5 empresas que sacan partido a la robótica

Cinco emprendedores españoles han aprovechado un mercado en expansión, cada vez con más aplicaciones.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Robotnik

En 2002, año de creación de Robotnik, la robótica ya se perfilaba como un sector emergente con grandes posibilidades. Este aspecto, junto con sus conocimientos académicos y su experiencia en el ramo, fue lo que llevó a sus fundadores, Roberto Guzmán y Rafael López, a apostar de lleno por ella. Eso sí, modificando a lo largo de los años su punto de partida, desde la robótica industrial y la automatización, hasta la de servicio en la que trabajan ahora, “un mercado en expansión, cada día más real y con más aplicaciones”, señala María Benítez, directora de Marketing de la empresa. Pero también lleno de limitaciones “tanto de orden técnico (flexibilidad, inteligencia artificial, capacidad de aprendizaje), como legal (regulaciones y normativas) y económico (para llegar a sustituir determinadas aplicaciones manuales, deben lograrse costes que sean inferiores)”.
En un sector tan innovador como este, las tecnologías forman parte esencial de las ventas. De ahí que la página web sea su principal vehículo de comercialización, junto con sus perfiles en las redes sociales. Pero en robótica es esencial “mostrar el producto real e interactuar en persona con el público potencial”. De ahí que Robotnik no falte a ningún evento, feria o congreso de relevancia en el sector, dando a conocer todos sus artículos.
Y es que la robótica es un negocio “totalmente presente”, al que Robotnik está sabiendo sacarle partido: su facturación anual alcanza los tres millones de euros. Todo un éxito para un negocio que contó con un capital social inicial de tan sólo 3.000 euros. Incluso la irrupción de la crisis supuso un revulsivo para la compañía, ya que les forzó en su día a salir al exterior, donde tienen un mercado consolidado que supone el 70% de su negocio.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Juguetrónica

Nuestra piedra angular es la distribución y venta de productos tecnológicos, principalmente lúdicos, muy innovadores”, destaca Daniel Bayón, CEO de Juguetrónica. De ahí que la robótica, “símbolo de innovación tecnológica”, sea tan importante en su negocio, ejemplo de rentabilidad en el sector. Tanto es así, que en 2014 incrementaron un 147,62% su plantilla, aumentaron más de un 143% sus ventas y los beneficios antes de impuestos se incrementaron un 188,37%. Una rentabilidad que se ha mantenido en el último ejercicio y que les ha permitido ampliar las instalaciones de su tienda hasta los 1.100 m2 y crear una sala de exposiciones, The Robot Museum, “que cuenta con una de las colecciones de robots más importantes del mundo y genera una repercusión muy importante, tanto en los medios de comunicación como en el público”. A estos lugares, en los que los artículos están en continuo funcionamiento interactuando con la clientela, acude todo tipo de compradores, desde niños deseosos de que les sorprendan, hasta adultos que quieren disfrutar de su hobby o profesionales en busca de un artículo que les ayude en su trabajo. A pesar de estar en pleno crecimiento, en Juguetrónica tienen claro que no todo es un camino de rosas: “Encontrar la financiación suficiente para poder crecer al ritmo que requerimos es un obstáculo”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Andor Robots

La entrada de la robótica en los hogares va a significar un cambio profundo en nuestras vidas y la educación en robótica es fundamental para que la sociedad pueda asumir el papel que estos dispositivos harán en nuestro día a día”. Así de claro lo tiene Txema Arnedo, CEO de Andor Robots, sobre el impacto de la robótica en la sociedad. No obstante, calcula que su uso a nivel particular se va a incrementar un 10% en los próximos 3-5 años. Advierte que ya este 2015 va a comenzar en nuestro país la comercialización de robots con usos prácticos para el hogar, como los androides mayordomos o los de compañía. Arnedo es un convencido del potencial futuro de este segmento de negocio. Y eso que cuentan con una barrera importante: el escaso conocimiento de la población. Un obstáculo que desde Andor Robots buscan subsanar ya no sólo con la comercialización de productos a precios competitivos en su tienda, sino también mediante la realización de talleres educativos. No obstante, uno de los perfiles más comunes de su clientela son familias con hijos de 12 a 14 años preocupados por su futuro, y entre los que está calando la robótica educativa.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Aisoy Robotics

Con el objetivo final de “desarrollar la creatividad de los niños”, José Manuel del Río, cofundador y CEO de Aisoy Robotics, se lanzó a inventar un robot social capaz de establecer vínculos emocionales con sus usuarios. Apasionado de la informática desde los 10 años, cuando su padre le regaló un ordenador MSX, quiere reproducir con sus creaciones las sensaciones de descubrimiento y aprendizaje que él experimentó entonces. “Para eso se necesita ofrecer algo nuevo, sorprendente, cautivador, algo mágico”, incide, “lógicamente, adaptado a nuestros tiempos”.
Unos tiempos en los que la robótica de servicio ya está en el mercado, en forma de aspiradoras, drones o robots de cocina. La robótica social anda algo más retrasada: “Nosotros hemos empezado por el futuro: la educación de nuestros hijos”, reseña. De hecho, su empresa es pionera en España en este tipo de artículos de inteligencia artificial: “Eso dice mucho de las dificultades para salirnos de lo tradicional, a pesar del uso y el abuso de la palabra emprendedor”, critica. Su proyecto es de lo más prometedor: ha obtenido el Premio Emprendedores de 2013 de la Fundación Everis y ya tiene las puertas abiertas al mercado exterior, donde cuenta con distribuidores en EE UU, Canadá, Francia, Suecia y Reino Unido. En 2015 espera superar los 500.000 euros de facturación.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Robotix Asturias

Un encuentro con Ken Morse fue el germen de lo que hoy es Robotix Asturias. Tras asistir a un curso, el gurú del emprendimiento tecnológico le abrió los ojos a Antonio Rodríguez, fundador de la empresa de formación en robótica: “En los próximos años no vas a ver un solo euro con tu trabajo, así que busca algo que te satisfaga personalmente, que siempre hayas querido hacer y lucha por ello”. Y así lo hizo. Combinó su pasión por la ingeniería y por la educación y se lanzó a dar servicios educativos para niños, “con la finalidad de que en el futuro sean personas creativas, innovadoras, emprendedoras y eficaces trabajando en equipo”, añade.
Un camino prometedor e ilusionante que, no obstante, está plagado de obstáculos. El primero, como el de cualquier negocio tecnológico, es la gran inversión en I+D que requiere (en su caso, 300.000 euros para comenzar el proyecto). El segundo iene que ver con la concienciación social: “Para que la robótica educativa se instale plenamente, hace falta que el mercado esté maduro, algo que no ocurre a día de hoy”, se lamenta Rodríguez, sabedor de que son los emprendedores como él los que están intentando abrir camino en esta materia. Lo que tiene claro es que Robotix es un proyecto de futuro. Aún así, el negocio no para de crecer, y en el último año ya alcanzaron una facturación de 60.000 euros.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo