, por cierto, su proyecto incluye el ‘último’ wearable: usar las Oculus Rift, gafas de realidad virtual, en una operación para mostrar al paciente una playa y eliminarle el estrés.

En la foto, Julián Beltrán, fundador de la compañía.

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E-nest: un wearable para tu seguridad

Dispositivos que integran localización y comunicación para personas mayores y enfermos (por si se caen, por si se pierden, por si necesitan asistencia), hay muchos. “Pero tienen un síntoma: son terriblemente estigmáticos. Grandes botones rojos, muy feos, muy robustos... Que quiera estar localizado –porque tengo una edad y riesgo a sufrir un daño, una enfermedad crónica o una situación de emergencia– no quiere decir que quiera hacer ver a los demás que soy débil y necesito ayuda”, explica Álex Cabo, manager de eNest. “Y es la imagen que proyectan la mayoría de aparatos del mercado”, añade.

Explosión en 2015
Se espera una explosión de los dispositivos ponibles en 2015. Ahora es un mercado de nicho. Precisamente por eso en esta empresa, spinoff del grupo de diseño industrial Mormelli, pensaron en el diseño y crearon su propio dispositivo. Enest lleva una SIM para que el usuario se comunique con sus ‘guardianes’, incluye geolocalización por wifi, que en espacios cerrados funciona mejor que el GPS, tiene alarmas proactivas (anticipa cuándo ha habido un problema para enviarlas, sin necesidad de pulsar botones) y la posibilidad de delimitar zonas geográficas: si quien lo lleva sale de un área, avisa a las personas que estén a su cuidado. Todo se configura a través de una web. Pero el wearable no es el dispositivo, sino una pulsera parecida a las de deporte a la que se conecta a un rango de 40 metros. “Puedo estar en la ducha, tenerlo en la mesilla de noche y, si me resbalo, enviar la notificación a las personas que están cuidando de mí”.

En la foto, Álex Cabo, gerente.

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