10 inventos con viabilidad como negocio

El verdadero calvario de un inventor empieza cuando tiene que salir a vender su invención. Antes ha tenido que hacer los deberes: diseñar, prototipar y proteger. Pero eso es sólo el principio. Te contamos lo que han hecho y cómo lo han hecho 10 inventores.

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Modulmax

Ya han vendido unas 20.000 unidades de Modulmax, un juego de construcción basado en un único modelo de pieza (www.modulmax.com). “Es cuadrada y se puede unir por los seis lados. Esto hace que tenga enormes posibilidades. Por ejemplo, con sólo seis piezas se pueden hacer más de 20 figuras, y con 18, más de 100. Además, es una herramienta pedagógica. La estamos introduciendo en colegios para que los niños hagan operaciones de aritmética, trabajen la psicomotricidad, la atención, la concentración, etc.”, explica Xavier Batiste, cofundador, junto a su hermano Oriol, de la empresa que vende este juego. “Aunque el desarrollo del producto lo hicimos entre los dos, el inventor de Modulmax es Oriol”, añade.


Prototipos. Modulmax es una idea que rondaba por la cabeza de Oriol desde hacía mucho tiempo. “Primero, hizo unos prototipos con cartón pluma. Pero el acabado no era preciso. Decidió, entonces, hacer varios prototipos más en la Universidad Politécnica de Cataluña, donde es profesor de Física y donde hay un centro especializado en estereolitografía. Conseguimos una pieza con un acabado muy parecido al de la pieza real”, recuerda.
El siguiente paso fue fabricar el molde para poder producir en masa. “Nos lo fabrica una empresa de Barcelona que trabaja para el sector de la automoción. La comercialización de Modulmax la empezamos en noviembre de 2009. Sobre todo, vendemos en Cataluña y lo hacemos nosotros directamente a tiendas de juguetes. Uno de nuestros retos es crear nuestra propia tienda online”. Xavier subraya que la clave de un negocio en torno a un invento es vender: “Hace años, el paradigma era el producto. Si tenías uno bueno, lo vendías. Pero hoy en día, no es suficiente. Necesitas saber vender”.

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Plug-Int

“Uno podría pensar que la fase de desarrollo de un invento es la parte más difícil, pero es lo más sencillo. Al menos para mí lo ha sido.El problema llega cuando topas con toda la maraña administrativa en torno a las patentes, las tasas, etc.”, afirma José Antonio Villacorta, creador de Plug-Int (http://plug-int.com). El dispositivo patentado consiste en una placa con unos rebajes cónicos que dirigen las patillas del enchufe hacia los orificios de la toma del enchufe. Esto permite una fácil conexión aun cuando el enchufe esté ubicado en una zona de difícil acceso o la persona que lo hace tenga dificultades, por ejemplo, de psicomotricidad.


Salida laboral. Este matemático, físico, doctor en neurociencia, investigador en diferentes universidades y ahora en paro cuenta con varias patentes en proceso, “y la de Plug-Int es la que tenía más segura para ayudarme a sacarme del agujero laboral en el que estoy”. Para el desarrollo de la idea, un familiar le hizo, a partir de unos dibujos, un modelo básico. “Luego, yo mismo utilicé un programa gratuito de diseño industrial y un amigo me imprimió un prototipo inicial a través de una impresora 3D. Lo probé. Vi que funcionaba. Y decidí contactar con una matricería para que me hiciera un molde. Con ello, tiré 500 piezas en plástico, que son las que utilizo para dar a conocer el producto”, destaca. Villacorta sostiene que si quieres hacer pocas piezas (3, 4, 5…) no hace falta contar con un molde, pero en el momento en el que necesitas más, sí. “Además, en la feria internacional a la que voy a asistir junto al Club de Inventores Españoles (www.inventoseinventores.com) estaré varios días y se necesitan muestras para regalar y enseñar. Es necesario mostrar tu invento. Si llevas una pieza inacabada o más burda, no generarás un buen impacto en el potencial cliente”, recomienda.


Puerta a puerta. “Obtener canales de distribución es una tarea muy complicada, que pasa por ir llamando puerta por puerta. Pero también soy consciente de que Plug-Int es el prototipo perfecto de producto ideal para vender fuera: es pequeño, no pesa y su fabricación es barata, porque no necesita ensamblar piezas. Los problemas surgen cuando quieres salir fuera. Requiere una fuerte inversión en tiempo y dinero para patentarlo en otros países”.

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DestapaFacil

Desde la primera venta que hizo a un mayorista de ferreterías, en junio de 2013, Juan José Lladó ha vendido (la mayoría en las Islas Baleares, donde reside) más de 60.000 DestapaFacil (http://destapafacil.es), un anillo con pestañas laterales que ayuda a abrir botellas de agua y refrescos que estén estriadas, y a levantar y accionar la pestaña de las latas de refresco y botes de conserva.


Saltar a otros mercados. Este abogado tiene ahora el reto de dar el salto a la península y al mercado internacional. “Y cuando el proyecto ande solo, desarrollaré otras ideas que tengo”, asegura.
Lladó considera que las dos fases más complicadas fueron, por un lado, encontrar fabricante en las Islas Baleares, “que pudiera hacerse cargo de este producto a un coste más o menos razonable. Lo acabé encontrando en Alicante. Y la fase de venta. El principal problema al que me enfrento, al saltar a la península, es que los clientes suelen trabajar con proveedores con un catálogo de referencias amplio. Y al tener una sola referencia, es muy complicado introducirme en clientes de gran distribución, que buscan simplificar los procesos”.


Altos costes. Lladó admite que se debe creer mucho en un proyecto y tener muchas ganas e ilusiones, “porque lo más costoso es la fabricación del molde, que suele ser de acero. Y cuantas más cavidades tenga el producto, más caro será el molde. En mi caso, aunque el producto es relativamente pequeño, tiene muchas ranuras. Al final, sí es costoso. Un molde básico, dependiendo del número de cavidades, puede costar mínimo 7.000 euros. Lo que más cuesta es amortizar la inversión del molde. En mi caso, habré invertido en total entre 12.000 y 15.000 euros”.
Lladó recomienda acudir a un agente de la propiedad industrial para gestionar la patente, “porque, aunque lo puedes hacer directamente a través de la Oficina Española de Patentes y Marcas, siempre es mejor tener el soporte de un profesional para agilizar el proceso y solventar problemas”.

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Bolsa Esferic

“Antes de tener nada fabricado, empezamos a llamar a las puertas de empresas. Y conseguimos convencer a dos (Acciona Agua e Indra Energía) para venderles la idea. Nos apoyamos en un vídeo explicativo –que ya cuenta con más de 400.000 visualizaciones en Youtube– que habíamos grabado sobre nuestro prototipo”, recuerda Suso Chulvi, cofundador, junto a Javier Esteve y Víctor Pinto, de Esferic, la empresa sobre la que se gestan diferentes ideas de negocio, entre ellas, la Bolsa Esferic, con la que han tenido gran repercusión mediática (www.esferic.com).
“Desde el principio, sabíamos que tenía mucho potencial, porque se basa en el sentido común: cuando alguien va a ducharse se pierde mucho agua hasta que sale el agua caliente. Buscábamos un recipiente específico para guardar ese agua y reutilizarla. Y tras muchas ideas llegamos a nuestra bolsa, que es una especie de regadera plegable, que permite tenerla recogida para que no ocupe espacio cuando no se utiliza”, afirma.


La producción. Fabricar no es sencillo y, sobre todo, en pequeñas cantidades. No es lo mismo fabricar 15.000 bolsas que 100.000. Las fábricas están acostumbradas a producir cosas que ya han hecho muchas veces. Y lo nuevo implica hacer muchas pruebas y ver cómo se puede fabricar barato. Hay que valorar y calcular unidades mínimas”, advierte Chulvi.
Y cuando no te conoce nadie, es complicado que te tomen en serio: “Te ven con cierta desconfianza. Y los presupuestos que te pasan suelen ser disuasorios. Por eso, una vez que conseguimos que dos empresas nos hicieran un pedido importante, los fabricantes te empiezan a ver de otra forma”.

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Limfoin

Una de las principales barreras a las que se tiene que enfrentar un inventor, en la mayoría de los casos, es el desconocimiento de gran parte del proceso de desarrollo y gestión de un producto. Como subraya Guillermo Alonso, cofundador de La Fábrica de Inventos (http://lafabricadeinventos.com), “muchos inventores lo suelen ver muy fácil. Piensan que es sólo cuestión de diseñar, patentar y a ganar dinero y luego se dan cuentan que requiere cierta inversión y cierto tiempo de desarrollo, así como ilusión y trabajo”.
Manuel Sánchez, creador de Limfoin, una escobilla eléctrica con cabezal flexible que se adapta facilmente al inodoro, afirma que La Fábrica de Inventos le ha abierto los ojos en muchos aspectos del proceso creativo. “Me han animado desde el principio a desarrollar mi idea y han hecho que el proyecto en sí sea fácil, gracias al trabajo de sus profesionales. Se han volcado en el proyecto, haciéndolo parte de elllos”.


Paso a paso. Sánchez, que cuenta ya con la patente, recuerda que la idea de Limfoin se le ocurrió un día en casa mientras limpiaba el inodoro y pensaba si habría en el mercado algo que le facilitara el trabajo y fuera más higiénico. Meses después, “el prototipo está en fase experimental y estoy buscando empresas que me fabriquen el molde”, señala Sánchez, que habrá invertido hasta ahora entre 40.000 y 50.000 euros: “Llegado a este punto, necesitaría una inyección de otros 20.000 euros. Para ello, estoy empezando a buscar inversores”.
Alonso, de La Fábrica de Inventos, reconoce que los inventores no siempre pueden financiar todo el proyecto “y les buscamos otro inversor de capital semilla. Nosotros hacemos muchas veces de capital semilla. Muchos inversores, que antes invertían en el mercado inmobiliario, acuden a nosotros para invertir en proyectos que nosotros gestionamos, porque son proyectos que dan bastante rentabilidad”.

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Tira

A pesar de su juventud, Gonzalo Bayona sabe moverse en el mundo de las empresas. Y eso, con un invento debajo del brazo, es una ventaja. Dirige una empresa familiar de distribución de gasóleos y lubricantes (www.exclusivasbaymar.com), también gestiona el patrimonio inmobiliario familiar y desde hace un año es el dueño de un centro de entrenamiento personal (www.personalgim.es).
Su invento se llama Tira. “En la mayoría de oficinas hay máquinas expendedoras de agua. Y, en la mayoría de los casos, la gente coge un vaso de plástico y, después de su uso, lo tira a la papelera. Cuando vas a tirar la bolsa, no pesa nada, porque sólo hay aire y vasos de plástico. Tira consiste en una bolsa en forma de tubo, que se adapta a cualquier tipo de máquina, en la que se van introduciendo los vasos usados”.
De esta forma, según Bayona, se evitaría tirar bolsas de basura medio vacías con vasos de plástico usados mezclados con otro tipo de residuos. “Evidentemente, los empresarios queremos generar valor y ganar dinero, pero, sobre todo, lo que más me motiva es que mi invento ayude a reciclar, consumir menos plástico y proteger el medioambiente”.


Varios modelos. Bayona hizo un primer modelo, muy rudimentario, con papel de periódico. Un amigo ingeniero industrial le hizo un segundo modelo y un vídeo explicativo. “Me puso en contacto con una empresa especializada en la gestión de patentes, que me ayudó en el proceso”. Ya tiene solicitada la PCT, una prepatente, y tiene 30 meses de protección.
“Como no tiene sentido que yo monte una fábrica de esto, porque no sería competitivo, estoy moviendo con posibles inversores, ya sean fabricantes de bolsas o empresas de fuentes de agua, para llegar a acuerdos. La primera opción que valoro es intentar llegar a un acuerdo con un fabricante comercializador que tenga su propia marca. Y la segunda, encontrar un fabricante que me lo fabrique cubriendo yo la inversión”, enumera Bayona.

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Shufflerbox

“Desde que empecé, llevaré invertidos, entre el estudio de ingeniería, prototipos en 3D, modelo de utilidad…, 9.000 euros. Y para cubrir los costes de fabricación y los de la patente, porque el objetivo es vender en todo el mundo, he optado por buscar esa inversión a través del crowdfunding, en concreto en KickStarter (www.kickstarter.com), que ya opera en España”, afirma Jerónimo Lario, creador de Shufflerbox, un barajador de cartas, del que no puede dar muchos detalles porque está en proceso de patente. “Llevamos más de un año trabajando y la confidencialidad es necesaria. Estamos convencidos que tendrá éxito, porque hay un auge importante y un gran interés por el póquer”.


Bloc de ideas. Jerónimo, que es economista y fundador, junto a su hermano gemelo, de A&J Mañani y Asociados (www.ajformacionempresarial.com), tiene un bloc en el que anota todas las ideas que le surgen. “A fecha de hoy, tengo 147. De ellas, han salido al mercado por otras personas que han tenido la misma idea que yo en otras partes del mundo, cinco. Y el barajador de cartas es la primera idea que decidí patentar”.
Con la ayuda de La Fábrica de Inventos –que participa en este proyecto al 20%–, su idea ha ido evolucionando. “Les presenté cinco ideas y les gustaron tres. Mi intención era empezar el desarrollo de dos, pero los fondos que tenía eran perfectos sólo para uno. Y elegí el barajador de cartas. Afronto este reto como el inicio para conseguir fondos que me permitan desarrollar nuevos productos”, señala. Por ese motivo, de momento, ha optado por registrarlo como modelo de utilidad. “Eso me permite una protección durante 12 meses. Y durante ese período, si generas los medios suficientes, puedes patentarlo. No son excluyentes. El modelo de utilidad puede rondar los 1.200-1.300 euros y la patente puede estar en torno a los 5.000 euros. Tiene una protección de 10 años, con la posibilidad de ampliarla otros 10 años más”.
[Además de KickStarter, otras dos plataformas interesantes son: Fromlab (www.fromlab.com) e Inventure Cloud (www.inventurecloud.com/es)].

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Ecotruck

Sobre Eusebio Moro se podrían escribir varios libros, incluso una película. A sus 66 años, cuenta con 24 patentes –la primera, en 1990– y la NASA, entre otros organismos, se ha hecho eco de sus investigaciones sobre depuración de gases contaminantes. En todos estos años, Moro ha sido testigo de los buenos años de la investigación en España, cuando había subvenciones: “Desde que se acabaron, la cosa está muy complicada”. Y también ha vivido sinsabores: “Varias empresas me deben más de 1,1 millones de euros por impago de proyectos”. De esa experiencia, Moro es consciente de que la parte más compleja del proceso creador de un invento hasta que llega al mercado es la comercial.
Su último invento es EcoTruck, una furgoneta que aspira los contaminantes y depura los gases producidos por el tráfico, convirtiéndolo en aire limpio. Antes de eso, había sacado el eco-MMotion (www.eco-mmotion.com), un depurador del contaminante atmosférico, y el Árbol Artificial, un equipo de ultracongelación atomizada. “Y, en febrero de 2014, un recuperador de calor para los atomizadores, que ahorraba el 28% del gas. Todos están paralizados por falta de interés de las administraciones”.
Moro sabe que una de las barreras para dar salida a sus innovaciones es el alto coste de fabricación, pero también ha buscado diferentes formas de generación de ingresos: “Una forma que tendrían los ayuntamientos para rentabilizarlo sería gestionando la publicidad de las empresas que se anunciasen en el vehículo. Mi idea es que un fabricante de este tipo de vehículos se interesase por él. Más o menos, se necesitarían 1,5 millones de euros para hacer el primero. Los siguientes costarían menos”.

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Mesa Petunia

“Las ferias es uno de los canales más efectivos para lanzar inventos, así como tener presencia en Internet”, subraya José Miguel Casanovas, arquitecto, diseñador y creador de Mesa Petunia, un mueble convertible de redonda a cuadrada, que ofrece muchas ventajas para ubicar a comensales y organizar las mesas.


Todo cabe. “Mi invento mantiene la dimensión máxima, es decir, el lado del cuadrado es igual al diámetro de la mesa redonda. Esa cualidad permite, entre otras cosas, aplicarla a cualquier dimensión de mesa. Por ejemplo, si tienes una mesa cuadrada con cuatro personas comiendo y quieres que coman seis, la conviertes en redonda y comen seis. Y eso, en un restaurante, por ejemplo, permite convertir mesas redondas en función de la composición de mesas que quiera tener el restaurante. Por ejemplo, dos mesas redondas son muy difíciles de juntar, por no decir, que es imposible. Pero, con el mismo diámetro, si las conviertes en cuadradas puedes montar un banquete uniendo mesas que antes eran redondas”, aclara.


Especialistas en el producto. El problema de Casanovas, como el de muchos otros inventores, es que no es viable convertirse en fabricante y vendedor. “La solución que busco es que la fabricación de la Mesa Petunia vaya a través de un fabricante especializado en mobiliario y la comercialización, a través de las redes comerciales que ya tengan establecidas los fabricantes”.
Según Casanovas, que trabaja en el desarrollo de otros inventos, la fabricación, en última instancia, no sería tanto un problema “porque siempre puedes buscar un fabricante y conseguir por otro lado la financiación necesaria, pero si la comercialización no la haces a través de distribuidores ya establecidos que ya trabajan para las mismas fábricas, estás perdido. La fabricación es una cuestión de costes. El problema está en la comercialización del producto”.

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ShockOut

“En un primer momento, mi idea era ceder la patente a alguna empresa. La presenté a varias marcas de referencia en el mundo del pádel, y cuando lo probaron y vi que gustaba y que podría comercializarse con éxito, opté a hacerlo por mi cuenta creando mi propia marca”, confiesa Álvaro García Novo, creador de ShockOut (www.shockoutpadel.com), un producto que elimina las vibraciones en las raquetas de pádel, modifica el balance de la pala, aumenta el punto dulce, aporta solidez a la pala y ofrece la posibilidad de personalizarla.


Ajustes técnicos. Este diseñador aeronáutico lleva practicando deportes de raqueta desde pequeño, primero tenis y luego pádel. “Detecté que en tenis existen piezas de silicona que se colocan en el cordaje para eliminar las vibraciones con un estupendo resultado, pero en pádel no existía nada parecido. El principal problema ha sido de tipo técnico. Hemos tenido que diseñar y fabricar muchos prototipos hasta encontrar el diseño y material perfectos para que el producto funcione a la perfección. Hemos tenido que encargar muchos moldes para pequeñas tiradas de prueba y hemos tenido que gastar mucho tiempo y recursos”.


Su propia red. García Novo vende su ShockOut desde su propia web, que gestiona su mujer, “y estamos desarrollando una red de distribuidores autorizados en los clubes de pádel, que es donde se practica este deporte”, confiesa.
Entre sus estrategias de venta, tener visibilidad en torneos amateurs para promocionar el producto. “Y contamos con el patrocinio de Adrián Allemandi, campeón del mundo y en la actualidad pareja número 6 del WPT. Nuestra idea es darnos a conocer, ya que tenemos un gran producto, pero no se conoce, ni se parece a nada que exista. Es la parte negativa de tener un producto innovador. Intentamos que esté en un lugar visible en los clubes. Allí, dejamos muestras gratuitas para que los jugadores lo prueben”.

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